Consejos para disfrutar del deporte en el mar sin riesgos

Los expertos nos aconsejan para disfrutar del deporte en el mar sin riesgos

Yolanda Vázquez Mazariego

Consejos para disfrutar del deporte en el mar sin riesgos
Consejos para disfrutar del deporte en el mar sin riesgos

6 Consejos de expertos para disfrutar del deporte en mar abierto sin riesgos ni ‘sustos’

 La temporada de verano, las largas horas de luz y el mar nos ofrecen la posibilidad de descubrir algunos deportes a los que estábamos acostumbrados, a la vez que disfrutamos de un merecido descanso en un entorno tan idílico como la playa.

Las medusas y los cambios de tiempo son algunos de los riesgos de practicar deporte en mar abierto este verano 

Un hombre en una alberca

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“Cuando nos bañamos o nadamos nos sobrecoge una sensación como si fuéramos parte del mar. Practicar surf, buceo y natación nos puede hacer sentir como un pez más y conectar con la naturaleza y la esencia del mar”, afirma Enric Sendil, CEO de Safe Sea, que añade que es importante disfrutar de estos deportes, pero hacerlo de manera segura, teniendo en cuenta los riesgos de estar en mar abierto.

Los expertos de Safe Sea, el único protector solar antimedusas del mundo y diseñado para proteger los océanos, reflexionan sobre seis aspectos a tener en cuenta antes de lanzarnos al mar:

  1. Temperatura del agua. Cuando nos encontramos en aguas abiertas, la temperatura es diferente a los 26-31 grados de las piscinas cubiertas y climatizadas, por lo que estaremos expuestos a una temperatura mucho más bajo lo que tendrá un efecto en cómo nadamos y cuánto tiempo podemos permanecer en el agua sin peligro. La inmersión es lo más peligroso ya que puede provocar un shock en nuestro cuerpo. La respuesta inicial y automática al cambio rápido en la temperatura de la piel es un aumento en la frecuencia respiratoria y un aumento en la presión sanguínea. Otro riesgo a tener en cuenta es la hipotèrmia, que puede conducir a la pérdida de la conciencia y la insuficiencia cardíaca.
  2. Condiciones meteorológicas. Los diferentes tipos de clima implican distintos riesgos cuando estamos en mar abierto. En climas cálidos puede haber un gran contraste entre la temperatura del agua y del exterior, así como el viento fuerte puede dificultar las condiciones de natación. El agua puede estar particularmente inestable si el viento sopla en la dirección opuesta a la actual. Por otra parte, nadar bajo la lluvia no es un preocupante siempre que éstas no sean fuertes y no haya peligro de tormenta eléctrica.
  3. Animales marinos. Otro aspecto a tener en cuenta son las medusas, unas hermosas criaturas que pueden provocarnos dolor con sus picaduras y a las que algunas personas son alérgicas. Una situación que se puede prevenir con Safe Sea, el único protector del mercado con propiedades para proteger al mismo tiempo de los efectos perjudiciales de los rayos del sol en la piel y de las picaduras de medusa. Por otro lado, tampoco hay que olvidarse del resto de la fauna marina y lo más adecuado es informarnos sobre dónde nadaremos para saber qué tipos de animales frecuentan el área.
  4. Enfermedades infecciosas transmitidas por el agua. Al igual que las playas, el mar abierto no es estéril. Siempre habrá algunos microorganismos presentes y corremos el riesgo de contraer una infección parasitaria, viral o bacteriana, que pueden ocasionar vómitos y diarrea. Es por ello por lo que debemos elegir aguas que cumplan con los estándares establecidos por Sanidad.  
  5. Contaminación marina. Nueve millones de toneladas de residuos plásticos llegan al mar cada año. Representan el 90% de la basura marina existente en nuestros océanos. En este escenario y si deseamos nadar en aguas abiertas es preciso que estemos atentos a cualquier ‘banco de plástico’, cuyos deshechos pueden causar enredos en nuestras extremidades. También debemos prestar especial atención a las aguas residuales de las poblaciones y las industrias, que vierten sin ningún control. Esto favorece la eutrofización debido al enriquecimiento de las aguas con materia orgánica y nutrientes, así como la entrada de químicos e incluso microorganismos y parásitos incrementando el nivel de toxicidad del agua.
  6. Recomendaciones generales. Los nadadores son difíciles de detectar en el agua. Esto hace que estén expuestos a colisiones de las que debemos estar pendiente y nadar donde hay menos trafico, así como usar una vestimenta de color llamativo. También es importante recordar que podemos quemarnos la piel fácilmente mientras permanecemos en el agua, así que asegurémonos de proteger la piel con un protector solar resistente al agua como Safe Sea.

En este vídeo puedes ver una demotración de la protección anti medusas 

 

 

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