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Cuando cambia la estación hacia una más fría, nuestras defensas se ven afectadas por eso es necesario incrementar la suplementación de nuestro sistema inmune. Para paliar este problema nos podemos ayudar de una serie de alimentos y suplementos naturales junto a una dieta equilibrada, rica en productos frescos y de temporada.
Vitaminas
La falta de vitaminas en la dieta puede ocasionar problemas a nivel inmunológico, es preciso realizar una suplementacion multivitamínica cuando existen estados carenciales. No siendo así, se considera que no tienen un efecto directo sobre el sistema inmunológico.
Aunque todas las vitaminas son necesarias para el correcto estado de nuestro sistema inmune, la más interesante para prevenir infecciones es la Vitamina C que actúa protegiendo a las células del ataque de toxinas como el monóxido de carbono que aparece en el humo de las ciudades y la nitrosaminas que se ingieren en los alimentos como las espinacas o los pescados y embutidos ahumados.
Interviene en la formación del colágeno y es protectora del tejido conectivo y de las articulaciones dañadas. Mejora los sistemas de defensa inmunológica frente al ataque de virus y bacterias dañiñas.
Alimentos ricos en vitamina C
Frutas ácidas (kiwi, papaya, fresas, etc.) cítricos (naranja, pomelo, limón, etc.) vegetales (kiwi, acerola, coles, pimientos, berro, etc.) escaramujo, perejil.
Necesidades diarias de vitamina C
- Hombre y mujer: 75 mg
- Mujeres lactantes: 125 mg
- Los fumadores necesitan dosis mayores
Nucleótidos
Son inmuno nutrientes semi-esenciales. Forman parte del calostro (primera secrección mamaria tras el nacimiento, anterior a la lactancia) para garantizar la capacidad inmunitaria del recién nacido. Sus propiedades inmuno-moduladoras son fundamentales para el organismo en situaciones en que la respuesta inmunitaria está comprometida (ejercicio extenuante, estrés, etc.) ya que garantizan la proliferación de linfocitos y en consecuencia el correcto funcionamiento del sistema inmune. El hecho de que sean inmuno-moduladores es un factor muy importante, ya que esto significa que solo activan las defensas cuando el organismo lo necesita, por lo que no disminuyen su eficacia aun tomándolos de manera continuada.
Los nucleótidos están representados por estas cuatro sustancias: la citosina, la timina (bases pirimídicas o pirimidinas) la adenina y la guanina (bases púricas o purinas).
Los nucleótidos no se pueden ingerir de manera aislada en ningún alimento concreto, pero una alimentación rica en sustancias vegetales frescas (frutas, verduras, hortalizas...) permiten que nuestro cuerpo haga un correcto almacenamientoi y uso de los nucleótidos.
Los probióticos
Son microorganismos vivos que, ingeridos en cierta cantidad, pueden proporcionar efectos beneficiosos para el organismo. La mayor parte de estos microorganismos son los que se conocen como lactobacilus y bifidobacterias y se encuentran sobre todo en los productos lácteos fermentados (yogures, quesos). Los probióticos, tienen un efecto local en el intestino mejorando la flora y ayudando en la digestión y en la producción de vitaminas esenciales, aunque no tenga una relación directa en la mejora del sistema inmunitario general, se ha visto que su consumo fortalece de las defensas y evita las infecciones.
Como alimentos, se pueden tomar en cualquier momento, pero especialmente cuando hay que reforzar la microbiota, en épocas de estrés, falta de sueño, problemas digestivos y bajada de las defensas. Como suplemento, los probióticos deben estar controlados por un especialista, que realice un análisis, generalmente de heces, para saber qué cepas son las más indicadas, y así evitar efectos secundarios.



