Despertarse cansado después de 8 horas de sueño es cada vez más habitual en nuestra sociedad. Solemos achacarlo al estrés del trabajo, la familia, los problemas, etc., pero también nos puede pasar en vacaciones, cuando tenemos más tiempo libre y dedicamos más horas a dormir y recuperarnos.
Hay muchos factores que pueden provocar que una noche de 8 horas de sueño no te ayude a levantarte con energía física y mental, pero la mayoría de las veces, si sabemos que es lo que nos pasa y se debe a nuestras preocupaciones y estrés, conocemos la causa y podemos hacer algo para solucionarlo.
Pero si no tenemos problemas o preocupaciones graves, no sentirse descanso después de 8 horas de sueño no es normal y suele existir un problema de sueño que lo provoca, desde apnea obstrutiva del sueño, costumbres poco saludables que llevan a una mala calidad del sueño, cenas que no ayudan a mejorar el descanso, exceso de alcohol o estimulantes como la cafeína por la noche, y otros trastornos del sueño subyacentes.
No es normal sentirse fatigado después de una noche completa de descanso y vale la pena investigar las posibles causas .
Posibles razones para despertarse sin energía después de 8 horas de sueño
Un sueño de mala calidad, incluso con una duración de sueño suficiente, puede ser producido por:
1/ Trastornos del sueño: afecciones como la apnea del sueño, el síndrome de piernas inquietas o el trastorno de conducta del sueño REM pueden alterar los ciclos de sueño, impidiendo un sueño profundo y reparador.
2/ Estrés y ansiedad: Los problemas diurnos pueden provocar ansiedad y la depresión que hemos aprendido a controlar durante el día, pero por la noche afectan significativamente la calidad del sueño y provocan pesadillas y fatiga.
3/ Horario de sueño inconsistente: Es importante seguir un horario para irse a dormir y levantarse y mantener una rutina de sueño regular para no alterar el ciclo natural de sueño-vigilia del cuerpo. También en fines de semana y vacaciones para evitar la apnea social.
4/ Ambiente de sueño incómodo: los cambios de lugares en vacaciones, la luz del sol temprana, una habitación demasiado iluminada, ruidosa o con una temperatura incómoda puede dificultar un sueño reparador.
5/ La alimentación: Es importante que la cena se haga ligera antes de dormir, procurando dejar unas dos horas de tiempo para hacer la digestión. Si tienes una cena más pesada, procura adelantar la hora de la cena para irte a dormir sin pesadez de estómago. Y evita consumir un exceso de líquidos cerca de la hora de irte a acostar, para no tener que levantarte a media noche para ir al baño. Puedes seguir una dieta que favorezca el sueño, rica en triptófano.
6/ Hidratación: La deshidratación puede contribuir a la fatiga, por lo que es importante mantenerse adecuadamente hidratado durante el día, respetando no beber líquidos al menos dos horas antes de irte a dormir.
7/ Ejercicio: el ejercicio regular es importante para la salud general, pero hacer ejercicio aumenta la temperatura, lo que puede hacer que no conciliemos el sueño al ir a dormir. Si además ha sido muy intenso, el dolor muscular puede hacer que te despiertes varias veces durante la noche.
8/ Sustancias excitantes: El alcohol es un arma de doble filo, parece que te ayuda a dormir, pero simplemente te produce una ligera somnolencia, no induce un sueño real. Evita tomar una copa de vino por las noches. Y la cafeína pueden alterar los patrones de sueño, lo que dificulta conciliar el sueño y permanecer dormido, evita el café, té, chocolate y algunas barritas o geles energizantes con cafeína después de la hora de comer.
9/ Condiciones médicas: Algunos desequilibrios hormonales como una tiroides hipoactiva o cambios hormonales durante la menopausia pueden afectar los niveles de energía y la calidad del sueño. La anemia por deficiencia de hierro puede provocar fatiga y cansancio, incluso después de una noche completa de sueño.
10/ Exceso de tecnología por la noche: Las pantallas de nuestros móviles, tabletas, portátiles, etc., emiten una radiación azul que interfiere con la producción de melatonina, la hormona que regula el ciclo sueño-vigilia, dificultando la conciliación del sueño y alterando el reloj biológico. Además, si vemos películas o series que nos impresionan (terror, acción, etc.), sus imágenes nos excitan y nos mantienen despiertos o provocan pesadillas y sueños intranquilos. Por eso es importante evitar las pantallas al menos 2 horas antes de irse a dormir.
¿Qué hacer?
Prioriza mejorar tu higiene del sueño, consigue un horario de sueño regular, crea una rutina relajante para la hora de acostarte y optimiza su entorno de sueño (habitación oscura, tranquila y fresca).
Puedes practicar técnicas de relajación, como la respiración profunda o la meditación, para ayudar a reducir el estrés y la ansiedad.
Y si el problema persiste más de un mes en el que no consigues descansar probando de todo, no consumas medicamentos para dormir, consulta con un profesional de la salud para que pueda hacer las pruebas necesarias para saber qué pasa y qué tratamiento médico necesitas.