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Granadina nacida en 1994, esta deportista tiene 2 medallas de bronce en las pruebas de velocidad y de equipo mixto junto a Oriol Cardona. Llegar hasta el podio no ha sido fácil ya que en octubre de 2025 sufrió una rotura de los ligamentos cruzado anterior y colateral interno con edema óseo en la rodilla, fisura de maléolo y luxación acromioclavicular al ser atropellada mientras entrenaba con la bicicleta en Sierra Nevada.
Nadie que reciba este diagnóstico apenas a 4 meses de los Juegos Olímpicos puede pensar que va a poder participar. Sólo la granadina Ana Alonso, que no sólo ganó la carrera a su cuerpo y al reloj para llegar a tiempo a los Juegos Olímpicos de Invierno en Italia del pasado mes de febrero, sino que regresó con 2 medallas de bronce colgadas de su cuello.
En el último momento, cuando vi que no tenía escapatoria, pude poner el cuerpo duro y prepararme para el golpe. Estoy convencida de que eso fue lo que evitó algo mucho peor...
eso nos cuenta Ana del accidente en bici que estuvo a punto de costarle no sólo los Juegos Olímpicos sino algo más valioso: su vida.
Podemos decir que casi naciste en la montaña…
Sí, mi padre era guía de alta montaña y vivimos en un refugio en Sierra Nevada. Yo me puse mis primeros esquís con 4 añitos, pero antes ya me llevaba mi padre en la mochila. A los 5 años empecé a hacer esquí de fondo con mi madre y con mi hermano, y estuve más de 10 años con la Federación Andaluza, haciendo algunas competiciones internacionales. Lo dejé al empezar mis estudios universitarios, hice Educación Física, y fue entonces cuando empecé a practicar el esquí de montaña con amigos de mi padre.
¿Te costó empezar a competir en el deporte que ahora te ha dado 2 medallas olímpicas?
Sí, yo disfrutaba mucho del esquí de montaña, pero era reacia en volver a competir. Hasta que en 2015 me apunté a una cronoescalada en Sierra Nevada. Fue clave la aparición de mi entrenador, Javier Arguelles, han sido muchos años de trabajo conjunto en los que he ido creciendo.
¿Cuál ha sido el momento decisivo de tu carrera deportiva?
Cuando anunciaron que el esquí de travesía iba a ser olímpico por primera vez para 2026. Era 2022 y tenía mi trabajo, soy licenciada en CAFyD, y en invierno daba clases de esquí alpino y en verano, como guía de media montaña. A partir de este momento pude tener acceso a las becas del programa olímpico. Eso me cambió la vida, ya que he podido dedicarme plenamente al esquí de montaña. Pero ya no tenía 18 años, tenía 27, una edad en la que económicamente tienes que depender ti misma. Hasta ese momento, yo tenía una vida “a medias”, a medias trabajando, a medias en el deporte de elite.
Los Juegos se acercan y te convierte en una clara opción de medalla para España.
Tenía claro que no iba simplemente para participar, iba a por 2 medallas. La temporada 2024-2025 fue la mejor de vida, con podios mundiales en sprint y relevos, pero llegó el atropello cuando entrenaba con la bici.
¿Lo recuerdas?
Todo. A veces pienso que ojalá me hubiera pasado el 23 de febrero, justo después de los Juegos. Me recuerdo en el suelo tras el impacto y pensar “me puedo mover”. Esa fue la primera victoria. “Estoy viva y de una pieza”. Pero inmediatamente pensé en los Juegos. Pero no me hicieron todas las pruebas en el hospital. Al principio sólo me dijeron que tenía una luxación en el hombro, luego la rodilla… lo siguientes 5 días iba recibiendo una noticia, cada vez peor. Lloré mucho cuando me dijeron que tenía el ligamento cruzado roto, ya era imposible, me tenía que despedir de mi sueño.
Faltaban poco más de cuatro meses.
En 2017 en una competición me había roto la pierna y luego tuve que operarme 2 veces del corazón por un problema de taquicardia. No era la primera vez que me tocaba levantarme del suelo, pero esta vez la cuesta era más empinada. Tocaba ponerse de nuevo el traje de luchadora. Decidí no pasar por quirófano y apostar por un tratamiento conservador con trabajo de gimnasio y fisioterapia para poer llegar a competir en pocos meses. Tuve la suerte de tener a mi lado un equipo fantástico y el apoyo total del seleccionador que ha confiado ciegamente en mí cuando no era la solución más sencilla.
Vuelves en enero a la Copa del Mundo, quedaba un mes para el día D.
Fue un mix de emociones. En la prueba sprint sabía que no estaba preparada, no esperaba estar tan mal. Fue un palo. Pero, por otro lado, corrí otra prueba, la Vertical, que se asimila al relevo y allí me vi fuerte. Rompí una barrera. Me quedaba la parte técnica, pero me sentía con la fuerza necesaria.
¿El accidente hizo que llegaras a los Juegos con menos presión?
Sin duda. No los hubiera disfrutado tanto No tenía nada que demostrar a nadie. Mi victoria era estar allí. Era un regalo que yo mismo me había ganado. Fui pasando ronda a ronda, pensando que la final ya era un triunfo, pero al verme allí pensé: lo único que cuentan son las medallas. Cuando me vi tercera no podía creérmelo, sólo pensaba “¡pero lo has hecho Ana”! Me explotó el corazón de felicidad y de orgullo viendo a las 50 personas que habían ido hasta allí para verme y que sentían mi alegría como suya. La vida te devuelve mucho de todo lo que le das.
Luego llegó el relevo con Oriol Cardona.
Oriol ya tenía su oro y yo una medalla con la que nadie contaba. Estábamos tranquilos pero muy ambiciosos. Pero nos salió una de las peores carreras que hemos hecho juntos. Yo físicamente sufrí mucho, más el tema de la penalización por pasarme de zona. Ganar el bronce no fue una decepción, pero esperábamos más.
¿Cuánto te han cambiado la vida las 2 medallas olímpicas?
A nivel mediático ha sido tremendo. Pero no sólo para nosotros, también para nuestro deporte. Mucha gente sabe ahora lo que es el esquí de montaña, y eso espero que ayude a que los jóvenes que vienen por detrás de nosotros lo tengan más fácil.
¿Cómo ves tu futuro a corto y medio plazo?
Han sido unos meses tan estresantes que ahora quiero centrarme en mí. A medio plazo, me gustaría vivir otro plazo olímpico, son 4 años para seguir disfrutando de un deporte que me apasiona. La medalla nunca sabes si va a ayudar, por eso es tan importante disfrutar del camino.
¿Una deportista que admires?
En estos últimos meses me he fijado mucho en la esquiadora Lidnsey Vonn y su capacidad de superar los golpes de la vida.
¿Qué otros deportes te gustan practicar?
Mountain Bike… y todos los que se hacen en la montaña. También el surf en verano, aunque no soy muy buena.
¿Le has cogido miedo a la bici después del atropello?
No he vuelto a montar en bici de carretera. Tengo que superar algunas barreras para poder volver a salir.













