Conoce al protagonista de Sport Life de agosto, el bailarín Eduardo Martínez

Eduardo Martínez es la portada del número de agosto de la revista Sport Life
Juanma Montero/ Fotos: Gonzalo Manera -
Conoce al protagonista de Sport Life de agosto, el bailarín Eduardo Martínez
Conoce al protagonista de Sport Life de agosto, el bailarín Eduardo Martínez

La revista Sport Life de agosto, que pretende convertirse en tu compañera de andanzas vacacionales para ayudarte a descansar, mantener la forma y divertirte con tu estilo de vida deportivo y saludable, trae para este número en portada nada menos que al primer bailarín del Ballet Nacional de España, Eduardo Martínez.

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En versión digital, en cambio, el precio es de 1,79 € y te puedes hacer con ella aquí.

Conoce un poco mejor a Eduardo Martínez con esta entrevista:

Llegar a convertirse en primer bailarín del Ballet Nacional Español no es tarea fácil pero Eduardo, a sus 35, lleva ya 9 años en la cresta de la ola, en la élite de la danza mundial, perteneciendo a ese selecto grupo de profesionales que viven por y para el ballet.

¿En tu casa había antecedentes de danza o alguna influencia familiar?

No, ninguna, porque mi abuelo sí que era más artista, cantaba, bailaba, echaba coplas… pero por afición, él era jardinero y pastor, no se dedicó al mundo artístico.

¿Cómo empezaste en este mundo?

Vi por televisión un espectáculo de danza y le dije a mi madre que quería bailar, con 3 años y medio más o menos. Mi hermano iba a judo en el colegio y como yo iba a empezar ya el colegio, mi madre me apuntó a judo con mi hermano y yo, al verme con el kimono en la primera clase no estaba muy contento ni convencido. Mi madre tuvo la mala suerte de que al lado del aula de judo había un aula de danza y como tenía la puerta acristalada cada vez que iba a clase de judo veía lo que hacían allí. Se me ocurrió pedirle cada día al profesor de judo ir al servicio y no volver hasta el final de la clase…

Conoce al protagonista de Sport Life de agosto, el bailarín Eduardo Martínez

Eduardo Martínez, primer bailarín del Ballet Nacional

Lo que hacía era meterme en la clase de danza, pero solo la podía ver, la profesora me dejaba sentarme en un banco y yo estaba feliz. Un día mi madre llegó antes a buscarme y el profesor de judo le dijo que no estaba, que con los problemas que yo tenía de estómago me perdía mucha clase. Mi madre le respondió que yo no tenía ningún problema digestivo… fue a buscarme y enseguida me vio en el aula de danza, salió la profesora a hablar con ella y se lo dejó claro: “Mire, señora, a su hijo le encanta esto, lo mira con verdadera pasión”.

Mi madre le dijo que yo iba a durar dos o tres meses, que no pensaba que eso realmente me fuera a gustar. Lo sé porque sigo siendo amigo de mi primera profesora de danza y me lo contó todo. Fue esa misma profesora la que le tuvo que decir a mi madre, más adelante, que me llevara a una escuela de alguna especialidad de danza, porque ella ya no podía enseñarme nada más.

A los 7 años me fui a otra escuela, después a los 9 me pasé a otra y a los 12 entré en el conservatorio profesional de danza y en ese momento compaginaba todo: los estudios, la escuela en la que aún estaba inscrito y el conservatorio. Bailaba todos los días de la semana e iba al instituto de lunes a viernes por la tarde. Estaba de 9 a 3 en el conservatorio y de 3.30 a 8.30 o 9h en el instituto. Los sábados y domingos bailaba de 10 a 3h.

¿Pensabas que ibas a llegar donde estás hoy ahora?

Pues la verdad es que no, aunque nunca sabes, tú lo haces porque te gusta y llega un momento en el que empiezas a ver que quizá puedas llegar a vivir de eso que tanto te gusta, como me está ocurriendo ahora, porque siempre sueñas con llegar alto, siempre sueñas con una meta, pero el destino y la vida te deparan cosas que a veces son factibles y otras veces no. “Bailar es maravilloso, pero supone mucho sacrificio, dejar de hacer planes, no salir con tus amigos y ni siquiera estudiar igual que el resto de estudiantes”.

¿Cuidas especialmente tu alimentación?

Intento no comer muchos dulces, cuanto menos azúcar mejor, como cada día de forma equilibrada pero tampoco estoy obsesionado con la alimentación y alguna vez me permito algún capricho sin sentirme culpable. No tomo muchos alimentos con trigo, tomo pan aunque solo de centeno integral, pocas grasas saturadas pero no llevo una dieta a rajatabla, simplemente me cuido. Eso sí, tenemos que entrar dentro de los trajes, no se nos puede ir el peso de las manos porque modificar un traje supone mucho esfuerzo en la sección de sastrería, ellos prefieren que adelgaces a que engordes porque reducir un traje se puede, pero ampliar la talla puede ser imposible. Como de forma racional sin llevar una dieta estricta.

¿Qué tienes que trabajar para equilibrar tus cualidades físicas?

En la danza se trabaja todo el cuerpo, siempre necesitas buenas piernas, que te mantienen en equilibrio, pero hay que trabajar también pecho, abdominales, brazos… Más importante que la propia fuerza, que también se necesita, en la danza se busca que el movimiento siempre fluya, que no se vean cambios bruscos, salvo que sean movimientos bruscos intencionados, como un remate en el flamenco, en ese caso lo importante es que el movimiento sea de mucha calidad, muy bien definido.

Las coreografías suponen retos físicos espectaculares: los portés por encima de la cabeza, saltar metro y medio con elegancia… ¿tienes que hacer musculación para conseguirlo?

Vale más la técnica para los saltos y los portés, que la fuerza, pero también necesitas potencia y resistencia. Por ejemplo, tener que hacer un porté al final de una coreografía, cuando ya estás cansado, requiere de una muy buena forma física para no temblar al hacerlo ni desequilibrarte a la vez que mantienes el ritmo de□ la música. Todo se consigue con mucha repetición, que a la vez que te da la técnica te refuerza. No voy al gimnasio, pero sí que hago natación como complemento a la danza, que me va muy bien.

¿Cuántas horas le dedicas a tu preparación física y cuántas a la técnica?

Ensayamos 6 horas, porque primero tenemos clase de ballet (75 a 90 minutos), pausa de 15’, ensayo de todo lo que vayamos a hacer en la siguiente gira y luego 25 minutos para comer, muy poco tiempo, la verdad, pero es mejor porque así no comes mucho y puedes seguir ensayando fuerte a continuación.

¿Qué te diferencia de un deportista de élite?

Las horas de dedicación seguro que no, pero los deportistas de élite tienen un médico a su disposición, equipos de psicólogos, entrenadores particulares… nosotros tenemos fisioterapeutas y nos ponen tablas de ejercicios, pero no es como el entrenador personal de un atleta que está especializado en preparación física. Tampoco tenemos nosotros aquí las máquinas de entrenamiento que tienen en el CAR, aunque sí que nos atienden como deportistas siempre que lo necesitamos, con una atención espectacular. Quizá lo que nos diferencia del mundo del deporte es que lo nuestro es principalmente un arte, aunque es un arte que requiere de muy buena forma física, pero nosotros no tenemos patrocinadores ni campeonatos, así que nuestra financiación es más complicada. No tenemos ninguna ayuda comercial. Es típico en Estados Unidos que se tenga, pero no en España.

¿Cuántos años quieres seguir bailando?

Quiero seguir bailando hasta que el cuerpo me diga “hasta aquí”, calculo que diez años más como mucho, hasta los 45, más allá es fácil empezar con lesiones y con dolores. Uno se tiene que retirar antes de no dar la calidad que se necesita en una compañía profesional como la nuestra.

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