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No existe una prueba única y definitiva. Por eso, los especialistas se basan en una combinación de herramientas con cuestionarios específicos como el LEAF-Q en mujeres, que explora síntomas y antecedentes. Al realizar entrevistas clínicas y dietéticas con nutricionistas y médicos, con analíticas sanguíneas para evaluar hormonas, marcadores de hueso y metabolismo. Y las valoraciones de composición corporal y densidad mineral ósea (densitometría).
Prevención y tratamiento: ¿Qué hacer en la práctica?
La buena noticia es que REDs se puede prevenir y tratar. El objetivo no es solo aumentar la ingesta calórica, sino optimizar el equilibrio entre energía, salud y rendimiento.
1. Educación y concienciación.
El primer paso es reconocer que el problema existe. Entrenadores, médicos, fisioterapeutas y los propios deportistas deben aprender a identificar las señales de alerta.
2. Alimentación adecuada.
Conseguir la energía suficiente para cubrir las calorías necesarias para el entrenamiento y la recuperación con:
- Macronutrientes: Carbohidratos: esenciales para mantener el glucógeno y evitar fatiga prematura. Proteínas: clave para la reparación muscular (1,6–2,2 g/kg/día). Y grasas saludables: necesarias para hormonas y sistema nervioso.
- Micronutrientes críticos: vitamina D, calcio, hierro, zinc y magnesio suelen estar en déficit
3. Ajustes en el entrenamiento.
- Evitar picos extremos de carga sin plan nutricional paralelo.
- Incluir semanas de recuperación con volumen reducido.
- Individualizar el plan según el deporte y el perfil del atleta.
4. Contar con un equipo interdisciplinar.
El abordaje ideal combina: un nutricionista deportivo para planificar la dieta, un médico del deporte para evaluar analíticas y salud hormonal, un fisioterapeuta para tratar lesiones y monitorizar la recuperación y un psicólogo deportivo para trabajar la relación con la comida y la imagen corporal.
Consejos para prevenir el REDs
- Escucha a tu cuerpo: la fatiga constante no es normal.
- Revisa tu energía: si entrenas mucho más de lo que comes, revisa tu dieta.
- Controla tus ciclos (mujeres): la irregularidad menstrual no es un signo de salud, sino una señal de alarma.
- Observa tu libido (hombres): los descensos pueden estar vinculados a déficit energético.
- No copies dietas de internet: cada deportista tiene necesidades únicas.
Conclusión: energía para entrenar, energía para vivir
El deporte es salud, pero solo cuando se practica con una base sólida de energía y nutrición. La deficiencia relativa de energía en el deporte (REDs) es un síndrome real, frecuente y con consecuencias graves si no se detecta a tiempo.
Reconocer sus señales, cuidar la alimentación y trabajar con un equipo interdisciplinar son las claves para mantener el equilibrio entre entrenar fuerte y vivir con salud.
Porque el verdadero éxito deportivo no es solo cruzar la meta o subir al podio, sino poder seguir disfrutando del ejercicio, de los hábitos saludables y de la vida con plenitud.






