Sexo con pulsómetro: así cambian nuestras pulsaciones con un orgasmo

¿Sabes cuántas pulsaciones tienes cuando llegas al orgasmo?
Iona Tsung -
Sexo con pulsómetro: así cambian nuestras pulsaciones con un orgasmo
Sexo con pulsómetro: así cambian nuestras pulsaciones con un orgasmo

El corazón se pone a cien a la hora de llegar al orgasmo, si te colocaras un pulsómetro durante el acto sexual, comprobarías que tus pulsaciones pueden llegar a cotas tan altas como cuando haces series entrenando. Los estudios en laboratorio indican como el pulso cardiaco varía a lo largo de un orgasmo. Aquí te damos los datos más generales en deportistas:

Los latidos de él 

En la fase de excitación, la sangre fluye hacia la zona pélvica, se produce la erección y la presión arterial y la tensión muscular aumentan progresivamente. El ritmo cardiaco asciende desde los valores normales de reposo (40-70 pulsaciones por minuto) hasta 90-100 pulsaciones.

En la fase de meseta el pene llega a su máxima turgencia, la respiración se acelera y aumentan la presión arterial y la tensión muscular. Si el hombre está entrenado en prolongar el placer, el ritmo cardiaco se mantiene en 100 pulsaciones por minuto hasta que decide entrar al orgasmo.

Durante el orgasmo, la próstata emite un fluido que se mezcla con el esperma, el semen es expulsado del pene mediante rápidas contracciones musculares. La tensión muscular alcanza la máxima expresión y el ritmo cardiaco llega a cotas altas, variando según tu entrenamiento cardiovascular a valores comparables a una serie a toda velocidad.

En la fase de resolución, la presión arterial se normaliza, los músculos se relajan y el pulso cardiaco va descendiendo hasta llegar con rapidez a los niveles de reposo.

Los latidos de ella 

Durante la fase de excitación la sangre fluye a la vagina y esta se lubrica y ensancha, los pezones se endurecen y la tensión muscular se relaja. El ritmo cardiaco aumenta desde las pulsaciones de reposo de una mujer deportista (50-80) hasta llegar a 100 pulsaciones.

En la fase de meseta, el clítoris se eleva y se hinchan los labios de la vagina. El ritmo cardiaco sigue aumentando progresivamente hasta cotas de 170 pulsaciones por minuto sin necesidad de retrasar el orgasmo. La respiración se hace más rápida y superficial y aumenta la tensión muscular general.

Durante el orgasmo, se producen espasmos rápidos de la vagina en intervalos de 0,8 segundos. Se aprecian contracciones involuntarias de los músculos de todo el cuerpo. El ritmo cardiaco alcanza pulsaciones máximas como cuando vas a tope entrenando.

En la fase de resolución, la mujer puede experimentar orgasmos múltiples, el ritmo cardiaco desciende ligeramente a 140 pulsaciones y se acelera con los orgasmos progresivos. Por último, cuando se llega a la satisfacción total, el ritmo va descendiendo progresivamente hasta los niveles de reposo.

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¿Cómo puedo mejorar la calidad de mis relaciones sexuales?

Ser deportista ya es una ventaja, porque las personas que realizan deporte tienen más posibilidades de tener mayor calidad en sus relaciones sexuales. Si quieres seguir progresando en este aspecto, te gustará saber que tenemos un especial de ejercicios de fuerza que refuerzan puntos que son esenciales durante el sexo. No nos mires raro, si nos hemos puesto el pulsómetro para preparar este artículo, cómo no vamos a contarte los ejercicios de fuerza que necesitamos para ser mejores amantes. 

El tipo de relación que mantienes con tu pareja y la importancia otorgada a la vida sexual son también factores determinantes. Todo ello debería complementarse con un estilo de vida saludable, que no pasa solo por el ejercicio periódico sino también por una alimentación sana y equilibrada y una correcta hidratación. Una mala alimentación, el sedentarismo y unos hábitos de vida poco saludables afectan al buen mantenimiento físico de nuestro organismo y, en consecuencia, van en contra de una vida sexual plena.

Además, los problemas de erección en los hombres o los trastornos de excitación en las mujeres pueden ser problemas secundarios frecuentes entre personas con otras patologías tales como hipertensión, diabetes o problemas de colesterol. Se trata de enfermedades con más posibilidades de aparecer a medida que aumenta la edad. En estos casos puede funcionar recibir ayuda de un producto natural combinado con motivación y dedicación y un asesoramiento adecuado. Existen suplementos alimenticios naturales como Aquilea Vigor él y Vigor ella, que producen una mejora sostenida del deseo, aumentan la libido y en consecuencia, benefician la calidad de las relaciones sexuales.



 

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