2 preguntas que te harás en verano

Si que alguna vez te has preguntado si hay un límite de tiempo para tomar el sol, o si realmente hay que respetar las 2 horas de digestión para meterse al agua, sigue leyendo

MIGUEL ANGEL RABANAL (INTELLIGENTRUNNING.ES)

2 preguntas que te harás en verano
2 preguntas que te harás en verano

¿Cuál es el límite de tiempo para tomar el sol?

Antes de nada hay que aclarar que el sol tiene beneficios (produce vitamina D y otros fotoproductos muy interesantes para la salud física y mental), y lo realmente peligroso no es su exposición prolongada, sino cuando recibimos baños de sol sin tener la piel preparada. Con esto me refiero a que la piel se haya ido curtiendo previamente con exposiciones cortas, algo que pocos hacen, ya que lo normal es plantarse en la piscina en agosto después de estar todo el año encerrados en la oficina, así que en esos casos la piel del torso y la espalda, se va a poner roja o quemada con el consiguiente daño celular que puede derivar con el tiempo en un peligroso melanoma de piel.

Por tanto, lo principal sería ir adaptando la piel con pequeños baños de sol sin camiseta en las semanas previas a la exposición más prolongada de cuando tengamos previsto ir a la playa, piscina, etc. y en cualquier caso el tiempo de sol recomendado sería aproximadamente la mitad del tiempo que tarda la piel en ponerse roja, por lo que este tiempo variará dependiendo de nuestro tipo de piel y el tiempo de exposición previa.

¿Hay que respetar las 2 horas de digestión para meterse al agua?

Para explicártelo te pondré un par de casos:

Situación 1: Comilona copiosa en la que el niño se ha puesto tibio de ensaladilla, arroz, tortilla, embutido, filetes de la abuela, empanada, tarta…, y al poco tiempo con un calor insoportable se mete de repente al agua, sufriendo un corte de digestión por el cambio de temperatura, además de estar a punto de sufrir una parada cardíaca, lo que técnicamente se llama hidrocución.

Situación 2: Comida normal de un niño que apenas tiene apetito porque está pensando en bañarse, y le obligamos a esperar mientras juega al sol, y al cumplirse las dos horas, sale corriendo al agua y se mete de golpe sufriendo un mareo que deriva en un shock que le deja inconsciente.

Vemos que en ambos casos al niño “le ha dado un chungo”, independientemente de las dos horas de digestión, y se puede intuir que lo que más va a afectar en la entrada al agua no son las dos horas de digestión, sino el cambio de temperatura que sufre el cuerpo, y que puede ser más peligroso si estamos en medio de la digestión de una comida copiosa, hace mucho calor o venimos con una temperatura corporal alta tras haber hecho ejercicio.

Por tanto, no hay porqué sufrir el castigo de la espera de las dos horas, pero sí que debes entrar al agua con prudencia, y hay que tener presente que los niños actúan por imitación, así que debes enseñarles el ejemplo de que hay que meterse poco a poco en el agua, sin que haya cambios de temperatura bruscos.

CONCLUSIONES:

> El sol no es malo en sí mismo, sino que dependerá de la exposición que hagamos en función de como hayamos preparado la piel previamente, por lo que el tiempo al sol nunca debería superar la mitad del tiempo en que la piel tarde en ponerse roja, independientemente de haberse aplicado crema solar.

> Las dos horas de tortura para hacer la digestión no son necesarias, pero sí que es imprescindible entrar en el agua poco a poco para que no haya un cambio brusco de temperatura.

 

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