La paradoja del estrés en el deportista de fondo

El deporte es en principio un medio infalible para eliminar el estrés de nuestras vidas, pero el problema surge cuando el estrés lo pasamos a tener en la actividad deportiva que practicamos por lo que no se elimina el estrés sino que simplemente lo movemos de sitio.
Miguel Ángel Rabanal -
La paradoja del estrés en el deportista de fondo
La paradoja del estrés en el deportista de fondo
Entrenamiento inteligente
Entrenamiento inteligente (blog de Miguel Ángel Rabanal)

“El entrenamiento sin inteligencia no sirva para nada. ¡¡Sé inteligente y entrena lo mínimo necesario para rendir lo máximo posible!!“

A este fenómeno que es muy frecuente en ciertos deportistas de fondo que he ido conociendo en mi faceta de entrenador, le he denominado “la paradoja del estrés del deportista” y es mucho más habitual de lo que pensamos.

En una sociedad en la que prima el aparentar y la imagen que tengan de nosotros, hemos convertido en muchas ocasiones nuestra práctica deportiva en algo cuya finalidad es demostrar a los demás todo lo que somos capaces de conseguir, y aquí empiezan las demostraciones de voy a acabar un maratón, a hacer un triatlón o un no se que demonios de arrastrarnos por el barro en carreras como la Espartan o la Farinato, por no hablar de marchas cicloturistas como la Quebrantahuesos que su nombre ya lo dice todo, o de 101 km corriendo, o incluso de más, como las 100 millas del Mont Blanc, todas ellas con miles de solicitudes todos los años para poder participar, y donde lo prioritario es acabar a toda costa para conseguir la medalla de finisher y un galardón que no sirve más que para llenar nuestro ego aunque para conseguirlo hayamos estado meses estresados, y esto os lo cuento, no solo desde la perspectiva de los deportistas a los que entreno, sino también desde la mía personal.

No quiero quitar mérito a cierto colectivo de deportistas que hacen esto porque es su estilo de vida desde hace décadas, y en este sentido tengo el ejemplo de muchos atletas, triatletas y corredores de montaña a los que entreno, admiro y aprecio muchísimo como Pedro Ignacio Cuevas, Francisco José Martínez Ferrero, Jorge García Trobajo, Jose Luis Ramón, Pedro González Castro, José Ángel Martín Arellano, Francisco José Martín Pérez, Víctor Rojo, Javier del Amo Mateos, Paco Ruíz, Gorka Gallastegui, Haritz Elexpuru, Iván de Lucas, Francisco Cortina, Jose Luis Herráiz, Pedro García Solís, Raúl Martínez Llamas, Diego Navas, David Calleja, Omar Carro del Reguero, Alberto López Vázquez, Eduardo Mateos, Sergio Rodríguez Reyes, Kevin Tarek Viñuela (triatleta de élite),… y alguno más que seguro me dejo en el tintero.

Pero aquellos que apenas han practicado deporte y dejándose llevar por la moda de ser deportistas, se suman al carro transformando su vida en muchos sentidos, mejoran físicamente pero mentalmente aunque parezca que tienen más voluntad, capacidad de sacrificio y un sinfín de valores buenos, lo que pasa es que se encuentran, sin darse cuenta, rodeados de una serie de obligaciones que lejos de mejorar la calidad de sus vidas, los aliena en una sola dirección como es entrenar, descansar y obsesionarse con su deporte pensando que es lo único de su existencia. Sumergiéndose en un profundo estrés que no tiene ningún sentido pues nadie les obliga a hacerlo y son ellos los que se presionan un día tras otro, convirtiendo sus vidas en un auténtico estrés deportivo, ¡solo viven por y para el deporte!, llegando a programar siempre sus acciones en base a su actividad deportiva y alineando también a la familia a una obligación innecesaria que lejos de ser un sustento económico es además un estrés económico considerable.

En este sentido puedo poner el ejemplo de los triatletas y sus retos donde por el hecho de demostrar que pueden hacer una gran hazaña deportiva, por no decir burrada, que a veces será bien vista por la sociedad, hipotecan sus vidas no solo económicamente ya que una familia normal no puede permitirse el lujo de gastar 500€ en una inscripción para hacer un IronMan, por no entrar en detalle de otros muchos gastos, sino que se convierten en fantasmas que antes de la carrera no piensan en nada más, tanto los meses antes como los días previos y encima nada más acabarlo no hablan de otra cosa, algo que genera un gran estrés familiar y de las amistades.

 

Aprende un poco de estas reflexiones por duras que parezcan, y no muevas el estrés de tu vida al deporte, y trata de tener siempre presente esta paradoja el día que te plantees hacer un mega-reto deportivo.

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