Lecciones de los equipos olímpicos y de campeonato

Eventos como los Juegos Olímpicos o los campeonatos mundiales atraen audiencias enormes y las historias de sus deportistas, sus victorias, sus dificultades y gran cantidad de detalles se transmiten rápidamente.

Ernesto Pérez

Lecciones de los equipos olímpicos y de campeonato (Foto: Frans van Heerden / Pexels.com)
Lecciones de los equipos olímpicos y de campeonato (Foto: Frans van Heerden / Pexels.com)

Cada pocos años, millones de personas centran su atención en los mismos eventos. Ya sean los Juegos Olímpicos o los grandes campeonatos internacionales, estas competiciones atraen a una audiencia enorme. No solo se ven por televisión. Los aficionados siguen la acción a través de redes sociales, plataformas de noticias deportivas y aplicaciones de eventos. Las historias de estos atletas se transmiten rápidamente: sus victorias, sus dificultades y todos los detalles.

Algunas personas siguen cada movimiento en sitios web de apuestas que registran estadísticas y actualizaciones de rendimiento. Esto incluye plataformas como Betsson, donde el interés se dispara en torno a eventos de alto nivel y los usuarios se mantienen al tanto de los resultados, las alineaciones y el progreso del equipo. Estos eventos no se centran en un solo país o un tipo de deporte. Son momentos compartidos que muchas personas en todo el mundo siguen de cerca.

Alza la voz cuando las cosas se tuerzan

Simone Biles demostró al mundo algo que va más allá de las medallas o las rutinas. Ya había conseguido ser una de las mejores gimnastas de todos los tiempos. Su récord en los Juegos Olímpicos de Río, incluyendo cuatro oros, la convirtió en una figura mundial. Pero fue su decisión en los Juegos de Tokio la que la marcó de una manera diferente.

Se alejó de la competición en la cima de su carrera porque sabía que algo iba mal. Ese movimiento no consistía en rendirse. Se trataba de saber cuándo parar, cuidarse y volver cuando estuviera lista. Cuando Biles regresó, no fue para ganarlo todo. Volvió para competir en una sola prueba: la barra de equilibrio.

Obtuvo una medalla de bronce, pero el verdadero impacto estuvo en lo que representó su decisión. Fue un ejemplo para los demás, tanto dentro como fuera del deporte. Hay momentos en que la presión es excesiva. En lugar de seguir adelante y arriesgarse a sufrir daños, levantar la mano y pedir apoyo puede cambiarlo todo.

Esa lección se aplica a cualquier situación donde el rendimiento importa y las expectativas son altas. Dar un paso al lado no significa fracasar. Puede ser una forma de mantenerse fuerte a largo plazo.

Simon Biles hizo el primer triple doble en suelo de la historia
Simon Biles hizo el primer triple doble en suelo de la historia

Los equipos de verdad saben cómo apoyarse mutuamente

Cuando la presión aumenta, no solo importa el atleta. Las personas que lo rodean suelen marcar la diferencia. Eso quedó claro cuando Simone Biles se retiró de la competición. Sus compañeras apoyaron su decisión. Sus entrenadores no la obligaron a continuar. Ese tipo de apoyo es excepcional, pero demuestra la fuerza de los equipos de verdad.

También hubo otra cara de la moneda. Cuando Biles dio un paso a un lado, dejó espacio para que otras deportistas pudieran dar un paso al frente. Una de esas atletas fue Jade Carey, que terminó compitiendo en la prueba de suelo y realizó una rutina sólida que le valió una medalla de oro.

No era el plan trazado, pero el equipo se adaptó, se ayudó mutuamente a mantenerse concentrado y avanzó unido. Esa flexibilidad es importante. Apoyar no siempre significa hacer menos. A veces significa cubrir las necesidades de alguien más. En los equipos de trabajo, se aplica esa misma idea. Cuando alguien necesita ayuda, intervenir sin juzgar mantiene al grupo fuerte.

Un buen equipo no solo se preocupa por los resultados. Se preocupa por el bienestar de los demás. A largo plazo, eso genera más confianza, mejores resultados y personas que quieren seguir comprometidas.

Los mejores resultados suelen venir en pareja

En muchos eventos, el éxito depende de algo más que la habilidad personal. Algunas competiciones exigen una coordinación perfecta con un compañero de equipo. El salto sincronizado es uno de esos deportes donde la coordinación, la confianza y el ritmo son tan importantes como el salto en sí. Jennifer Abel y Mélissa Citrini-Beaulieu lo demostraron con su medalla de plata.

Entrenaban juntas desde 2017 y su conexión se hizo evidente durante la competición. Cada ejercicio que realizaban era fluido, equilibrado y preciso. Lo que las hacía destacar era lo bien que se entendían. Esto se debe a horas de práctica y a la construcción de una sólida relación de trabajo.

Su sincronización era automática; parecía simple desde fuera, pero era el resultado de años de preparación. Este tipo de colaboración es muy importante en cualquier tarea compartida. Cuando las personas conocen el estilo y los objetivos de la otra, no dudan. Se mueven en sintonía. Construir ese tipo de confianza da sus frutos. Lleva tiempo, pero cuando funciona, los resultados hablan por sí solos.

No entrenes solo para el presente: planifica el futuro

Los mejores equipos suelen tener algo en común: no piensan solo en el próximo evento. Piensan en cómo mantenerse fuertes a lo largo de los años. Esta visión a largo plazo les ayuda a anticiparse a los desafíos y a construir algo duradero.

El equipo paralímpico de natación de Canadá es un buen ejemplo. Muchos de los nadadores que participarán en los Juegos de Tokio 2021 ya habían competido juntos en Río. Tenían experiencia, pero también recibían energía renovada.

Aurélie Rivard lideró el equipo, no solo como una nadadora de élite, sino también como alguien con experiencia en liderazgo. Ya había ganado cuatro medallas en Río y ayudó a guiar al equipo hacia resultados todavía mejores en Tokio. Ese tipo de liderazgo demuestra lo valioso que es tener habilidad y estabilidad en un equipo.

No construyeron su éxito en un año. Fue el resultado de años de planificación, entrenamiento y la elección de la combinación adecuada de experiencia y nuevos talentos. Esa idea se aplica a cualquier grupo que desee crecer. Los mejores resultados se obtienen al mirar hacia adelante y prepararse para lo que viene después, no solo reaccionar a lo que sucede ahora.

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