Perfeccionismo y morderse la uñas

¿Te muerdes las uñas o te rascas de forma compulsiva? Incluso puede que hagas algo que consideras humillante como es arrancarte el pelo. Onicofagia (morderse las uñas) o tricotilomanía (arrancarse el pelo) han sido hasta hoy considerados hábitos nerviosos fruto de la ansiedad y la tensión que sufrían muchas personas. Siempre hemos pensado que el motivo por el que las personas se mordían las uñas era su incapacidad para relajarse ante situaciones que les ponían nerviosas. Pero las últimas investigaciones apuntan, además del estrés, a otras causas.
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Perfeccionismo y morderse la uñas
Entrénate para la vida
Entrénate para la vida (blog de Patricia Ramírez)

“Los valores del deporte son valores para la vida. No todo es actitud...pero sin ella, no somos nada.“

¿Te muerdes las uñas o te rascas de forma compulsiva? Incluso puede que hagas algo que consideras humillante como es arrancarte el pelo. Onicofagia (morderse las uñas) o tricotilomanía (arrancarse el pelo) han sido hasta hoy considerados hábitos nerviosos fruto de la ansiedad y la tensión que sufrían muchas personas. Siempre hemos pensado que el motivo por el que las personas se mordían las uñas era su incapacidad para relajarse ante situaciones que les ponían nerviosas. Pero las últimas investigaciones apuntan, además del estrés, a otras causas.

"Puede deberse a la personalidad perfeccionista"

Uno de los motivos puede deberse a la personalidad perfeccionista. Este tipo de personas sienten altas dosis de frustración que podría llevarles a morderse las uñas. La persona perfeccionista rara vez se encuentra satisfecha consigo misma. Lo que realiza nunca es suficiente o podría haberlo ejecutado mejor. Vive centrada en qué necesita realizar o entrenar para ser mejor en lugar de disfrutar y sentirse orgullosa del buen trabajo realizado o del propio entrenamiento.

Incluso en los corredores populares, que no tienen el running como profesión ni viven económicamente de ello, no cumplir perfectamente con su entrenamiento, puede ser una fuente de insatisfacción. El perfeccionista quiere correr y sufrir más porque eso es sinónimo de mejor.

El perfeccionista no suele perdonarse. Se juzga con dureza por no haber sido capaz de

"El perfeccionista no suele perdonarse" "El perfeccionista no suele perdonarse"

estar a la altura. Este comportamiento va asociado a la frustración “tú no eres bueno, podrías ser mucho mejor si te esforzaras más, y más y mucho más”. El perfeccionismo puede llevarnos incluso al sobreentrenamiento.

Estas investigaciones, de confirmarse, cambiarán el tratamiento de los hábitos nerviosos, en los que además de intervenir en aprender a reducir los niveles de la ansiedad y gestionar las emociones, habría que trabajar las ideas de perfección y la poca tolerancia con el error que tienen esta clase de personas.

Si te sientes identificado con el perfeccionismo, te muerdas o no te muerdas las uñas:

1.    Abandona la idea de que más es sinónimo de mejor. Recuerda que descansar también es parte del entrenamiento.

2.    Recuerda el motivo por el que empezaste a entrenar y a practicar tu deporte. Seguro que sufrir y sentirte frustrado no eran los objetivos. ¿Era disfrutar, practicar una actividad sana, relacionarte con gente, conocer a nuevas personas, perder peso? Ninguno de estos objetivos tienen que ver con entrenar de forma perfecta.

3.    Trabaja el agradecimiento contigo mismo. Da las gracias por tener zapatillas, un parque en el que correr, la voluntad de salir cuando no te apetece, tener salud para poder practicar deporte y un sinfín de agradecimientos más que olvidas por centrarte en querer ser mejor.

4.    Cuando te descubras machacándote por no haber estado a tu altura, no a la de los demás, que esa seguro que las has sobrepasado, respira, medita, ponte música relajante y deja de razonar y argumentar contigo sobre el pensamiento perfeccionista. Nadie te exige nada. Eres tú. Deja de estar todo el día midiendo y haciendo juicios de valor. Ya dijimos en el post sobre la autocrítica que esta no lleva a mejorar ni a ser más productivo.

"Nadie te exige nada. Eres tú." "Nadie te exige nada. Eres tú."

5.    Si te muerdes las uñas, no te machaques con tu falta de fuerza de voluntad para controlarlo. Trata de ser compasivo contigo mismo. Perdónate, déjalo estar, déjalo pasar. Y busca conductas alternativas que impidan morderte las uñas. Aprieta los puños, haz alguna manualidad como pulseras con hilos, coge el móvil, ejercita las manos y haz estiramientos, lo que sea con tal de romper el vínculo que relaciona frustración con llevarse las manos a la boca.

Empezar a morderse las uñas es fácil, pero dejar de hacerlo tiene una dificultad tremenda. Es tan difícil como dejar de ser perfeccionista. Pero es posible. Solo hace falta que conviertas el error en parte de tu vida, que te permitas funcionar a otro ritmo, que seas compasivo contigo y trates de disfrutar y ser feliz por encima de ser perfecto.

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