Esquí: corrige tus errores

Si sólo te pones las botas de esquiar una vez por temporada… casi seguro que cometes alguno de estos 4 errores. Te proponemos ejercicios para que los corrijas y disfrutes más que nunca de las pistas.
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Esquí: corrige tus errores
Esquí: corrige tus errores

Ten siempre cuidado con la centralidad de los esquís

En un viraje, las piernas trabajan simultáneamente, pero cada una realiza una función independiente. La pierna exterior o pierna del valle (la de abajo) dirige toda la curva y la interior o pierna del monte (la de arriba) acompaña en el viraje.

Ejercicios para trabajar la independencia de las piernas:

  • Elevar y colocar de nuevo el esquí exterior
  • Al principio del nuevo viraje, el esquí que va a actuar como exterior se levanta y se coloca apoyado en la nieve, realizando un mayor apoyo sobre él. El esquí que será interior queda continuamente apoyado en la nieve para apoyar durante el nuevo viraje.

  • Cambio de huella
  • Al final del viraje, realizamos un cambio de huella, levantando primero el esquí interior hacia arriba y seguidamente el esquí exterior. De esta manera, las piernas se acostumbrarán a trabajar de manera independiente.

    Para corregir una mala centralidad, puedes realizar el ejercicio de balanceo sobre los esquís. Buscamos un desequilibrio que nos obligue a apoyar distintas partes del pie a lo largo de la curva. Así podremos comparar las diferentes sensaciones entre una posición no centrada y una posición centrada, que viene dada por un correcto apoyo dentro de las botas y una adecuada posición sobre los esquís.

    • El error más común es llevar una posición muy retrasada encima de los esquís a lo largo de toda la curva. Los esquís pivotan y derrapan, lo que nos impide conseguir curvas conducidas.

    Si los esquís se posan planos sobre la nieve (no hacen contacto con sus cantos), no pueden morderla y por tanto nos deslizamos sin control de nuestros movimientos. Debemos hacer toma de cantos por angulación de los tobillos o por inclinación del eje del cuerpo.

    Para que los esquís muerdan la nieve correctamente, debemos realizar una buena toma de cantos, ya sea por angulación de los tobillos hacia el interior de la curva o por inclinación del eje central del cuerpo hacia el interior de la curva.

    Es un error muy común en este ejercicio que el tobillo del esquí exterior trabaje angulado hacia el interior, pero el esquí interior se coloque poco angulado o casi plano.

    • Toma de cantos por angulación de los tobillos hacia el interior de la curva.

    Para practicar este tipo de toma de cantos podemos realizar diagonales con las botas desabrochadas mientras hacemos movimientos paralelos con los tobillos hacia el interior de la curva.

  • Toma de cantos por inclinación del eje central del cuerpo hacia el interior de la curva.
  • Para trabajar la inclinación del eje central del cuerpo hacia el interior de la curva, podemos hacer "el avión" con los bastones. Consiste en estirar los brazos colocando los bastones perpendiculares al cuerpo, a la altura del eje de los hombros, como si fuesen las alas de un avión. El bastón interior debe tocar la nieve durante casi toda la curva (sin bajar el brazo ni el bastón) para provocar una inclinación hacia el interior de la curva.

    Cuando esquiamos correctamente, las piernas no permanecen en la misma posición a lo largo de toda la curva. Los esquís actúan como un flexo, para que se doble debemos imprimir fuerza progresivamente. Cuanto mayor es la flexión de tobillos, rodillas y cadera, mayor es la presión que se ejerce sobre los esquís. Este reparto del peso no es equitativo, el esquí exterior debe recibir más peso, por eso la posición de las piernas debe ser dinámica y alternarse progresivamente cuando pasamos de una curva a otra. 

    Para mejorar la movilidad podemos realizar el ejercicio de palmada y brazos a delante. En el momento del cambio, cuando debemos liberar progresivamente la presión ejercida por tobillos, rodillas y cadera, damos una palmada explosiva sobre nuestra cabeza. A continuación, llevamos los brazos extendidos hacia delante, a la altura de los hombros. Causamos una flexión progresiva y gradual sobre el eje de tobillos, rodillas y cadera, que permite que el esquí se doble y gire.   

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