¿Qué alimentos podemos seguir comiendo más allá de la fecha de caducidad?

Entender las etiquetas ayuda a prevenir el desperdicio y a proteger la salud. Vamos a aclarar las indicaciones "consumir antes de" y "consumir preferentemente antes de"

¿Qué alimentos podemos seguir comiendo más allá de la fecha de caducidad
¿Qué alimentos podemos seguir comiendo más allá de la fecha de caducidad

Una alimentación sana no se limita al equilibrio entre carbohidratos, proteínas, grasas, vitaminas y sales minerales. El recorrido del alimento, desde la producción hasta la cocción, influye de manera significativa en su calidad y seguridad.

Saber leer las etiquetas es fundamental, no solo para alimentarse correctamente, sino también para evitar desperdicios y optimizar lo que se tiene en casa. Y precisamente en las etiquetas surge una de las preguntas más frecuentes: ¿se pueden comer los alimentos caducados? ¿Cuáles sí, cuáles no? ¿Y cómo orientarse entre las menciones "consumir antes de" y "consumir preferentemente antes de"?

La nutricionista, Laura De Gara, presidenta del Grado/Máster en Ciencias de la Alimentación y la Nutrición Humana de la Universidad Campus Bio-Medico de Roma, que aclara y distingue caso por caso.

Caducidad o consumo preferente

La diferencia es importante. "Quizá no hemos reparado en la diferencia entre "consumir preferentemente antes de" y "consumir antes de".

  • El "preferentemente" no es un detalle menor. La indicación "consumir preferentemente antes de" se refiere a la fecha hasta la cual el producto mantiene sus propiedades organolépticas óptimas, importantes para nuestros sentidos, como el sabor, la textura, la intensidad del color, etc. Después de esa fecha, el alimento puede perder parte de estas características sin volverse peligroso para la salud.
  • En cambio, "consumir antes de" es una información taxativa sobre la fecha límite de consumo. A partir de entonces, sobre todo si se trata de un producto fresco o con alto contenido de agua, puede suponer un riesgo para la salud", explica De Gara.

Los verdaderos riesgos: intoxicaciones y bacterias

"El riesgo más común son las intoxicaciones alimentarias causadas por bacterias patógenas como Salmonella, Listeria y Escherichia coli. El riesgo de que se produzcan toxinas es especialmente alto en productos perecederos como carne, pescado, lácteos y platos preparados. No solo es importante no consumirlos después de la fecha de caducidad; también lo es conservarlos a la temperatura adecuada".

Alimentos "tolerables" incluso después de la fecha

"Algunos alimentos pueden consumirse con seguridad incluso después de esa fecha, siempre que se hayan conservado correctamente y, sobre todo, cuando requieren un proceso de cocción a altas temperaturas para su preparación. Por ejemplo, la pasta seca (no la fresca), el arroz, las legumbres secas, los alimentos enlatados y los productos de larga duración como la miel y el azúcar suelen mantener inalteradas sus propiedades nutricionales y de seguridad durante más tiempo".

 

Evaluar en casa: los sentidos ayudan

Nuestros sentidos, en particular la vista y el olfato, pueden ser de gran ayuda para saber si un alimento sigue siendo consumible.

  • Un cambio de color puede ser un indicio importante; en caso de duda, podemos probar una pequeña cantidad para valorar mejor posibles alteraciones organolépticas.
  • Si el alimento presenta moho, olores desagradables o un sabor alterado, no debemos consumirlo.
  • La capacidad de percibir correctamente el deterioro puede estar alterada en las personas mayores; los niños, que tienen más papilas gustativas que los adultos, perciben los sabores con mayor intensidad, pero pueden ser menos capaces de detectar la pérdida de calidad a través de cambios organolépticos.

Cómo reducir el desperdicio: planificar y conservar bien

Empezar por planificar la compra: hacer la lista en casa comprobando lo que ya tenemos parece un consejo obvio, pero no es tan fácil de aplicar en el día a día; de hecho, sólo algo más de la mitad de los italianos lo hace habitualmente, según datos del Observatorio Nestlé.

Al comprar, conviene dedicar tiempo a leer la fecha de caducidad. Si adquirimos productos congelados, recordemos que no deben descongelarse durante el trayecto hasta el congelador de casa. Es útil usar recipientes herméticos al abrir un envase.

También importa la colocación de los alimentos en el frigorífico o la despensa. Y es útil congelar lo que no se vaya a consumir pronto". A continuación, repasamos, caso por caso, los alimentos entre seguridad y desperdicio.

Leche: no más allá de la fecha de caducidad

  • La leche es muy perecedera y puede desarrollar bacterias nocivas tras la fecha de caducidad.
  • En épocas de calor el riesgo aumenta: dejar un envase abierto fuera del frigorífico incluso unas pocas horas puede bastar para que ya no sea utilizable.
  • Aún más importante es extremar la seguridad con la leche cruda y sus derivados.
  • La leche cruda se vende tras el ordeño sin tratamiento térmico, lo que permite conservar sus características naturales, incluida la presencia de bacterias 'buenas' como los lactobacilos, que favorecen el microbiota intestinal.
  • Sin embargo, también puede contener microorganismos patógenos productores de toxinas, entre ellas las toxinas Shiga (STEC), capaces de causar enfermedades muy graves.

Miel: dura muchísimo

  • Sus propiedades antibacterianas naturales la hacen especialmente estable en el tiempo.
  • Si se conserva correctamente, mantiene durante largos periodos sus características nutricionales sin perder calidad ni seguridad.

Queso: no más allá de la caducidad

  • Aunque algunos quesos curados pueden consumirse más allá de la fecha, es fundamental que no presenten alteraciones organolépticas.
  • Vista y olfato son claves.
  • Hay que prestar atención a la ausencia de mohos indeseados y olores desagradables: si observamos cambios evidentes en la corteza o en el aroma, mejor evitar su consumo.

Pasta: hasta dos años tras la fecha

  • La pasta seca, a diferencia de la fresca, se conserva mucho más tiempo y puede consumirse incluso hasta un par de años después de la fecha.
  • Eso sí, es esencial que se haya guardado en un lugar seco y fresco, protegida de la humedad.

Aceite: unos meses después de la fecha

  • El aceite no plantea problemas de seguridad si se consume poco después de la fecha, siempre que no esté rancio.
  • Con el tiempo, el aceite de oliva virgen extra pierde parte de las moléculas con efectos antioxidantes y antiinflamatorios.
  • Lo ideal es consumirlo dentro del año de producción.

Zumos de fruta: valorar después de la fecha

  • Aunque estén bien envasados y conservados, con el tiempo pierden calidad nutricional. 
  • El principal riesgo es la fermentación o la aparición de mohos.
  • Si están caducados pero bien sellados, sólo valorar el consumo tras una revisión cuidadosa.
  • Si el sabor, el olor o el aspecto no muestran alteraciones, se puede probar una pequeña cantidad.
  • Ante la mínima duda, mejor no arriesgar.

Galletas secas: varios meses después de la fecha

  • Las galletas secas envasadas y sin abrir son de los alimentos menos problemáticos en términos de seguridad.
  • Tras la fecha pueden consumirse durante varios meses.
  • La mayor pérdida es organoléptica: pierden crujiente, friabilidad e intensidad aromática, pero siguen siendo seguras si se conservan bien.

Fiambres: no más allá de la caducidad

Yogur: algunos días después de la fecha

  • El yogur puede consumirse algunos días después de la fecha, si se cumplen ciertas condiciones.
  • Hay que comprobar que no haya olores desagradables, envases hinchados o cambios de textura.
  • Si no hay señales evidentes de deterioro, puede ser consumido.

Pescado en lata: hasta un mes después de la fecha

  • El pescado en conserva suele tener fechas muy largas, entre dos y cinco años desde el envasado.
  • En plazos tan amplios puede haber cierta tolerancia, incluso hasta un mes después, siempre que el envase esté intacto y el producto no muestre alteraciones.
  • Conviene mirar la fecha al comprar, ya que a veces algunos lotes están cerca de caducar sin que nos demos cuenta.

Chocolate: varias semanas después de la fecha

  • El chocolate puede consumirse incluso meses después de la fecha si no presenta signos de deterioro.
  • La típica pátina blanca en la superficie, la 'floración', no es perjudicial: es una alteración estética por separación de grasas o azúcares que no compromete la seguridad.

Huevos: no más allá de la fecha de caducidad

 

 

 

 

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