Aprende a correr sobre la nieve

Cuando la nieve aparece en tus recorridos habituales hay que tener en cuenta algunas cuestiones para correr con seguridad.

Nacho Barranco

Dos corredores practicando nuestro deporte sobre la nieve
Dos corredores practicando nuestro deporte sobre la nieve

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Se ha hecho de rogar pero ha llegado la nieve que en toda España escaseaba. Arribó por fin a las montañas (y también a las ciudades) y aún podemos disfrutar de ella lo que queda de invierno. Si quieres probar nuevas sensaciones, coge tus zapatillas y échate al monte, pero al monte con manto blanco.

Cuando alguien adora el paisaje y el entorno de la montaña, probablemente cualquier actividad en ese entorno le supone una grata experiencia, como correr sobre la nieve. Es una experiencia que por ser en parte exótica, en parte poco frecuente, y por las distintas sensaciones que nos transmite, es altamente gratificante para un corredor. No sólo para el que sube y baja montañas; se lo recomiendo a cualquiera.

ANTES DE NADA, UNOS CONSEJILLOS

Como toda actividad en un medio hostil, inhabitual al menos, correr por la nieve precisa de un material más adaptado a las condiciones en que vamos a movernos. Desde luego nuestras zapatillas de trail serán las más adecuadas para el manto blanco. En primer lugar porque nos proporcionarán una tracción idónea en un medio blando y escurridizo. Si los coches precisan de cadenas, nosotros no vamos a ser más listos que nadie. Y si no, prueba a llevar tus ‘voladoras’ sobre los copos helados...

Segunda clave. Todos asociamos a los copos de nieve la imagen de minúsculas estrellas de hielo de diferentes formas. La nieve es agua en estado sólido que sufre distintas transformaciones una vez que ha caído a la tierra. Y la más conocida es que al contacto con una fuente de calor, se derrite y se convierte en agua. Conclusión, nuestra zapatilla debe ser impermeable para que nuestro pie se conserve seco y caliente. La mayoría de las marcas que trabajan gamas de trail running tienen modelos con membranas (Gore-Tex es la más famosa) que las dotan de impermeabilidad. Asegúrate de ello. Es cierto que hay quienes dicen que no sirve para nada porque, puestos a entrar agua o nieve, el tobillo es una zona vulnerable y de poco te servirá la membrana de la zapatilla. En este caso reducimos la zona vulnerable a sólo un lugar; así que algo hemos ganado. Pero también hay soluciones para esto. Existen en el mercado pequeñas polainas o guetres que cubren la zapatilla y se unen al tobillo aislando totalmente el pie del exterior. También hay algún modelo que ya incorpora esta polaina de fábrica.

Finalmente también es importante reforzar el aislamiento térmico del pie porque, seguramente, cuando corramos en nieve el frío estará asegurado. Utiliza calcetines finos pero de tejidos térmicos que mantengan el calor del pie y le permitan transpirar normalmente. Bueno, del resto del cuerpo no comentaremos nada pero creo que todos sabemos qué utilizar contra el frío.