Las 7 causas que hacen que tu dieta no te valga para nada

"El ejercicio es el rey, la nutrición es la reina y juntos hacen el reino"
Las 7 causas que hacen que tu dieta no te valga para nada
Las 7 causas que hacen que tu dieta no te valga para nada

1. ¿Realmente te hace falta perder peso?

La primera razón por la que una dieta no funciona no puede ser más obvia: sencillamente no necesitas perder peso. Te planteas perder 5 kilos o más por razones puramente de estética o de rendimiento deportivo pero no es lo que requiere tu cuerpo para estar saludable. Para reducir ese peso necesitas estar por debajo de lo que tu cuerpo requiere nutricionalmente y eso acaba repercutiendo además en que no eres capaz de entrenar más. El resultado es que lejos de perder peso lo que logras es caer en una peligrosa anemia, en el sobreentrenamiento o incluso en un problema psicológico como una depresión.

2. Nunca a costa de un déficit de nutrientes

Nos hemos vuelto todos un poco locos con las dietas más disparatadas, desde la dieta de la alcachofa a la del pimiento morrón. Tenemos dietas sin hidratos de carbono, otras sin proteínas, las hay con cero grasas pero un deportista no debe perder peso siguiendo una dieta restrictiva en lo que a los nutrientes esenciales se refiere. Puede ser muy antigua pero la regla de "verdura, plancha y fruta" funciona. Consiste en simplemente hacer dos comidas principales con un primer plato "verde" con ensalada o verdura cocida, un segundo plato de "plancha" con carne magra, aves, pescados o huevos, y de postre una fruta fresca. Empezando el día con un buen desayuno completo con cereales integrales o derivados (muesli, pan integral, etc.), alimentos proteicos como lácteos desnatados, frutas y frutos secos. Y para que el hambre y el picoteo no echen a perder los esfuerzos, haz dos tentempiés, uno a media mañana y otro a media tarde con alimentos saciantes como frutas, cereales integrales, alimentos proteicos como yogures, frutos secos. ¡Sin inventos y son consejos de influencers que necesitan likes desesperadamente!

3. Mi dieta no es tu dieta

Es muy español eso de “como a él le funciona, pues yo me receto lo mismo”. Y eso con las dietas no funciona. Cada persona es diferente. No porque a los dos nos sobren cinco kilos la dieta y el plan de ejercicios para conseguir eliminarnos va a funcionar igual para los dos. Nuestros genes nos hacen tener un peso, un metabolismo, un porcentaje de grasa y músculo, una tendencia a retener más o menos líquidos, etc. Y además está el tipo de vida que llevamos, no es lo mismo perder peso en situaciones de estrés, con ansiedad por picoteos, que hacerlo en un bajón depresivo, cuando el alma te pide comer chocolate a todas horas.

. 4. Sacrificarse y comer una manzana en todo el día no sirve para nada si no hay entrenamiento

“El deporte es el reina y la nutrición es la reina y juntos hacen el reino”. Hay gente que tiene una enorme fuerza de voluntad y pasan realmente hambre pero eso a medio y largo plazo es un esfuerzo inútil para adelgazar. Lo que tienes que tener es una dieta equilibrada combinada con un gasto calórico adecuado a base de ejercicio. Esto no supone meterse a un box de crossfit o tener que correr un medio maratón cada día. Caminar es una primera etapa es el mejor deporte para lograr perder peso. Y no caigas en el desánimo por el hecho de que uno de los primeros efectos de hacer deporte es ganar algo de peso ya que estarás ganando músculo.

5. Te lo tienes que tomar en serio

Esto no funciona a medio gas. Nada peor que esa sensación de estar siempre a dieta y siempre fracasando en el intento. Si no te sientes convencido y motivado, mejor dejarlo para otro momento. Debes ser exigente contigo mismo. Nuestra recomendación de cara al entrenamiento es que te apuntes a un gimnasio o a un club de running dónde tener compañía sin duda va a ser clave para lograr ese punto de extra de motivación y de exigencia contigo mismo que necesitas.

De cara a la parte nutricional, sigue estas reglas:

 Cinco al día. Se deben hacer cinco comidas al día mínimo, tres comidas principales (desayuno, comida y cena) y al menos dos ligeras para no dejar pasar más de tres horas en ayuno. No saltes ninguna de las cinco comidas. Aunque sea, lleva fruta para comer cada tres horas y no prolongar el ayuno

 Olvídate de oír a tus tripas. Es importante no pasar hambre, si tu estómago ruge lo estás haciendo mal. Piensa que si no tienes energía no puedes entrenar, y si no entrenas, no adelgazas. Come para ser más activo, tu cuerpo te dirá cuánto necesitas cada día.

6. Ponte un objetivo semanal

Para bajar de peso de forma saludable necesitamos hacer ejercicio un doble objetivo: conservar nuestra masa muscular y quemar calorías. No debes olvidar que el músculo presenta un elevado coste metabólico, nos ayudará de forma muy significativa a quemar más calorías elevando nuestro metabolismo y por otra parte, una buena condición física muscular nos permitirá fatigarnos menos, entrenar más y consecuentemente quemar más calorías en los ejercicios cardiovasculares. Por otra parte, necesitamos incluir el trabajo cardiovascular que será el encargado de conseguir consumos calóricos significativos durante el ejercicio. Muchas personas que comienzan un programa abandonan a medio plazo por falta de motivación y planificación. Para que este no sea tu caso, plantéate un objetivo de tiempo a cumplir cada semana y elévalo de forma lenta pero progresiva. Por ejemplo: la primera semana, realizar 120 minutos de ejercicio; la segunda 140, la tercera y cuarta 160, la quinta y sexta 180, etc. de esta forma, podrás repartir tus horas de entrenamiento de una forma más flexible que si te lo planteas por días, da igual entrenar dos días 60 minutos que cuatro 30 minutos.

7. Siente la fuerza

Correr está muy bien para perder peso pero por nuestra experiencia aquellas personas que se inician en el entrenamiento de la fuerza suelen tener más éxito en la pérdida de pesa que aquellas que lo apuestan todo al trabajo aeróbico. No se trata de un trabajo de fuerza para el desarrollo muscular, debemos orientarlo hacia un programa de fuerza resistencia con ejercicios generales, poca carga y elevado volumen. En este sentido, los entrenamientos en circuitos son la mejor opción.

Tu sesión de fuerza debe ser menor de una hora, lo ideal es entre 30 y 40 minutos, realizado dos o tres días en semana antes de tu trabajo cardiovascular, ya que así el programa de fuerza tiene una doble ventaja: por una parte, elimina gran parte de los depósitos de glucógeno muscular y así nuestro organismo accede antes a las reservas de grasas y por otra parte, estimulará al vertido de hormonas lipolíticas como son las catecolamina, el resultado es una quema de grasa mucho más efectiva.

LOS MEJORES VÍDEOS
Te recomendamos

Volvemos a viajar, dejamos atrás el confinamiento para movernos ya por fin entre prov...

Conocer lo que pasa por tu cuerpo a partir de los 40 años te ayudará a tener una meno...

Tuvimos en exclusiva una de las primeras unidades del nuevo GPS y por fin hemos podid...

Preguntamos a los expertos cuáles son las claves para una buena higiene menstrual cua...

Tiene pinta de que este verano no vamos a poder viajar mucho así que, si no puedes ir...

Dos superalimentos que hacen mucho por la salud y el rendimiento: os hablamos del gin...