El equipo de SPORT LIFE trabaja para mantenerte en forma e informado y te necesita. Hazte Prémium por 1 € al mes pinchando aquí (primer mes gratis) y estarás apoyando nuestro periodismo, a la vez que disfrutas de artículos exclusivos, navegación sin anuncios y contenidos extra.
El deporte es sinónimo de salud, energía y vitalidad. Sin embargo, existe un síndrome silencioso que cada vez preocupa más a científicos, entrenadores y médicos del deporte: la deficiencia relativa de energía en el deporte (REDs).
Este trastorno no se debe a la falta de motivación o de entrenamiento, sino a un desequilibrio entre lo que un deportista gasta y lo que realmente ingiere para mantener todas las funciones vitales de su organismo.
Imagina tu cuerpo como un coche de alta gama preparado para correr a máxima velocidad. Si no llenas el depósito con suficiente combustible, llegará un momento en que no solo el motor se resentirá, sino también los frenos, la suspensión o el sistema eléctrico. Lo mismo ocurre con el organismo de un deportista: cuando falta energía disponible, el cuerpo se ve obligado a priorizar unas funciones sobre otras, con consecuencias negativas para la salud y el rendimiento.
En este artículo repasaremos qué es exactamente REDs, cómo reconocerlo, cuáles son sus consecuencias y, lo más importante, qué medidas prácticas se pueden aplicar para prevenirlo y tratarlo.
¿Qué es la deficiencia relativa de energía en el deporte?
La energía disponible (EA) es la cantidad de energía que queda en el organismo para realizar funciones básicas (respirar, mantener la temperatura, reparar tejidos, regular hormonas…), una vez que descontamos la energía gastada en el entrenamiento.
Fórmula de energía disponible (EA):
EA = (Ingesta energética, Kcal) – Gasto energético del ejercicio (Kcal)) / kg de masa libre de grasa
Valores de referencia
- ≥ 45 kcal/kg FFM/día → considerada óptima, garantiza función fisiológica normal.
- 30–45 kcal/kg FFM/día → rango de riesgo, donde algunos procesos fisiológicos pueden empezar a alterarse.
- < 30 kcal/kg FFM/día → baja energía disponible, insuficiente para sostener funciones corporales adecuadas (ejemplo: ciclo menstrual, metabolismo óseo, inmunidad).
Cuando esta energía es insuficiente de manera prolongada, hablamos de baja disponibilidad energética (LEA). Si la LEA se vuelve problemática (duradera y severa), aparece el síndrome REDs.
El término nació en 2014 a partir del antiguo concepto de la “tríada de la mujer atleta” (trastornos alimentarios, amenorrea y osteoporosis). Hoy sabemos que REDs afecta tanto a mujeres como a hombres y que sus consecuencias van mucho más allá de huesos y menstruación.
Prevalencia: Más común de lo que parece
Un metaanálisis reciente estima que casi la mitad de los atletas (44–49%) presenta baja disponibilidad energética y que hasta un 63% está en riesgo de sufrir REDs.
La prevalencia es mayor en deportes de resistencia (ciclismo, maratón, triatlón), estéticos (gimnasia, danza, patinaje artístico) y de categorías de peso (boxeo, remo, lucha). Esto significa que no hablamos de un problema minoritario, sino de una situación que afecta a miles de deportistas de todos los niveles.
Síntomas: ¿Cómo reconocer el síndrome?
Una de las grandes dificultades es que los síntomas de REDs son inespecíficos y se confunden fácilmente con sobreentrenamiento, estrés o falta de descanso.
Sin embargo, existen señales de alarma que conviene conocer:
En hombres y mujeres
- Fatiga persistente y falta de energía en los entrenamientos.
- Descenso del rendimiento deportivo a pesar de entrenar duro.
- Aumento de lesiones, especialmente fracturas por estrés.
- Alteraciones del sueño, irritabilidad o cambios de humor.
- Resfriados frecuentes o mayor susceptibilidad a infecciones.
- Pérdida de masa muscular y dificultad para recuperarse.
Específicos en mujeres
- Alteraciones menstruales: retraso en la menarquia, amenorrea (falta de regla) u oligomenorrea (ciclos irregulares).
- Riesgo aumentado de osteoporosis y fracturas.
Específicos en hombres
- Descenso de testosterona, reducción de la libido y disfunción eréctil.
En muchos casos, el deportista “normaliza” estos signos porque cree que son parte del sacrificio necesario para rendir más. Nada más lejos de la realidad: son el aviso de que algo no marcha bien.
Causas: ¿Por qué aparece REDs?
Las razones son múltiples y no siempre intencionadas:
- Exceso de entrenamiento sin suficiente reposición calórica. Un ciclista que pedalea 25 horas semanales puede gastar más energía de la que es capaz de ingerir.
- Dietas restrictivas para perder peso o grasa. Buscar un cuerpo más “ligero” o “definido” es una de las principales causas de LEA.
- Desinformación nutricional. Muchos deportistas subestiman sus necesidades calóricas y no saben cómo cubrirlas.
- Trastornos de la conducta alimentaria. Anorexia, bulimia o conductas como el atracón y purga están presentes en un porcentaje mayor en atletas que en la población general.
- Presión social y deportiva. Comentarios de entrenadores, jueces, compañeros o redes sociales pueden reforzar la idea de que “estar más delgado es rendir mejor”.







