Seis acciones para empezar a autocuidarte

Puede que creas que el autocuidado no sea algo que necesites priorizar, pero realmente puede suponer una enorme diferencia en tu estado mental, en tu salud en general y en tu calidad de vida. Si no sabes por dónde empezar te contamos 6 claves para ir dándote ese cuidado imprescindible.

Aurora Casanova

Seis acciones para empezar a autocuidarte
Seis acciones para empezar a autocuidarte

1º Escribir un diario de positividad

En nuestras atareadas vidas, nos olvidamos a menudo de tomarnos un momento para apreciar el lado positivo de las cosas. No obstante, dedicar cada día un ratito a ello sin importar lo pequeño que sea ese lado bueno, puede ayudarnos a sentirnos más animados, relajar la tensión corporal y evitar la tendencia a la negatividad.

¿No se te ocurre nada positivo? ¡Puedes sentir gratitud porque hace buen día, por tu música preferida o por la espumita del café que tanto te gusta!

Por otro lado, aunque mostrarnos positivos ayuda a mantener el equilibrio mental, estar abiertos a lo que sentimos —aunque no sea algo demasiado agradable— es una actitud muy sabia. Anota todo lo que se te pase por la mente en un cuaderno específico para eso; a veces, lo que pensamos que es negativo, puede que no parezca realmente tan malo al expresarlo.

2º Planificar tu alimentación para la semana

La forma en que nos alimentamos puede tener una enorme influencia en nuestro humor, niveles de estrés, enfoque diario y productividad. Si no planificas la lista de la compra (es decir, si haces una vista rápida al súper solo cuando no te queda nada en la nevera o cuando tienes hambre), puede que acabes comprando comida preparada, refrigerios y bebidas poco saludables. Sin embargo, si planificas los menús de la semana por adelantado (por ejemplo, el sábado), podrás hacer la compra de forma que te asegures de tener suficientes alimentos nutritivos que te sacien y te llenen de energía saludable todos los días.

3º Priorizar el descanso

Descansar es crucial para el cuidado propio, ya que nos permite seguir con el ritmo diario. Todos nos hemos sentido alguna vez de mal humor después de una noche de insomnio, así que priorizar un buen descanso puede resultar de ayuda. Lo ideal sería dormir entre 7 y 9 horas cada noche e intentar crear una rutina que te resulte beneficiosa, por ejemplo yéndote a dormir y levantándote más o menos a la misma hora cada día para crear un hábito saludable.

Relájate antes de irte a la cama apagando los dispositivos tecnológicos 30 minutos antes de acostarte y disfruta de una infusión caliente o una ducha tibia que te ayude a conciliar un sueño profundo.

4º Hacer voluntariado

El acto de contribuir y hacer algo bueno por personas menos afortunadas puede realmente mejorar nuestra autoestima y hacernos sentir bien. No hace falta que lo hagas todos los días ni todas las semanas. Prueba a dedicar algunas horas al mes a ayudar en una ONG de tu barrio o en un albergue para personas sin hogar. Ayudar a los demás es la forma más fácil de mejorar tu estado de ánimo ¡y también el de otras personas!

5º Probar la meditación

Puede que te parezca toda una hazaña quedarte quieto durante 5 minutos al día, pero podría hacerte mucho bien, especialmente si sufres de estrés y ansiedad.

La meditación implica estar en el momento presente, sin pensar en el pasado ni en el futuro; se trata de quedarte quieto, centrarte en la respiración y evitar la tentación de dejar que tu mente divague.

Los principiantes pueden empezar tumbándose o sentándose con los ojos cerrados y centrarse en el ritmo de su respiración. Si la mente empieza a divagar, basta con devolverla al presente. Intenta hacer esto durante 3 minutos y, con el tiempo, podrás llegar a 5 o incluso a 10 minutos.

Intenta incluir la meditación como parte de tu rutina diaria para que se convierta en un hábito. Quizás el mejor momento para esta práctica sea nada más levantarte o en la pausa para la comida.

6º Ordenar

El desorden y la acumulación de trastos pueden crear ciertamente un mayor estrés, además de un contexto caótico que afecte a tu bienestar psicológico. Ordena la ropa y los zapatos, haz la cama, mantén despejada la encimera de la cocina teniendo solo los aparatos necesarios y limpia tu espacio de teletrabajo.

Incluso podrías llevar a cabo una limpieza profunda y deshacerte de la ropa que no te pongas o de los artículos que no uses. Dónalos a organizaciones benéficas si aún están en buen estado, ¡o véndelos por Internet y gana algo de dinero fácil!

Si tu dormitorio está hecho un desastre, vale la pena que lo ordenes, ya que podría ser la causa de que te cueste conciliar el sueño. En su lugar, crea un entorno ordenado y que inspire calma que te ayude a dormir a pierna suelta.

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