Del insulto al linchamiento en redes, lo que opinan los expertos de la UOC

El linchamiento digital en el deporte, impulsado por el anonimato y algoritmos que premian la toxicidad, afecta gravemente la salud mental de los atletas y los deportistas populares que publican sus historias en redes sociales, según expertos de la UOC.

Yolanda Vázquez Mazariego

Del insulto al linchamiento en redes, lo que opinan los expertos de la UOC
Del insulto al linchamiento en redes, lo que opinan los expertos de la UOC
Del insulto al linchamiento: el efecto de la desinhibición en línea
 

La deshumanización del deportista en redes sociales potencia la agresividad de usuarios que descargan ira sin medir consecuencias [1]. Para combatir este fenómeno, se requiere educación digital, regulación estricta de plataformas y un rediseño algorítmico que priorice el debate respetuoso frente a la polarización [1].

La toxicidad en las redes no se explica solo por el comportamiento individual: interviene el diseño algorítmico, la falta de regulación y una educación digital insuficiente

 

Insultos, comentarios ofensivos o mensajes directos con amenazas son algunos ejemplos de la toxicidad en las redes sociales, una realidad que, para muchos perfiles ―con más o menos seguidores―, ya se ha convertido en una situación desagradablemente habitual. Pero, ¿por qué hay personas que se comportan de forma diferente en el entorno digital?

Para muchos expertos, la respuesta se halla en el efecto de la desinhibición en línea, conceptualizado por John Suler. Esta teoría sostiene que, en determinados contextos digitales, el usuario descarga su agresividad sin medir las consecuencias reales de sus actos. Esto se produce a causa de factores como el anonimato, la asincronía, la invisibilidad, la falta de reconocimiento humano del otro o la minimización de la autoridad, entre otros.

"El efecto de la desinhibición en línea no es una consecuencia del diseño de los algoritmos, sino de múltiples factores que nos llevan a decir y hacer cosas en el entorno digital que nunca diríamos ni haríamos frente a frente", comenta Ferran Lalueza, profesor de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) e investigador del grupo GAME.

La percepción de que "no es real", de que "no me conoce" o de que "no me ve", sumada a la idea de "lo digo y me voy", contribuye a reducir la sensación de responsabilidad sobre las propias acciones.

 

El algoritmo también juega

 

Ahora bien, los algoritmos no son neutrales. Están diseñados con un objetivo claro: maximizar el tiempo que el usuario pasa en la plataforma, es decir, el engagement. "El diseño algorítmico incentiva y refuerza dicha desinhibición cuando premia con más visibilidad la visceralidad, la intensidad emocional, la polarización, el conflicto, la indignación y, en general, los contenidos con un alto nivel de toxicidad, para maximizar el tiempo que pasamos en las plataformas digitales y generar más interacción", confirma Lalueza.

Un estudio reciente de la University College London (UCL) (2) simuló la creación de cuentas nuevas de adolescentes en TikTok y demostró que, en solo cinco días, el algoritmo multiplicaba por cuatro la cantidad de contenido tóxico, radical o misógino que aparecía en la sección "Para ti" cuando el usuario se paraba en la misma solo unos segundos.

 

Sin cara, sin matices, sin empatía

 

Entre los factores descritos por Suler, también está la falta de matices comunicativos ―como el tono de voz o la expresión facial―, que favorece la deshumanización del interlocutor en las redes sociales. "En entornos donde se comparten contenidos exclusivamente textuales, sin elementos paraverbales ni no verbales, esta deshumanización se ve claramente acentuada. También en entornos donde, pese a haber elementos visuales, estos no permiten identificar a los interlocutores ni, por lo tanto, empatizar con ellos", explica Lalueza.

Según una investigación (3), las personas con una alta desinhibición en línea mostraban niveles más altos de desconexión moral, lo que, a su vez, llevaba a una perpetración más frecuente de las ciberagresiones directas, en este caso, contra la pareja.

Para los expertos, la teoría formulada por John Suler sigue siendo aplicable veinte años después, aunque el Internet del 2004 era sobre todo textual y poco visual. "Tiene plena vigencia, sea por inercia o porque la IA nos hace cuestionar cada vez más que detrás de lo que percibimos hay una persona real. La transformación ha sido radical porque, actualmente, priman los contenidos audiovisuales, que permiten generar una sensación de familiaridad absoluta, aunque sea una percepción completamente falsa, con personas con quienes nunca hemos tenido ninguna interacción presencial", añade Lalueza.

Según datos del Ministerio del Interior de España, muchos casos de ciberacoso detectados implican a agresores menores de edad. Esta realidad es especialmente relevante en el caso de los adolescentes, que todavía se encuentran en pleno proceso de maduración emocional y cognitiva. "La falta de pistas visuales, la distancia con la víctima y la sensación de impunidad pueden facilitar respuestas más impulsivas o agresivas", explica Emilia Redolar, neurocientífica y profesora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC.

 

Una desinhibición que no siempre es negativa

 

Aun así, la desinhibición en línea también puede tener una vertiente positiva: permite conectar con personas con las que, probablemente, nunca se habría establecido contacto en el mundo fuera de línea. Es lo que Suler vincula, entre otros factores, con la minimización de la autoridad, un mecanismo que puede tener efectos tanto positivos como negativos.

"Hoy el linchamiento digital masivo no necesariamente es producto de la minimización de la autoridad. También se le suma el filtro burbuja, que nos conecta con quien tiene creencias e intereses similares a los nuestros y genera el espejismo de que tenemos una autoridad superior, dado que, aparentemente, todo el mundo piensa como nosotros", puntualiza Lalueza.

 

¿Cómo podemos solucionar la desinhibición tóxica?

 

"No hay una solución mágica, sino que hay que articular simultáneamente toda una serie de medidas. De entrada, la educación, la concienciación y la sensibilización orientadas a hacernos entender que lo que pasa en el entorno digital tiene un impacto real. En segundo lugar, una regulación que fuerce a las grandes tecnológicas a moderar los contenidos difundidos en sus plataformas para evitar la libre circulación de contenidos tóxicos", explica Lalueza.

Y, por último y según el experto, apostar por la redefinición del diseño de dichas plataformas digitales para que, en vez de priorizar la visceralidad y los enfrentamientos polarizadores, propicien un debate público más sensato, respetuoso, reflexivo y saludable. "Este punto es especialmente difícil, porque ataca frontalmente un modelo de negocio basado en la maximización del tiempo que permanecemos enganchados a las pantallas y en que parece que todo vale para captar y retener nuestra atención", concluye.

 

Los expertos en el tema son: 
Emilia Redolar. Profesora de los Estudios de Ciencias de Salud de la UOC e investigadora del grupo e-RLab.

Ferran Lalueza. Profesor de los Estudios de Ciencias de la Informació y de la Comunicación de la UOC e investigador del grupo GAME.

 

Referencia (1)

Sánchez-Hernández, M. D., Herrera, M. C., & Expósito, F. (2024). Is online disinhibition related to cyberdating abuse perpetration by moral disengagement? The moderating role of gender, sexism, and cybervictimization. Sex Roles, 1–22. https://doi.org/10.1007/s11199-024-01480-3

Referencia (2)

Two studies co-led by UCL’s Professor Jessica Ringrose: UCL News, 2021: Young peoples’ rates of reporting online harassment and abuse are ‘shockingly low’ (see more: IOE research informs Online Safety Bill); UCL News, 2024: UK teens experience spike in online harm during Covid-19 pandemic

Referencia (3)

Sánchez-Hernández, M. D., Herrera, M. C., & Expósito, F. (2024). Is online disinhibition related to cyberdating abuse perpetration by moral disengagement? The moderating role of gender, sexism, and cybervictimization. Sex Roles, 1–22. https://doi.org/10.1007/s11199-024-01480-3

 

Relacionado

4.000 euros de multa y 12 meses de prohibición al aficionado que insultó Vinicius

Relacionado

Los riesgos de un sobrediagnóstico de SIBO por culpa de las redes sociales