El mito del queso de Burgos en el supermercado

Hoy estaba haciendo un poco de compra y me paré ante uno de los alimentos “ideales" para hacer “régimen"… el queso de Burgos.

Domingo Sánchez

El mito del queso de Burgos en el supermercado
El mito del queso de Burgos en el supermercado

Seguro que todos hemos oído hablar de lo saludable y lo bueno que es el queso de Burgos para las dietas de pérdida de peso. Lo cierto es que este tipo de queso está sobrevalorado, muchas personas lo utilizan a diario para cenar, para ensaladas, etc, pero las únicas ventajas que yo le veo a este queso son dos; que es rico en calcio (como buen lácteo) y que es de los quesos bajos en sal. Quizás esta última característica es la que lo ha hecho tan popular entre las personas hipertensas, sí, es bajo en sal, lo que está muy indicado en personas con tensión elevada, pero a cambio una porción de 75 g, una tarrina pequeña, aporta ¡¡más cantidad de grasas que de proteínas!!

Me paré a comparar el tradicional queso de Burgos con su versión desnatada, entonces ya es otra cosa. La grasa se reduce prácticamente a 0 g y la cantidad de proteínas continúa siendo la misma, eliminamos unas 90 calorías por tarrina, ¡¡casi la mitad!! El gran inconveniente de esta versión saludable es que… ya no sabe a nada. Ya lo decía un gran amigo: “si está rico… no debe ser sano" y qué cierto es, la grasa es lo que da el sabor a los alimentos, esa función organoléptica nos hace dependientes de los alimentos menos saludables.

El mito del queso de Burgos

Bueno, pues ya lo sabes, si quieres tomar queso de Burgos saludable, te tienes que ir al producto de color rosa, el desnatado, el que no sabe a nada, pero bueno… siempre queda dejarlo caer en la ensalada.