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El Priorat, el nuevo destino para disfrutar del cicloturismo con todos los sentidos
Carreteras con poco tráfico, paisajes de viñedos, puertos exigentes y una gastronomía que recompensa cada kilómetro. El Gran Hotel Mas d’en Bruno apuesta por convertir esta comarca catalana en un destino de referencia para los amantes de la bicicleta.
Hay rutas que se disfrutan por el reto deportivo y otras que se recuerdan por todo lo que sucede antes, durante y después de pedalear. En El Priorat, ambas experiencias pueden ir de la mano. Sus carreteras serpentean entre viñedos y montañas, con recorridos para quienes buscan desniveles exigentes y alternativas más suaves para disfrutar del paisaje sin prisas.
En este entorno, el Gran Hotel Mas d’en Bruno, establecimiento de gran lujo con sello Relais & Châteaux, ha diseñado una propuesta de cicloturismo que combina deporte, descanso, gastronomía y descubrimiento del territorio. El proyecto cuenta con la colaboración de proveedores locales y expertos internacionales del sector ciclista.
Una base de operaciones para salir a pedalear
Para quienes viajan con su propia bicicleta o prefieren alquilarla al llegar, el hotel dispone de una Bike Station con boxes, duchas para bicicletas y taller. La propuesta contempla distintas modalidades, desde carretera y montaña hasta gravel y bicicletas eléctricas, con la posibilidad de adaptar el material a las características y necesidades de cada ciclista. (Sergat)
La experiencia también puede incluir el acompañamiento de guías locales especializados, que ayudan a descubrir rutas y rincones de la comarca. Entre los proveedores colaboradores figuran Adventure Bike, Priorat Cycling, Castle Cycling y Siurana Tours.
Para el deportista, este tipo de servicios supone una ventaja: permite dedicar más tiempo a lo importante, pedalear y disfrutar del entorno, sin tener que resolver todos los detalles logísticos del viaje.
En el panorama del cicloturismo, el Priorat emerge como el lugar idóneo para este deporte. Su magia reside en cuatro pilares: solitarios paisajes agrestes (con desniveles desafiantes para los deportistas más avezados o profesionales y rutas suaves para principiantes), una cultura vinícola que invita a conocer sus bodegas centenarias, una gastronomía que celebra el producto local en cada parada, y todo ello en un entorno histórico y cultural con joyas como la Cartuja de Escaladei o el pueblo medieval de Siurana.
Carretera, gravel o montaña: una comarca para explorar
El Priorat ofrece un paisaje especialmente atractivo para el ciclismo. Los viñedos, las carreteras sinuosas y los desniveles permiten plantear desde salidas de carretera con un marcado componente deportivo hasta recorridos de gravel o montaña para quienes buscan una experiencia más aventurera.
Además, la bicicleta se convierte en una forma de conocer el patrimonio de la zona. Lugares como la Cartuja de Escaladei o el pueblo medieval de Siurana añaden un componente cultural a las rutas, mientras que las bodegas y los productos locales completan una experiencia que va más allá del ejercicio.
Recuperar, comer bien y volver a disfrutar
Después de una jornada sobre el sillín, la propuesta del hotel pone el foco en la recuperación y el descanso. La gastronomía es uno de los ejes de la experiencia, con protagonismo de los productos del Priorat y la posibilidad de adaptar las propuestas gastronómicas a las necesidades de cada viajero.
También se pueden encontrar en la boutique del hotel equipamiento ciclista y alimentos energéticos para acompañar las salidas. Una combinación que encaja con una forma de viajar cada vez más habitual entre los deportistas: entrenar, descubrir nuevos lugares y disfrutar de una estancia pensada para recuperar fuerzas.
Infraestructura de primer nivel para el ciclismo
Tras sus muros de piedra centenaria, Mas d’en Bruno alberga los servicios más sofisticados alineados con los gustos y necesidades del viajero contemporáneo, que convierten a este hotel en el único establecimiento en El Priorat con infraestructura full service de primer nivel para el ciclismo.
Así, su Bike Station cuenta con boxes especiales, duchas de bicicletas y un completo taller donde éstas son ajustadas para el visitante dispuesto a vivir la experiencia ciclista. Este puede, o bien hospedarse en el hotel con su propia bicicleta o alquilar una a medida ajustada a su altura, peso y estilo de pedaleo. Aquí entran en juego los experimentados proveedores locales aliados con Mas d’en Bruno (Adventure Bike), que ofrecen un servicio de taller premium en el hotel para los diferentes tipos de bicicletas con que se puede practicar en la zona: de carretera, de montaña, gravel (a medio camino entre una bicicleta de carretera, una de ciclocross y una de montaña), así como eléctricas.
Igualmente, el viajero puede contratar a través del hotel los servicios de un guía local especializado (Priorat Cycling, Castle Cycling o Siurana Tours), o lanzarse a la aventura de descubrir caminos y carreteras por su cuenta. “En cada caso contará con el asesoramiento del departamento Guest Experience de Mas d’en Bruno, que gestiona las rutas personalizadas, guías locales y hasta adaptaciones gastronómicas, en lo que supone una atención de 360 grados”, apunta Jordi Compte, director de Gran Hotel Mas d’en Bruno.
Además, el viajero podrá adquirir en la boutique del hotel el equipamiento completo para este deporte (maillots exclusivos, etc.), así como alimentos energéticos saludables y con ingredientes naturales para pedalear con garantías.
«No es solo hacer deporte; es sumergirse en un territorio donde la bicicleta se convierte en ritual y el cicloturismo contribuye a descubrirlo de manera profunda y respetuosa, sintiendo el pulso del paisaje y la historia en cada kilómetro recorrido», añade Compte.
La iniciativa de Mas d’en Bruno busca reforzar el posicionamiento de El Priorat como destino ciclista y poner en valor su patrimonio natural, gastronómico y cultural. El hotel también ha colaborado con Gran Fondo World Tour en el diseño de una propuesta de cicloturismo de lujo que incluye la posibilidad de compartir rutas con ciclistas profesionales y leyendas de este deporte.
Para quienes buscan una escapada ciclista diferente, El Priorat ofrece una combinación difícil de igualar: rutas para ponerse a prueba, paisajes que invitan a bajar el ritmo y una cultura gastronómica que convierte cada parada en parte del viaje. Una forma de entender el cicloturismo en la que cada kilómetro cuenta, pero no es lo único que importa.











