Correr

El core del corredor/a, imprescindible para equilibrar todo el cuerpo

Una zancada potente no sirve de nada si la fuerza se “pierde” por falta de estabilidad central. Vamos a focalizarnos en un entrenamiento apropiado para nuestro centro corporal y sacar el máximo rendimiento.

Jéssica Bonet

2 minutos

El core del corredor a, imprescindible para equilibrar todo el cuerpo

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Por este motivo, el trabajo del core (conjunto de músculos que estabilizan la pelvis y la columna) permite que la fuerza que generan las piernas se transmita de manera eficiente hacia adelante.

Por eso se entrena en distintos planos:

Antiextensión

Como en el Dead bug, para evitar que la zona lumbar se arquee

Dead bug Foto: Jordi López

Antirrotación

Como en el Renegade Row, para controlar los giros del tronco en cada zancada

Renegade Row Foto: Jordi López

Antiflexión lateral

Como en la plancha lateral, para estabilizar la pelvis y evitar la caída de cadera

Plancha lateral Foto: Jordi López

Estabilidad posterior

Como en la plancha invertida, para equilibrar la cadena posterior y mejorar la postura

Plancha invertida Foto: Jordi López

 

Inclúyelos 2–3 veces por semana en días suaves, priorizando la calidad, la respiración y el control.

Un core fuerte también reduce la sobrecarga en cadera y rodilla, algo clave en corredores con mucho volumen.

 

Cómo organizar el entrenamiento (Aunque no tengas gimnasio)

La combinación de fuerza y carrera no depende de la cantidad, sino de cuándo la haces.

Dos sesiones de fuerza por semana bastan para mejorar economía y rendimiento.

Un ejemplo práctico:

  • Lunes: Rodaje suave + trabajo de pie-sóleo.
  • Miércoles: Sesión de fuerza máxima (45–60′).
  • Viernes o Domingo: Sesión corta de pliometría + trote.
  • Martes o Jueves: Calidad o series, separadas 24 h del trabajo de fuerza.

Si no tienes gimnasio, nos sirve que lo hagas con mancuernas, una kettlebell o el peso corporal. Lo esencial es mantener la intención de movimiento potente, incluso con cargas moderadas.

Y si quieres progresar, organiza la temporada por fases:

  1. Fuerza máxima (8–12 semanas) – Construye una buena base.
  2. Pliometría y Reactividad (6–9 semanas) – Convierte la fuerza en rebote.
  3. Mantenimiento (fase precompetitiva) – Combina estímulos ligeros y técnicos.

 

Tips de entrenadora

  • Menos, es más: dos sesiones bien estructuradas valen más que cuatro improvisadas.
  • Primero la técnica: la calidad del movimiento mejora los resultados; es indispensable una buena ejecución para sacar máximo rendimiento, pero también para minimizar el riesgo de lesión.
  • Controla la carga: si la fatiga muscular afecta a tu zancada, reduce repeticiones.
  • Constancia antes que intensidad: los beneficios aparecen con semanas, no con un día épico. No es ni necesario ni conveniente tener agujetas cada día que entrenas.
  • Cuida tus muelles: dedica tiempo al pie y al sóleo; son tu amortiguador y tu propulsor. No tienes excusa, solo necesitas 10’.
  • No temas al hierro: el gimnasio no te hace más pesado, te hace más eficiente. Si puedes, haz tu entreno de fuerza máxima en el gym.

Y recuerda:

Los entrenamientos individualizados y pautados por un especialista siempre te aportan más beneficios.

 

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