¿Qué pasa con nuestro cuerpo cuando empezamos a correr?

Descubre qué le sucede a tu cuerpo a medida que avanzas con tu plan de entrenamiento de running
Diego Gutiérrez y Miguel Ángel Rabanal -
¿Qué pasa con nuestro cuerpo cuando empezamos a correr?
¿Qué pasa con nuestro cuerpo cuando empezamos a correr?

Empezar a correr nunca es fácil y seguramente en más de una ocasión te plantearás abandonar. ¡Ten paciencia! A continuación te mostramos las fases por las que pasará tu cuerpo y tu mente cuando comienzas a correr y comprobarás que todo lo malo acaba pasando y que los beneficios son muchísimos.

 

La primera semana:

Todo te parece cuesta arriba, pero nadie dijo que los comienzos fuesen sencillos. Tu cerebro quiere que lo dejes y vas a necesitar una buena dosis de motivación y fuerza de voluntad para seguir adelante.

Parece que el corazón se te sale del pecho y sientes una agonía respiratoria, pero no te preocupes, solo se debe a la falta de preparación de tus órganos para el esfuerzo. Además, debes contar con las temidas agujetas y con otras molestias musculares.

A nivel estético no notarás ningún cambio y por desgracia en la báscula tampoco. La reducción de peso se deberá a los líquidos perdidos que habrás de reponer inmediatamente.

 

El primer mes:

Tu rendimiento sigue sin ser el deseado, pero seguro que ha disminuido esa sensación de agonía. Puedes respirar mejor y el pulso no se te dispara cuando empiezas a trotar.

Tienes que tener en cuenta que la acumulación de ácido láctico en tus piernas provoca un colapso muscular que te impedirá aumentar el ritmo de entrenamiento.

Notarás una reducción de volumen considerable. Puede que no hayas perdido peso, pero no hay que darle importancia, ten presente que es posible que la musculatura que ahora estás activando pese más. ¡Si sientes que la ropa te queda más holgada vas por buen camino!

 

La selección de producto que os ofrecemos a continuación se ha llevado a cabo junto a los especialistas de deporte de El Corte Inglés  

A los 3 meses:

Empiezas a cuidarte en otros aspectos de la vida como la alimentación. Notas una gran mejora a nivel pulmonar y cardiaco y tu hígado ha comenzado a reciclar mejor el ácido láctico, incrementando su eficiencia en la quema de grasas. Debido a las mejoras cardiorrespiratorias, estás en condiciones de aumentar el ritmo de carrera, lo que provocará molestias en otras estructuras corporales como músculos, huesos y tendones. Si no tienes cuidado podrían desembocar en lesiones.

A nivel físico la gente se dará cuenta, ¡parece que hayas rejuvenecido unos años!

 

A los 6 meses:

A estas alturas ya estarás enganchado al running. De hecho, te sentirás incómodo cuando no puedas salir a correr.

Las mejoras respiratorias y cardiacas no serán tan evidentes y se producirán de manera más lenta a medida que aumentes el volumen y la intensidad de tus entrenamientos. Esas molestias articulares desaparecerán debido a la adaptación de estas estructuras a los impactos de la carrera.

Piernas tonificadas, abdomen reducido y pérdida de grasa evidente serán los grandes "síntomas" de tu mejoría a nivel estético.

 

El primer año:

La confianza se apoderará de ti. Podrás salir a correr junto a otras personas y te plantearás tus primeros 5 o 10 kilómetros.

Tienes un corazón grande y efectivo bombeando sangre. Tus pulsaciones en reposo habrán bajado considerablemente, así como tu tensión. Las mitocondrias de las células de tus fibras musculares se habrán multiplicado mejorando la eficiencia de tus músculos.

A pesar de comer mucho, siempre de manera sana y equilibrada, tu peso se mantendrá estable.

 

Si quieres convertirte en un auténtico runner y no abandonar a la primera de cambio, prueba el plan de entrenamiento que hemos preparado para ti.

 

Galería relacionada

empezar a correr