Quiero añadir gratis SportLife como fuente preferida de Google, para no perderme vuestras noticias.
El equipo de SPORT LIFE trabaja para mantenerte en forma e informado y te necesita. Hazte Prémium por 1 € al mes pinchando aquí (primer mes gratis) y estarás apoyando nuestro periodismo, a la vez que disfrutas de artículos exclusivos, navegación sin anuncios y contenidos extra.
Nil Riudavets Victory (Menorca, 3 de abril de 1996) es un deportista español que compite en triatlón adaptado.
Ganó una medalla de bronce en los Juegos Paralímpicos de París 2024, en la prueba PTS4. Acaba hacer plata en el europeo de paratriatlón en Tarragona.
Licenciado en Enfermería, con 2 másteres: Urgencias Hospitalarias y Gestión
sanitaria. Compagina su entrenamiento con su profesión en el Hospital General
Mateu Orfila en Menorca, en el equipo de Dirección de Enfermería.
¿Has sido deportista desde muy pequeño?
Tuve una infancia muy feliz, siempre rodeado de mi hermana pequeña Laia y de mis primos. Desde muy pequeño practiqué muchos deportes: gimnasia artística, natación, ciclismo, atletismo, esquí, triatlón y sobre todo fútbol que era realmente el deporte que más hacía hasta los 17 años, aunque no dejé de hacer deportes. Seguía nadando 2 días a la semana con un club, cuando no había partido salía los fines de semana con mi padre a montar en bici por el Camí de Cavalls y en verano corría las populares de los pueblos de Menorca.
Y entonces el triatlón entró en tu vida.
Empecé con pruebas de triatlón en Menorca, aprendiendo mucho, primero haciéndome un lugar en Baleares y consiguiendo algunos buenos resultados a nivel nacional. Al acabar el bachillerato en el IES Joan Ramis i Ramis de Maó, decidí estudiar enfermería en la Universidad de Barcelona, y durante mis años estudiando compaginé siempre el deporte con mi vida universitaria.
Así llegamos hasta el 1 de mayo de 2019
Ese fue el día del accidente. Sufrí un choque frontal a gran velocidad contra otro triatleta durante un triatlón por equipos en el Prat de Llobregat, Barcelona. Perdí el conocimiento en el acto y me levanté al cabo de 15 horas en la UCI del Hospital de Bellvitge. Me había roto la clavícula, la arteria subclavia y el plexo braquial de mi brazo derecho. Estuve ingresado varios días en la UCI y después varias semanas en planta. La lesión del plexo fue la que dejaría la parálisis permanente en el brazo.
Tenías entonces 23 años
La gestión del duelo que me tocó hacer resultó muy complicada. En el momento del accidente estaba instalado en Barcelona y tenía la impresión de estar despegando. Acababa de terminar el máster de urgencias y tenía esa sensación de quererme comer el mundo y seguir haciendo las cosas que me hacían feliz. Pero el accidente me paró en seco y me demostró que la vida te puede cambiar en un segundo. A partir de allí no quise saber nada de lo que tan feliz me hacía en ese momento, el deporte. Me encerré en mí mismo para afrontar una situación muy complicada, aceptar lo sucedido, asumirlo y adaptarme a vivir con un brazo. Me centré en dar lo máximo en mi rehabilitación para conseguir recuperarme todo lo que la lesión me permitiese recuperar, porque no quería quedarme con la sensación de que no había dado mi 200% para recuperarme.
Para ti era duro ver cómo te miraban ahora los demás.
Sí, las miradas me recordaban constantemente su nueva situación. Notabas que sentían pena. La mirada de los demás es muchas veces el reflejo de cómo uno se mira a sí mismo. Pasas etapas: ira, tristeza, frustración hasta que poco a poco empieza el proceso de aceptación. Te das cuenta de que aceptar no significa rendirse sino aprender a construir desde lo que queda en pie. Cuando logras aceptarte es cuando realmente has ganado y empiezas a reconocerte con orgullo en el espejo.
¿Cómo fue el regreso al deporte?
Poco a poco, hacia mediados de 2021, la cabeza me pedía volver a realizar deporte, primero jugando a pádel con mis amigos y después saliendo a correr por la naturaleza. Si bien es cierto que Menorca me sanó a nivel mental, fueron las montañas de los Picos de Europa, los Pirineos y los Alpes las que volvieron a hacer sintiera algo distinto dentro de mí. Quería volver a entrenar de verdad. Preparé a conciencia una media maratón de montaña en el Camí de Cavalls de Menorca que se celebraba en noviembre de 2021 y, cuando la completé, ese día volví a sentir lo que era el deporte para mí. Empecé a entrenar en serio, hice un 10K en 32’40” y la Media de Barcelona en 1h 10’. Fue entonces cuando me puse como objetivo intentar estar en los Juegos Paralímpicos de París 2024, en maratón… ¡pero quitaron la categoría! La alternativa era volver al triatlón. Podía tener miedos, pero el miedo se vence cuando se sustituye por ilusión. Me agarré a esa segunda oportunidad, aunque no era consciente del nivel que hay en los Juegos Paralímpicos, al menos en mi categoría. Tuve que volver aprender a nadar y a pedalear con un brazo y en tiempo récord, en un mes, reaparecí en junio de 2022 en la Copa del Mundo de Paratriatlón de A Coruña.
Yo le conocía, pero muy poco. Vino a la semana del accidente al hospital y me trajo la medalla que había ganado siendo subcampeón del mundo. Era un préstamo, tenía que devolvérsela cuando hiciera un triatlón. Yo creía que me la quedaría para siempre porque le tenía rabia al triatlón tras el accidente. Tardé dos años y medio en poder devolvérsela. Los símbolos, cuando llegan en el momento justo, son capaces de transformar el ánimo de una persona. Tener cerca a Alex es una inspiración muy grande para mí.
¿Cómo fue ese momento en los Juegos de París?
Participar en los Juegos Paralímpicos de París 2024 fue más que cumplir un sueño, y ganar esa medalla de bronce después de un agónico sprint a 200 metros de meta fue una emoción indescriptible. Fue muy bonito poder compartirlo con la familia y amigos que estuvieron allí para vivirlo junto a mí. Poder disfrutar de participar en paratriatlón en París fue como cerrar un círculo conmigo mismo a nivel emocional.
Compaginas el deporte con tu profesión como enfermero
Ahora estoy con reducción de jornada con la mirada puesta en los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028, pero me va muy bien que mi vida no sólo sea deporte, de depender de mis resultados. Estoy ahora trabajando en la unidad de calidad y seguridad del paciente.
¿Cómo te sientes a tus 30 años?
Estoy muy feliz de volver a hacer deporte y de levantarme cada día con ganas de ser mejor. Pero tengo muy claro que lo hago porque me hace feliz, porque las metas y los objetivos son claves en nuestras vidas, pero si no disfrutamos del camino hasta alcanzarlas, estamos malgastando nuestro tiempo. La felicidad no depende de lo que logres, sino de cómo te reconcilias con lo que eres, mirarte al espejo y reconocer que pese a todo eres la persona que quieres ser.











