El increíble problema de la selección del Mundial en la que casi nadie habla el mismo idioma

Este combinado reúne futbolistas nacidos en cuatro países europeos y procedentes de varias comunidades lingüísticas. Así han encontrado una solución para entenderse en el campo.

La selección del Mundial en la que casi nadie habla el mismo idioma. (Imagen generada con ChatGPT)
La selección del Mundial en la que casi nadie habla el mismo idioma. (Imagen generada con ChatGPT)

¡Aquí está la auténtica Torre de Babel! Una selección del mundial nos muestra que la diversidad de lenguas tiene fácil solución.

El vocablo Babel parece derivar del verbo hebreo baibál, confundir, y de ahí el nombre que toma la torre que, según el libro bíblico del Génesis, los hombres intentaron levantar en la llanura de Sinar para lograr alcanzar el cielo y que provocó que Dios los dispersara por todo el planeta Tierra y les diera lenguas distintas para que no pudieran entenderse. 

Algunos historiadores han mantenido la teoría de que la torre existió realmente en la antigua ciudad de Babilonia, en la que el rey Nabucodonosor II (605-592 a. C.) levantó una pirámide escalonada en cuya cúspide se alzaba el templo a Marduk, divinidad protectora; cuyas ruinas fueron localizadas en el año 1913 por el arqueólogo alemán Robert Koldeway.

Muchas han sido las teorías al respecto… Pero desde Sport Life estamos en la posición de poder confirmar que la Torre de Babel existe aún hoy en día. Y, en efecto, está en la tierra de la antigua Mesopotamia. ¿Queréis un dato más concreto? La Torre de Babel está integrada en la selección de futbol de Irak en este Mundial de 2026.

Para que entendáis nuestro sesudo descubrimiento, habréis de conocer las características del país de Oriente Próximo. Irak está formado por un mosaico étnico donde el árabe es el grupo mayoritario (75%), pero con una gran importancia de los kurdos (15%) y una larga lista de comunidades minoritarias como turcomanos, asirios, caldeos o yazidíes.

Así las cosas, a la lengua árabe se suman el kurdo en la región autónoma del Kurdistán, el turcomano en ciudades como Kirkuk y Mosul, el siríaco como lengua vernácula de los cristianos asirios y el armenio entre la colonia de Bagdad.

Con esta pluralidad lingüística, el seleccionador nacional ya tenía algún que otro problema con los jugadores convocados, pero no era nada comparado con lo sucedido cuando se incorporaron al grupo futbolistas de ascendencia iraquí nacidos fuera de las fronteras. Así, el plantel escogido para la fase final del Campeonato del Mundo de 2026 incluye a cuatro integrantes nacidos en Suecia, dos en Alemania, uno en Dinamarca y otro en Noruega.

Las sesiones de entrenamiento comenzaron a ser tal y como Yahveh dispuso para los antiguos habitantes de la Tierra. Algunas consignas se impartían con la ayuda de un intérprete al inglés, pero cualquier míster aspira a que sus jugadores se entiendan y comuniquen en el campo. Algo había que hacer. Y tirando de escrituras sagradas, la decisión fue salomónica. El equipo se dispondría en el terreno de juego agrupando a jugadores que hablaran la misma lengua. Los que entendieran el árabe por un costado. Los que requerían del inglés, por otro. Ninguna ayuda o cobertura se haría por un compañero que no entendiera el grito o la corrección del otro.

Con esta idea, los Leones de Mesopotamia se presentan en la que será su segunda cita mundialista tras México 86. Les deseamos suerte y don de lenguas. Y ojalá lleguen lejos. A nosotros su sola presencia nos ha llevado a un gran descubrimiento: ¡la torre de Babel!

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