El ejercicio físico: uno de los pilares de calidad frente al paso de los años

La actividad física activa en nuestro organismo la producción de sustancias beneficiosas y acaba con las células que nos envejecen

Redacción Sport Life

El ejercicio físico: uno de los pilares de calidad frente al paso de los años
El ejercicio físico: uno de los pilares de calidad frente al paso de los años

Cada vez vamos conociendo más en profundidad los efectos que produce el ejercicio físico sobre nuestro organismo y cómo es fundamental para mantenernos sanos, y por muchos años.

Ser físicamente activo es una condición indispensable para el bienestar a lo largo de nuestra vida, es uno de los indicadores más claros de buena salud a edades avanzadas. Los beneficios del ejercicio regular no se limitan a mejorar nuestra fuerza o nuestra capacidad cardiaca o respiratoria, sino que van más allá, a nivel molecular.

Las personas que son físicamente activas tienen un sistema inmune más capaz contra las infecciones. Esto es algo, que la pandemia del COVID-19 ha dejado muchísimos datos, donde las personas sedentarias, con obesidad y con inflamación crónica han tenido peor pronóstico.

La inflamación crónica, otro concepto cada vez más conocido entre los factores que marcan un estado óptimo de salud. Algunos autores y expertos lo llaman "el asesino silencioso", va poco a poco, sin llamar de primeras demasiado la atención, y el ejercicio también es clave para combatirlo, gracias a las exerquinas.

El año 2000 marcó el descubrimiento de este nuevo campo con la publicación por Pedersen de varios trabajos en los que se demostraba que una sustancia, la interleuquina-6 o IL-6, se segregaba por la contracción muscular asociada al ejercicio. Esta citoquina tiene efectos antiinflamatorios y actúa en el tejido adiposo y en el hígado, mejorando el control glucémico y mediando en la quema de grasa asociada al ejercicio.

Este fue el arranque para el descubrimiento de otras exerquinas: citoquinas asociadas al ejercicio, producidas por varios tejidos como el muscular (mioquinas), el hígado (hepatoquinas), el tejido adiposo (adipoquinas), el corazón (cardioquinas) o las neuronas (neuroquinas), entre otros. Continuamente se están descubriendo nuevas sustancias segregadas con el ejercicio y que tienen nuevas funciones, beneficiosas para nuestra salud.

EN LAS PROFUNDIDADES CELULARES

En nuestro organismo existen 'células zombis' denominados células senescentes. Estas células, en lugar de desaparecer una vez llegado el fin de su ciclo vital, permanecen en un estado de senescencia donde se encuentran envejecidas, liberando a su alrededor sustancias que favorecen la inflamación y la transformación de otras células en senescentes.

Experimentos en animales han demostrado que eliminando las células senescentes se puede recuperar la función de diversos tejidos y órganos, perdida por el envejecimiento o por enfermedades.

El ejercicio es capaz de reducir la carga de células senescentes en el organismo, lo que se suma a otros efectos moleculares antienvejecimiento del ejercicio como:

  • la mejora de la longitud de los telómeros
  • las defensas antioxidantes
  • la función de las mitocondrias.

BENEFICIOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA

Los beneficios de la actividad física podrían estar mediados de forma muy significativa por su capacidad de reducir la senescencia. Uno de los primeros ensayos que relacionaron senescencia y ejercicio en humanos demostró que un programa estructurado de 12 semanas de actividad dirigida mejoraba la función física en personas mayores. Cuando se midió además marcadores de la senescencia en los individuos que participaron en el programa, se encontraron mejoras muy significativas. Además, midiendo los niveles de partida de proteínas relacionadas con la senescencia, los autores fueron capaces de predecir el nivel de mejora en respuesta al programa de ejercicio. 

Suplementos senolíticos

  1. A la capacidad senolítica del ejercicio, podemos sumarle el empujón que se puede dar gracias a algunos suplementos, de los cuales la quercetina, la fisetina y el dasatinib son los más estudiados, habiendo demostrado en animales su capacidad para eliminar las células senescentes. Ya hay ensayos clínicos en humanos, que están utilizando suplementos senolíticos para combatir algunas enfermedades que se caracterizan por importantes aumentos de la senescencia celular.
  2. Además de estos senolíticos que, de forma directa, actúan reduciendo la cantidad de células envejecidas, contamos con la metformina, ese medicamento antidiabético que cada vez demuestra más potencial como terapia antienvejecimiento. Uno de sus mecanismos de actuación es precisamente reducir la producción de sustancias tóxicas en el entorno de las células senescentes.
  3. Y otro es inhibir la activación de una vía del metabolismo denominada ruta mTOR y activar otra llamada AMPK, algo que también hacen la restricción calórica y el ayuno intermitente y que han demostrado alargar la vida en modelos animales.
  4. La rapamicina es otra sustancia también capaz de actuar sobre la senescencia, ya que inhibe la ruta mTOR, lo que hace que aumente la autofagia o reciclaje celular, reduciendo la aparición de células zombis y la inflamación.

La relación entre ejercicio y senescencia celular desvela un mecanismo más por el que la actividad física no solo es buena para prevenir, sino también para ralentizar o revertir algunas de las enfermedades más frecuentes. 

No se trata de vivir muchos años más... sino de hacerlo de la mejor forma y en estado de salud posible. 

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