Un CV en una red social que conecta a trabajadores y empresas, un mail perdido en la bandeja de spam, un padre que nació en una isla africana de la que salió en busca de un futuro, un destino que cambió sin esperarlo… Aunque lo parezca, no estamos ante un guion de Hollywood, sino ante la historia del capitán de la selección de Cabo Verde, rival de España en el grupo H de la Copa del Mundo de futbol.
Carlos Lopes creció en el archipiélago de Cabo Verde, frente a la costa senegalesa, pero con tan solo 16 años decidió aventurarse a probar fortuna embarcado como cocinero en buques mercantes. Tras años de navegación, el joven caboverdiano se estableció en tierra firme. Su proyecto sería una cafetería en suelo belga. Pero en un viaje a Irlanda, el destino lo sorprendió con una mujer con la que tendría a su pequeño Roberto. Carlos volvió a afincarse en una isla, aunque en esta ocasión en la verde campiña de la tierra de la madre, cerca de Dublín.
Roberto creció en Irlanda ajeno a su origen caboverdiano. Alternó los estudios con el fútbol, llegando a vestir la camiseta del Bohemian FC. A sus 24 años, el deporte parecía haber alcanzado su máxima cota, por lo que Roberto apuntaba a centrarse en el trabajo que compaginaba en una oficina bancaria. Pero en los genes del defensa se marcaba el espíritu aventurero. Decidió arriesgarlo todo por un contrato de dos años como profesional en el Shamrock Rovers, equipo de la primera división irlandesa. Modificó su perfil de LinkedIn y marcó como principal actividad el fútbol. Ya habría tiempo para volver a la mesa de escritorio.
Pasado el tiempo, un extraño mail entró en el buzón de Roberto. Venía escrito en portugués, por lo que lo desechó sin leer. Un par de semanas después, el mensaje de seguimiento de la red social sí que venía en inglés. Lo entendió y rebuscó en la bandeja de correo sin atender. Tradujo el texto con Google y leyó ojiplático. La federación de futbol de Cabo Verde le ofrecía la posibilidad de enrolarse con la selección del país en el que nació su padre. Pensó que era una broma. O tal vez un intento de fraude a través de internet. El caso es que contestó. Y resultó ser verdad. Cabo Verde buscaba jugadores que fueran seleccionables como hijos de nacionales. Era un barco que no podía dejar pasar, tal y como aquel viejo mercante que llevó a su padre tan lejos. Recopiló todos los documentos necesarios y se puso a disposición del seleccionador. Un central con experiencia en Europa podía ser un buen activo para el combinado de la elástica azulona. Todo empezó a tomar forma.
Roberto ‘Pico’ Lopes debutó con Cabo Verde en octubre de 2019 contra Togo. Carlos, su padre, asistió emocionado desde la grada.
A los 33 años, el irlandés más africano debutó el pasado lunes en el mundial de Estados Unidos, México y Canadá. Si desde Dublín ha llegado al Mundial a través de LinkedIn representando al país del que su padre salió buscando fortuna, cualquiera puede soñar con que el destino le reserve una bonita sorpresa a la vuelta de la esquina.







