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¡Empezamos! Comenzar en estático directamente el equilibrio resulta algo frustrante ya que es muy probable que estemos más tiempo con el pie en el suelo que sobre la bicicleta. Por ello, os voy a proponer varias alternativas para iniciarnos y poder llegar a la posición que comentamos anteriormente: de pie y sin ayudas.
CONSEJO:
Podemos comenzar con unas zapatillas de deporte si queremos para evitar las típicas caídas laterales en el caso de perder el equilibrio y así poder echar el pie a tierra rápidamente.
A medida que nuestra confianza va en aumento, podemos comenzar a realizar la siguiente progresión de la misma manera, ya con los pedales automáticos enganchados.
1/ Ejercicio apoyado en un muro, árbol, piedra grande
Partiremos de la base de respetar los 4 consejos iniciales:
- manillar ligeramente girado
- posición de pie sobre la bici y centrada
- un pie adelantando pero que no esté muy bajo
- el core activado
Necesitamos apoyarnos sobre algún elemento externo grande, como el tronco de un árbol, o un muro grande de piedra para utilizarlo como si fuera un bastón.
Nos colocaremos lateralmente, si estar demasiado cerca ni demasiado lejos de nuestro elemento de apoyo. A ser posible, con la rueda trasera estará algo más alejada del muro o árbol que la delantera, ligeramente en diagonal.
El ejercicio consiste en mantener nuestra posición de equilibrio base, con los frenos pulsados y la parte lateral del neumático delantero apoyado en el árbol o muro.
2/ Ejercicio | Variante en subida
Vamos a avanzar sin apoyo o ayuda, pero con un truco que nos vendrá de perlas, una cuesta.
Si podemos, intentaremos colocarnos en una pendiente hacia arriba. Esto nos ayudará mucho a no tener que utilizar al iniciarnos, los frenos. La cuesta nos facilitará el ejercicio.
Para este ejercicio realizado en pendiente, nuestro pie adelantado realizará fuerza para vencer la gravedad que hace la que bicicleta quiera irse hacia atrás, de esta manera no tendremos que utilizar los frenos.
Es habitual que al realizar fuerza con el pedal adelantado, la bici pueda avanzar un poco. En ese caso, dejaremos de luchar con la gravedad y nos dejaremos caer hacia atrás, un poquito, hasta colocar nuestro pie adelantado en un posición cómoda de nuevo.
Este pequeño juego de balanceo nos será de gran ayuda para no quedarnos completamente parados, lo iremos haciendo hasta sentirnos cómodos con el ejercicio. Y poco a poco, iremos reduciendo el juego de ir hacia delante y hacia detrás, buscando un equilibrio algo más estático.
Espero que estos consejos os ayuden a ganar confianza y seguridad cuando vamos muy despacio o incluso cuando tenemos que pararnos por completo. ¡Nos vemos en la montaña!




