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Hace cuarenta años, levantar pesas era un terreno reservado casi exclusivamente a culturistas y a quienes buscaban desarrollar una gran masa muscular. Mientras tanto, las clases de aeróbic eran la opción de entrenamiento más popular entre las mujeres. Hablar de curls de bíceps o press de banca ni siquiera entraba en los planes de la mayoría. Hasta que llegó BODYPUMP™.
En la década de los 80, el boom del aeróbic estaba en pleno auge. Las clases colectivas conquistaban gimnasios de todo el mundo y demostraban que entrenar en grupo, acompañado de música, hacía que el ejercicio fuera mucho más motivador.
Sin embargo, aquellas primeras sesiones incluían coreografías bastante complejas.
Como recuerda Phillip Mills, fundador de Les Mills International:
«Si habías crecido practicando ballet, probablemente te encantaban esas clases. Pero para muchas personas resultaban demasiado complicadas y, en consecuencia, intimidaban a quienes querían empezar».
Phillip, que acababa de ponerse al frente del gimnasio familiar en Auckland, tenía claro que el futuro estaba en combinar entrenamiento en grupo y música, pero quería ofrecer algo más funcional y deportivo que las tradicionales clases de mallas y calentadores.
Así nació una sencilla clase con barras y discos.
Su éxito fue tan grande que Phillip y su esposa Jackie Mills, exgimnasta y atleta de Nueva Zelanda, dieron un paso más y transformaron el entrenamiento en una clase con barras y discos, una forma mucho más eficiente de trabajar la fuerza.
Así nació BODYPUMP™.
Un entrenamiento pensado para todo el mundo
Basado en movimientos básicos como sentadillas, peso muerto o press de banca, BODYPUMP demostró desde el principio que el entrenamiento de fuerza podía ser accesible para cualquier persona.
Los ejercicios eran fáciles de aprender y, además, ofrecían resultados visibles en poco tiempo: más fuerza, mayor tono muscular y una mejor condición física.
Phillip reconoce que, al principio, pensaban que el programa serviría para atraer a más hombres a las clases colectivas.
«Sí conseguimos que vinieran más hombres, pero lo que realmente nos sorprendió fue la enorme acogida que tuvo entre las mujeres».
Cuando ser fuerte empezó a ser el objetivo
Según Phillip, el éxito de BODYPUMP coincidió con un momento de cambio social.
Cada vez más mujeres querían sentirse fuertes y ganar confianza en todos los ámbitos de su vida.
El entrenamiento dejó de tener como único objetivo adelgazar.
«De repente, ser fuerte pasó a ser el nuevo objetivo».
La fuerza se convirtió en un símbolo de bienestar, salud y empoderamiento.
Rompiendo el mito de que levantar peso hace que las mujeres se vean “más voluminosas”
Cuando BODYPUMP comenzó a expandirse internacionalmente, una de las primeras instructoras en apostar por el programa fue Kylie Gates, en Australia.
Como antigua atleta, Kylie ya conocía los beneficios del entrenamiento de fuerza y veía en BODYPUMP una oportunidad para que muchas más mujeres descubrieran ese mundo.
«Siempre existió el mito de que levantar pesas hacía que las mujeres desarrollaran demasiada musculatura. Pero con un programa como BODYPUMP no ocurre eso. Lo que consigues es un cuerpo más fuerte, definido y tonificado»
Convencer a las mujeres de probar la clase no siempre fue fácil.
Pero, según Kylie, una vez la experimentaban, rara vez querían dejarla.
Pronto empezaban a notar mejoras en su fuerza, en su forma física y en cómo se sentían consigo mismas. Sus clases de media mañana, especialmente populares entre madres, comenzaron a llenarse.
«Muchas personas terminaban enganchándose. Venían a entrenar varios días a la semana y hacían BODYPUMP tres veces. Los cambios en su cuerpo eran realmente sorprendentes».
Para Kylie, la combinación de resultados, música y ambiente de grupo sigue siendo la clave del éxito del programa.
Un entrenamiento que cambió la forma de entender el fitness
Aunque BODYPUMP tuvo un enorme impacto entre las mujeres, nunca ha sido un entrenamiento exclusivamente femenino.
También consiguió que muchos hombres se animaran a participar en las clases colectivas, creando una dinámica completamente nueva.
«Las mujeres veían que también había hombres entrenando con ellas y disfrutaban compartiendo ese espacio. BODYPUMP rompió muchas barreras. Acercó el entrenamiento de fuerza a las mujeres y, al mismo tiempo, devolvió a muchos hombres a la sala de actividades en grupo. Cambió la forma en la que entendemos el fitness».
La evolución continúa
Cuatro décadas después, el entrenamiento de fuerza sigue evolucionando.
Programas como LES MILLS STRENGTH DEVELOPMENT™ o BODYPUMP HEAVY™ amplían las posibilidades para seguir desarrollando fuerza, mejorar el rendimiento y disfrutar de todos los beneficios que este tipo de entrenamiento aporta a cualquier edad.







