Más allá del rendimiento: cómo el yoga tibetano puede transformar tu forma de entrenar

Una buena forma de potenciar nuestro entrenamiento es aprender a escuchar el cuerpo, controlar la respiración y entrenar también la mente. El yoga tibetano propone trabajar precisamente esa conexión.

Segundo Rego (Trapa Dorje)

Cómo el yoga tibetano puede transformar tu forma de entrenar.
Cómo el yoga tibetano puede transformar tu forma de entrenar.

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En el deporte medimos casi todo: kilómetros, tiempos, pulsaciones, cargas, repeticiones… buscamos mejorar y superar nuestros límites.

Pero algo que muchas veces pasa desapercibido y no se suele trabajar es nuestra capacidad para permanecer presentes cuando aparece el cansancio, la presión o la frustración.

¿Qué ocurre con nuestra respiración cuando aumenta la intensidad? ¿Cómo reaccionamos cuando el cuerpo empieza a pedirnos que paremos? ¿Somos capaces de mantener la concentración cuando las cosas no salen como esperábamos?

Es ahí donde el yoga tibetano puede aportar una perspectiva diferente

El cuerpo también habla

Para un deportista, el cuerpo es la principal herramienta de trabajo. Lo fortalecemos y lo llevamos progresivamente hacia nuestros límites, pero también podemos aprender a escucharlo.

En las prácticas de yoga tibetano, el movimiento se coordina con la respiración y la atención. Esto permite observar dónde aparece la tensión, cómo cambia nuestra respiración o cuándo estamos pasando del esfuerzo al sobreesfuerzo. Se trata de desarrollar conciencia corporal y emocional.

La respiración también se entrena

Cuando aumenta la intensidad del ejercicio, nuestra respiración cambia. Sin embargo, solemos prestar mucha más atención a la técnica, la carga o el ritmo que a nuestra forma de respirar.

En el yoga tibetano, respiración y movimiento forman parte de un mismo proceso, existiendo también técnicas específicas de respiración que van a aumentar nuestra capacidad pulmonar y nos van a enseñar a coordinar la respiración para poder aprovechar al máximo nuestros entrenamientos, y que por medio de nuestra respiración potenciemos el ejercicio.

Más allá de este modelo, también existe una aplicación práctica muy interesante para el deportista: aprender a observar la respiración ayuda a tomar conciencia de nuestro estado físico y mental.

Por eso, movimiento, respiración y atención pueden convertirse en una misma práctica

Cómo el yoga tibetano puede transformar tu forma de entrenar.
Cómo el yoga tibetano puede transformar tu forma de entrenar.

Entrenar la mente cuando aparece el cansancio

Todos los deportistas conocen ese momento en el que las piernas pesan, la respiración se acelera y aparece el pensamiento: «No puedo más». También puede ocurrir lo contrario: queremos demostrar que podemos continuar y dejamos de escuchar las señales de nuestro cuerpo pudiendo desencadenar lesiones.

El entrenamiento mental consiste, en parte, en aprender a reconocer estas reacciones antes de responder automáticamente.

Durante una competición podemos notar tensión, miedo a perder o frustración. Observar lo que está ocurriendo —en lugar de dejarnos arrastrar inmediatamente por ello— crea un pequeño espacio entre lo que sucede y nuestra respuesta. No se trata de eliminar el cansancio o las emociones, sino de aprender a relacionarnos con ellas de una manera más consciente y práctica. 

Recuperar también es entrenar

Un deportista necesita saber activarse, pero también necesita saber parar y recuperar. Después de entrenar necesitamos aprender a parar, sentir el cuerpo y observar la respiración para ver qué nos está diciendo.

Las prácticas corporales, respiratorias y meditativas pueden ayudarnos a pasar progresivamente del estado de activación al de descanso. La recuperación también forma parte del entrenamiento.

Tres claves del yoga tibetano para el deportista

1) Cuerpo

Observar sensaciones, tensiones y límites para desarrollar una mayor conciencia corporal.

2) Respiración

Prestar atención a cómo respiramos durante el esfuerzo y utilizarla como referencia de nuestro estado.

3) Mente

Reconocer pensamientos y emociones ante el cansancio, la presión o la frustración sin reaccionar automáticamente.

Más allá de conseguir una marca

El yoga tibetano no sustituye el entrenamiento de fuerza, la preparación física, el trabajo técnico ni el descanso. Su aportación es complementaria: trabajar la relación entre cuerpo, respiración y mente.

El deporte nos enseña hasta dónde puede llegar nuestro cuerpo y también nos muestra cómo reaccionamos cuando las cosas se ponen difíciles. Quizá por eso la verdadera meta no esté solo en superar nuestra mejor marca o nuestro mejor tiempo, sino en todo lo que descubrimos sobre nosotros mismos por el camino.

Sobre el autor

Segundo Rego (Trapa Dorje) es fundador y director de Tibet Yoga Studio®, en A Coruña, centro especializado en Yoga Tibetano. Maestro Formador de Yoga Tibetano y Meditación, desarrolla su actividad docente y divulgativa mediante clases, talleres, retiros y formaciones presenciales y online.