La segunda ronda del Grupo H de la Copa del Mundo conducirá a España frente a la selección de Arabia Saudita, un combinado con más experiencia mundialista de la que muchos pudieran creer.
Los Halcones Verdes, dirigidos por el técnico griego Georgios Donis, no son una de esas selecciones que cunden hoy en día formadas por descendientes de nacionales o jugadores en la diáspora deportiva. De los 26 integrantes del combinado saudita, 25 juegan en la liga local. Tan solo Saud Abdulhamid, defensa en el Lens francés, participa en una competición exterior. La pregunta es: ¿qué supone este dato?
En lo negativo, la primera idea que puede formarse es que la falta de competitividad a nivel europeo lastra a esos jugadores, pero habrá que sopesar en la balanza ciertas ventajas. La liga saudita, aupada por jugadores llegados de equipos europeos y técnicos con experiencia internacional, se ha fortalecido, y el hecho de que todos los integrantes del combinado nacional jueguen allí permite a la federación conocerlos con detalle y no verse forzada a escoger por obligación nombres de fama mundial. El equipo formado se presenta así equilibrado y con jugadores en perfecto estado de forma.
Y la receta no les ha ido mal en las últimas décadas. La selección saudita es una habitual de las citas mundialistas, por lo que España no se encontrará a rivales hechos un manojo de nervios ante su debut en la máxima competición. Su debut en una fase final se produjo en Estados Unidos '94, donde llegaron a octavos de final y dejaron la firma indeleble de uno de los mejores goles de la historia de los mundiales. Al-Owairan recorrió setenta metros dejando atrás a cuantos belgas salieron a su paso y marcó el tanto que le convirtió en "el Maradona del Desierto". Convertido en héroe local, su exceso en las celebraciones en un club nocturno le granjeó una condena de cárcel que eclipsó su formidable diana, pero esta es otra historia que ya os contaremos.
En Francia 1998, Japón 2002 y Alemania 2006, los Halcones Verdes volvieron a estar presentes en la fase final, lo que sumó horas de vuelo.
Regresaron en Rusia 2018, donde cosecharon derrotas y una victoria contra la difícil selección de Egipto.
Todo ello para alcanzar su mayor gloria en Catar 2022, edición en la que su nombre dio la vuelta al mundo por imponerse a la Argentina de Leo Messi por 2-1 en la fase de grupos.
Con este CV, y siendo los futuros anfitriones del Mundial 2034, los sauditas se presentan a la cita de Estados Unidos, México y Canadá con un plantel que juega un futbol ordenado en 4-3-3 que no gusta de cerrarse sobre su área. Un conjunto con buen ritmo de juego que demostró en su primer encuentro todo lo que tienen para ofrecer. El empate 1-1 contra Uruguay no es casualidad.
Así que, ojo a la Roja con estos Halcones Verdes.







