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EL SISTEMA NERVIOSO: el que manda en tu rendimiento deportivo

En el deporte solemos poner el foco en lo visible: músculos, resistencia, fuerza, técnica. Pero hay un sistema menos evidente que determina cómo y cuánto puedes rendir: el sistema nervioso.

Olga Castañeda

4 minutos

EL SISTEMA NERVIOSO el que manda en tu rendimiento deportivo

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Es el encargado de recibir información del entorno y del propio cuerpo, interpretarla y decidir la respuesta adecuada. De él dependen la coordinación, la precisión, la energía disponible y la capacidad de recuperación.

Podríamos decir que los músculos ejecutan, pero el sistema nervioso decide. Y cuando esa toma de decisiones no es equilibrada, el cuerpo deja de responder como esperamos, incluso aunque el entrenamiento sea correcto.

SIMPÁTICO Y PARASIMPÁTICO: Modo ON/OFF

Para entender por qué a veces el cuerpo “no tira”, es clave conocer, de forma sencilla, cómo funciona el Sistema Nervioso Autónomo. Este sistema tiene dos grandes ramas:

El sistema nervioso simpático

  • Es el encargado de la activación. 
  • Prepara al cuerpo para la acción, el esfuerzo y la respuesta rápida. 
  • Aumenta la frecuencia cardíaca, la tensión muscular y el estado de alerta.
  • Es imprescindible para entrenar, competir y rendir.

El sistema nervioso parasimpático

  • Es el sistema de la recuperación. 
  • Facilita la digestión, la reparación de tejidos, el descanso profundo y la regeneración.
  • Sin él, no hay adaptación ni mejora.

 

El problema no es activar el simpático. El problema es vivir siempre ahí.

 

CUÁNDO SE ACTIVA CADA UNO (SIN QUE TE DES CUENTA)

En el deporte:

1º El sistema simpático se activa no solo cuando entrenas duro, sino también cuando:
  • encadenas sesiones exigentes sin descanso real
  • entrenas con presión constante por mejorar
  • duermes poco o mal
  • vives con una agenda acelerada

El cuerpo no diferencia entre estrés deportivo y estrés vital. Para el sistema nervioso, todo suma.

2º El sistema parasimpático, en cambio, necesita condiciones concretas para activarse:
  • pausas reales
  • sensación de seguridad corporal
  • ritmos más lentos
  • atención al cuerpo

Muchos deportistas entrenan bien, pero no saben salir del modo activación. Y cuando el sistema nervioso no baja el ritmo, el cuerpo empieza a limitar funciones: menos energía, peor coordinación, mayor rigidez, menor capacidad de adaptación.

 

CUANDO EL CUERPO SE PROTEGE, NO FALLA

Desde esta perspectiva, muchas situaciones habituales cobran sentido:

  • ese cansancio que no se va
  • esa sensación de estar “plano” entrenando
  • esa falta de chispa
  • esa rigidez persistente

No es que el cuerpo no pueda. Es que el sistema nervioso no se siente en condiciones de dar más.
El bajo rendimiento es, muchas veces, una estrategia de protección.

Entender esto cambia por completo la forma de entrenar. Porque no siempre la solución es apretar más, sino regular mejor.

REGULAR EL SISTEMA NERVIOSO TAMBIÉN ES ENTRENAR

Regular no significa relajarse sin más. Significa saber cuándo activar y cuándo permitir la recuperación.

El rendimiento sostenible nace de esa alternancia y flexibilidad de cambio

Aquí es donde disciplinas como el pilates, el yoga, las técnicas de respiración o la meditación, aportan una mirada especialmente valiosa al entrenamiento deportivo. A través del movimiento consciente, preciso y bien organizado, el cuerpo recibe un mensaje claro de seguridad. Y cuando el sistema nervioso percibe seguridad, baja la alerta innecesaria.

Menos tensión, menos gasto energético, más eficiencia.

No se trata de entrenar suave, sino de entrenar con inteligencia neurológica.

 

ENTRENAR DESDE EL EQUILIBRIO

Rendir más no siempre pasa por hacer más. Muchas veces pasa por hacer espacio: espacio para recuperar, para reorganizar, para escuchar.
Un sistema nervioso equilibrado permite entrenar con mayor claridad, responder mejor al esfuerzo y recuperarse antes.

Porque cuando el sistema que dirige todo funciona bien, el cuerpo responde.
Y cuando no lo hace, conviene dejar de preguntarse solo qué entreno y empezar a preguntarse desde dónde.

CÓMO REGULAR EL SISTEMA NERVIOSO EN LA PRÁCTICA

5 propuestas para integrar en el entrenamiento deportivo
Aquí necesito tu ayuda Virginia, porque no vamos a contar con fotografías mías, entonces vamos a ver cómo quedaría mejor si con dibujos, ilustraciones o simplemente el texto y ya.

1. Pausas reales entre estímulos

Qué regula: exceso de activación simpática

Muchos deportistas enlazan estímulos sin descanso: series, sesiones, días de entrenamiento… incluso pensamientos. Introducir pausas conscientes entre esfuerzos es una forma directa de decirle al sistema nervioso que no todo es urgencia.

Cómo aplicarlo:
Entre series o bloques de entrenamiento, dedica unos segundos a quedarte quieto, soltar la mirada y notar el apoyo de los pies o del cuerpo en el suelo. No se trata de relajarse, sino de interrumpir la alerta constante.

2. Movimiento lento y controlado en días de carga alta

Qué regula: saturación neurológica

Cuando el entrenamiento es intenso o repetitivo, el sistema nervioso agradece momentos de movimiento lento, preciso y sin exigencia. Esto mejora la percepción corporal y reduce la tensión residual.

Cómo aplicarlo:
Al inicio o al final del entrenamiento, incluye unos minutos de movimientos amplios y lentos (columna, caderas, hombros), prestando atención a la calidad del gesto, no a la intensidad.

3. Respiración con exhalaciones más largas

Qué regula: activación parasimpática

No hace falta aprender técnicas complejas. Una respiración en la que la exhalación es ligeramente más larga que la inhalación envía una señal clara de calma al sistema nervioso.

Cómo aplicarlo:
Después de entrenar o antes de dormir, respira de forma natural, alargando suavemente la exhalación. No fuerces el ritmo. Con 3–5 minutos es suficiente para iniciar la recuperación.

4. Atención plena durante ejercicios sencillos

Qué regula: desorganización neuromuscular

El sistema nervioso se regula cuando el cuerpo se mueve con claridad. La atención plena durante ejercicios básicos mejora la coordinación y reduce el gasto energético innecesario.

Cómo aplicarlo:
En ejercicios conocidos (sentadillas, planchas, apoyos), reduce la velocidad y lleva la atención a cómo se organiza el cuerpo: apoyos, alineación, tensión justa. Menos repeticiones, más presencia.

5. Rituales de cierre tras el entrenamiento

Qué regula: dificultad para salir del “modo alerta”

Muchos deportistas terminan de entrenar y pasan directamente a la siguiente tarea. Sin transición, el sistema nervioso sigue activado durante horas.

Cómo aplicarlo:
Crea un pequeño ritual de cierre: unos minutos caminando despacio, estiramientos suaves o simplemente estar quieto respirando. Este gesto marca el final del esfuerzo y facilita la recuperación.

 

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