Los beneficios cardiosaludables de las nueces podrían comenzar en el intestino

Según un nuevo estudio de la Universidad Estatal de Pennsylvania y Juniata College, publicado en Journal of Nutrition, el consumo de nueces enriquece ciertas bacterias intestinales que se asocian con mejoras en el colesterol y la presión arterial, gracias a la combinación única de compuestos bioactivos, ácidos grasos y fibra dietética de este fruto seco.

Los beneficios cardiosaludables de las nueces podrían comenzar en el intestino
Los beneficios cardiosaludables de las nueces podrían comenzar en el intestino

Un nuevo estudio clínico de la Universidad Estatal de Pennsylvania y Juniata College (1) revela que el consumo de nueces podría contribuir a que exista una conexión entre la salud cardiovascular y la salud intestinal.

Los hallazgos de este nuevo estudio, publicados en el prestigioso Journal of Nutrition, muestran que el consumo de nueces enriquece ciertas bacterias intestinales del sistema digestivo que se asocian con mejoras en el colesterol y la presión arterial. Los investigadores consideran que este hecho podría deberse a la combinación única de compuestos bioactivos, ácidos grasos y fibra dietética de las nueces.

Cada vez más, los consumidores buscan alimentos que ayuden a controlar los factores de riesgo y proporcionen beneficios para la salud, sobre todo para la salud digestiva y la cardiovascular (2). Este hecho se da tanto entre los consumidores estadounidenses como entre los españoles. En torno a la mitad de la población española padece alguna patología digestiva mientras que las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte con 122.466 muertes anuales en España5, según la Fundación Española del Corazón y Fundación Española del Aparato digestivo.

28 g de nueces proporcionan 18 g de grasa total, 2,5 g de grasas monoinsaturadas, 13 g de grasas poliinsaturadas, incluyendo 2,5 g de ácido alfa-linolénico (el Omega-3 de origen vegetal), y 2 g de fibra dietética.

En este nuevo ensayo se incluyó a 42 personas con sobrepeso u obesas de entre 30 y 65 años y con riesgo de padecer una enfermedad del corazón. Los participantes primero siguieron un patrón de dieta occidental (48% de carbohidratos, 17% de proteínas, 35% de grasas, 7% de grasas saturadas) durante dos semanas para asegurarse de que todos comenzaran con la misma base de referencia. Posteriormente se les asignó aleatoriamente una dieta que reemplazó ciertas grasas saturadas por nueces o por una mezcla de aceite vegetal que incluía los mismos ácidos grasos que las nueces (incluyendo Omega-3 AAL, un tipo de grasa poliinsaturada) o una mezcla de aceite vegetal que era más alta en ácido oleico Omega-9 (un tipo de grasa monoinsaturada).

Estas dietas fueron diseñadas para entender si las grasas buenas e insaturadas de las nueces eran responsables de los beneficios o si otros nutrientes que se encuentran en las nueces enteras, tales como los compuestos bioactivos y la fibra, podrían estar desempeñando un papel adicional. Todos los participantes siguieron cada dieta durante seis semanas con un descanso (promedio de 22.8 días) entre cada intervención. Los marcadores estándar de la salud cardiovascular, como la presión arterial y el colesterol, así como los microorganismos que viven en el tracto digestivo de los participantes fueron evaluados antes y después de cada una de las dietas.

Los individuos que consumieron nueces y el aceite vegetal con el mismo perfil de ácidos grasos que las nueces mostraron cambios positivos en las bacterias intestinales en comparación con la dieta occidental, lo que sugiere un impacto positivo del Omega-3 AAL. Aquellos que siguieron únicamente la dieta de nueces, tuvieron un enriquecimiento único de una especie particular de bacterias, que juega un papel importante en el metabolismo de los elagitaninos, un componente bioactivo de las nueces que puede estar asociado con beneficios cardiovasculares.

Los tipos de ácidos grasos en las nueces y el aceite vegetal pueden impactar positivamente en la salud intestinal, pero este estudio también sugiere que hay beneficios al consumir una nuez entera.

Como con cualquier investigación científica, se deben considerar algunas limitaciones del estudio. El estudio no evaluó los metabolitos secundarios, los cuales pueden ser usados para evaluar la capacidad funcional de las bacterias intestinales, ni evaluó la conversión de AAL a EPA, la cual también podría impactar la microbiota intestinal. Además, las muestras fecales pueden no ser representativas de todo la microbiota intestinal, que es altamente variable entre los individuos dependiendo de la dieta, los medicamentos, el estilo de vida y otros factores. Por estas razones, se necesitan estudios más amplios y a más largo plazo para aclarar estos efectos en una población más amplia.

Referencias:

1 Alyssa M Tindall, Christopher J McLimans, Kristina S Petersen, Penny M Kris-Etherton, Regina Lamendella, (2019), Walnuts and Vegetable Oils Containing Oleic Acid Differentially Affect the Gut Microbiota and Associations with Cardiovascular Risk Factors: Follow-up of a Randomized, Controlled, Feeding Trial in Adults at Risk for Cardiovascular Disease, The Journal of Nutrition, nxz289. doi.org/10.1093/jn/nxz289

2 International Food Information Council. 2019 Food and Health Survey. 2019

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