En los últimos años hemos aprendido a contar pasos, controlar pulsaciones, medir la variabilidad de la frecuencia cardiaca y analizar cada entrenamiento al milímetro. La tecnología nos ha hecho mejores deportistas… pero también ha abierto la puerta a un nuevo problema: la obsesión por dormir “perfecto”.
Ese fenómeno tiene nombre: ortosomnia.
Qué es la ortosomnia
La ortosomnia es la obsesión por conseguir puntuaciones perfectas de sueño en relojes inteligentes, pulseras de actividad o apps.
No es un trastorno del sueño clásico. Es algo más moderno:
- Personas que duermen pendientes de los datos
- Que se levantan y lo primero que hacen es mirar su “sleep score”
- Que se preocupan más por la gráfica que por cómo se sienten
Paradójicamente, esa preocupación empeora el descanso real. Porque el sueño no es un examen que tengas que aprobar cada noche.
Cómo hemos llegado hasta aquí
Los deportistas somos especialmente vulnerables a esto. ¿Por qué?
- Estamos acostumbrados a medirlo todo
- Buscamos mejorar constantemente
- Sabemos que el descanso es clave para el rendimiento
Así que cuando el reloj dice: “Tu sueño ha sido 72/100”… muchos lo interpretan como:
❌ Hoy rendiré peor
❌ No he recuperado bien
❌ Estoy haciendo algo mal
Y ahí empieza el problema. Cuando los datos generan estrés (y el estrés empeora el sueño)
El sueño es un proceso automático. No puedes “forzarlo”. Cuanto más intentas controlarlo, peor funciona.
La ortosomnia provoca:
- Ansiedad antes de dormir
- Despertares para mirar la hora o el dispositivo
- Frustración al ver malas puntuaciones
- Sensación de no haber descansado… aunque sí lo hayas hecho
- Y eso tiene una consecuencia directa: más activación del sistema nervioso y peor calidad de sueño real.
Cómo afecta al rendimiento deportivo
Aquí está el punto clave para cualquier lector deportista:
Un mal dato no reduce tu rendimiento. La preocupación por ese dato, sí.
La ortosomnia puede provocar:
1. Fatiga innecesaria
Si crees que has dormido mal, tu cerebro actúa como si estuvieras cansado, aunque fisiológicamente estés bien.
2. Peor recuperación
El estrés aumenta el cortisol y dificulta los procesos de reparación muscular.
3. Menor motivación para entrenar
Ese clásico: “Hoy el reloj dice que no estoy recuperado… mejor bajo la intensidad”.
4. Desconexión de tus sensaciones reales
Empiezas a confiar más en el algoritmo que en tu propio cuerpo. Y en el deporte, la percepción del esfuerzo y la energía real son fundamentales.
La gran verdad: los dispositivos no miden el sueño como crees
Los wearables no miden el sueño directamente.
Estiman fases y calidad en función de:
- Movimiento
- Frecuencia cardiaca
- Respiración
Son herramientas útiles para ver tendencias, pero no son una prueba médica ni una sentencia sobre tu recuperación.
Cómo usar la tecnología sin caer en la ortosomnia
No se trata de dejar el reloj en el cajón. Se trata de cambiar el enfoque:
✔ Mira tendencias, no noches sueltas
Una mala puntuación aislada no significa nada.
✔ Prioriza cómo te sientes
Energía, ganas de entrenar, concentración… eso vale más que cualquier app.
✔ No consultes el dato nada más despertar
Empieza el día escuchando a tu cuerpo, no a la pantalla.
✔ Recuerda el objetivo real
Dormir mejor, no sacar un 100.
Dormir bien para rendir mejor (sin obsesionarte)
El descanso sigue siendo uno de los grandes pilares del rendimiento deportivo:
- Mejora la recuperación muscular
- Optimiza la función hormonal
- Aumenta la capacidad de resistencia
- Reduce el riesgo de lesión
Pero el mejor sueño no es el más medido. Es el que te permite levantarte con energía para entrenar y disfrutar del deporte.
Menos perfección, más descanso
La ortosomnia es el ejemplo perfecto de cómo algo que nace para ayudarnos puede volverse en nuestra contra.
Como deportistas buscamos mejorar, sí. Pero el descanso no es una competición.
Esta noche prueba algo diferente: quítate la presión de dormir “perfecto” y simplemente… duerme. Porque a veces, el mayor upgrade en rendimiento no está en los datos, sino en volver a escuchar a tu propio cuerpo.




