Exportando el método Carolina Marín

La preparación de nuestra campeona olímpica de badminton cruza fronteras

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Madrid, 13 may (EFE).- Carolina Marín es una de las estrellas más improbables del deporte. Campeona olímpica y tres veces mundial de una disciplina que solo supone el 0,2% de las licencias deportivas en España. Fruto de su enorme talento, pero también de un gran método. El guatemalteco Kevin Cordón entrenó con ella tres semanas y ambos se proclamaron campeones. Exportando el método Carolina Marín. Tres semanas de trabajo conjunto en el Centro de Alto Rendimiento de Sierra Nevada (Granada) durante el pasado mes de abril forjaron a dos campeones continentales. Porque casi al mismo tiempo que Marín se proclamaba campeona de Europa por sexta vez en su carrera en las pistas de Gallur (Madrid), Cordón se consagraba como campeón panamericano en El Salvador, por tercera vez en su carrera. "Llevaba diez años que no tenía la oportunidad de ganar el Panamericano, el campamento me cayó de perlas por lo físico, y también por la parte táctica. Carolina y yo somos parecidos, a los dos nos gusta atacar, y lo táctico que me enseñó Fernando me ayudó a ganar", asegura a EFE el jugador guatemalteco, semifinalista olímpico en Tokio 2020, que no celebraba el título panamericano desde Lima 2012. Fernando es Fernando Rivas, el entrenador que ha compartido con la campeona onubense su camino a la gloria. Los tres protagonistas de esta historia ya se conocían previamente: en 2011 y 2012 Cordón participó en algunos entrenamientos de la selección española. "Siempre está pensando en mejorar, y le propuse venir a entrenar en altitud con Carolina", explica Rivas a EFE.

La propuesta se gestó en diciembre, cuando Cordón acudió al Mundial de Huelva, que la campeona española no pudo disputar por lesión. Con la ayuda del Comité Olímpico Guatemalteco, el jugador obtuvo el apoyo económico para acudir al centro de entrenamiento en la montaña granadina. La presencia de Cordón permitía darle a Marín una mayor calidad en el entrenamiento. En lo técnico y en lo humano, un valor que todos los miembros del equipo subrayan del centroamericano, incluida la propia campeona. "Kevin, además de un buen jugador es una maravillosa persona, así que a mí me aporta mucho", agrega Carolina Marín en conversación con EFE. "En estas tres semanas que estuve en la intimidad de su entrenamiento me dí cuenta de por qué han sido los mejores del mundo. Realmente al verlo uno se da cuenta de las cosas diferentes que han hecho, de lo que han innovado", explica el jugador zacapaneco. Para estas tres semanas de trabajo del mes de abril, Rivas y su equipo programaron una planificación individual para cada atleta, pero también con sesiones conjuntas, que hacían posible tanto compartir entrenamientos como que cada uno trabajara su juego.

"La metodología que él lleva de entrenamiento no tiene nada que ver con lo que hacemos, empezando con lo que hacemos en pista, tácticamente, para él era todo muy diferente. En la parte física y en todo lo que hacemos, ha conocido lo duro que es el trabajo que hay detrás", agrega Marín.

CAROLINA NO CORRE

Una de las cosas que más sorprendieron a Kevin Cordón fue el trabajo físico. "Me dí cuenta que gracias a su uso de la tecnología es como Carolina es la más fuerte y gana a todas", señala el guatemalteco, que pudo comprobar una de las cosas que había escuchado previamente al entrenador de la española: que en su preparación física no hay carrera. Es cierto. "Hace muchos años que no salgo a correr, a lo mejor lo he hecho alguna vez en verano en algún día libre, por diversión", admite la campeona andaluza. Su preparador físico, Guillermo Sánchez, explica el por qué. "Es verdad, pero eso no quiere decir que con otro deportista no correría. No corre porque enseñarle a correr es un tiempo, que puedo aprovechar en hacer trabajo más específico, más jugado", explica. La española y el guatemalteco comparten haber vivido de cerca el lado más amargo del deporte. Marín sufrió en junio de 2021, a las puertas de los Juegos Olímpicos, la segunda lesión grave de su carrera, una rotura del ligamento cruzado anterior y los dos meniscos de la rodilla izquierda que le dejó sin competir en Tokio. Cordón sufrió en 2013 la rotura de ligamentos de la rodilla izquierda, la misma de la que volvió a resentirse en los Juegos de Río 2016, que tuvo que abandonar. A partir de aquella lesión, Cordón comenzó a utilizar una rodillera.

"Era algo más psicológico, sentía que tenía una protección. Cuando llegué a Sierra Nevada, Fernando y Guillermo me decían que para qué lo usaba si no me estaba ayudando. Hicimos una promesa, que durante esas tres semanas íbamos a ponerlo todo para quitármela", recuerda el guatemalteco. "Tenía serias limitaciones en la estabilidad y movilidad de esa rodilla, pero aun así había conseguido resultados admirables, cuarto en los Juegos. Eso dice mucho", elogia el preparador físico, Guillermo Sánchez. Con trabajo "de aprendizaje" consiguieron que el centroamericano recuperara confianza y dejara de pensar en la rodilla. Y finalmente, la rodillera desapareció, coincidiendo con el aniversario de aquella lesión. "No nos dijo cuándo era, pero un día se la quitó y nos lo explicó. Quería cambiar un día triste por otro alegre", explica Rivas.

UN MÉTODO DEMANDADO POR OTROS PAÍSES... Y DEPORTES

El interés por el método que ha convertido a Carolina Marín en una estrella no es nuevo. "Fuera se preguntan mucho cómo una chica española ha crecido tanto en el bádminton", señala la propia campeona, que considera que mucho de lo que trabajan puede aplicarse a otros jugadores. "Es algo que está adaptado a mí, pero se puede adaptar a cualquier otro caso", añade. "A lo mejor hay un porcentaje que sí es exportable, pero el otro 20% es específico de esa persona. Carolina y Kevin no entrenaban igual, y ambos mejoraron mucho sus déficits", agrega Guillermo Sánchez. Tanto, como para ser ambos campeones continentales tras esas tres semanas en Sierra Nevada. Fernando Rivas matiza. "El método se ha sustentado en Carolina, pero es una metodología, se puede aplicar en cualquier deportista, no son ejercicios fijos", destaca. Tanto como que ya le han llamado otros deportistas y otros países para aplicarlo. De hecho, Rivas trabaja desde el pasado mes de marzo a tiempo parcial con la federación francesa, compatibilizándolo con el entrenamiento de la jugadora española. "También me han llamado de federaciones de otros deportes individuales", admite el entrenador granadino, que matiza que "principalmente" es entrenador de Marín, pero ya trabaja en aplicar partes de su metodología en el bádminton galo. Exportando el método. Miguel Ángel Moreno

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