¿Por qué hay personas que comen mucho y son delgadas?

¿Por qué hay personas que comen mucho y son delgadas? El director de Sport Life, Juanma Montero, responde a una de las dudas más frecuentes de los lectores.
Domingo Sánchez -
¿Por qué hay personas que comen mucho y son delgadas?
¿Por qué hay personas que comen mucho y son delgadas?

¿Por qué hay personas que comen mucho y son delgadas? El director de Sport Life, Juanma Montero, responde a una de las dudas más frecuentes de los lectores.

Pues lo cierto es que la genética es la razón principal cuando el resto de factores (ejercicio, alimentación, descanso) están igualados. Lo raro es ser flaco comiendo mucho, porque remontándonos a la cuna de la humanidad, en tiempos de hambrunas esas personas eran las que primero morían, ya que necesitaban gran cantidad de calorías para mantenerse. La capacidad de guardar la energía en forma de grasa es una ventaja porque la grasa contiene muchas calorías y además aísla del frío. Y hablando del frío, te contaremos un muy reciente estudio, del Dr. Paul Lee, del Instituto de Investigación Medica Garvan, de Sydney, que sugiere que tanto los escalofríos como el ejercicio moderado estimulan la conversión de la grasa blanca, almacén de energía, en grasa parda, la que se quema para transformarse en energía. La grasa parda es muy abundante en los bebés y se va perdiendo a medida que avanza el crecimiento, aunque los delgados tienen mayor cantidad. En 50 gramos de grasa blanca se almacenan algo más de 300 kilocalorías, mientras que la misma cantidad de grasa parda quema esas mismas calorías por día, justo el efecto opuesto.

El Dr. Lee ha descubierto que la grasa y los músculos se comunican entre sí a través de hormonas específicas capaces de convertir algunas células de grasa blanca en grasa parda, como respuesta frente al frío. Este hecho abre una nueva vía de esperanza para los problemas de obesidad y la diabetes. En sus ensayos descubrió que durante la exposición al frío y también con el ejercicio los niveles de irisina (hormona producida en los músculos) se elevaban y los de la hormona FGF21, producida por la grasa parda también se elevaban.

Aproximadamente 15 minutos tiritando producían una reacción similar a la de una hora de ejercicio moderado. Ambas hormonas, la irisina y la FGF21, convierten las células humanas de grasa blanca en células de grasa parda en un periodo de seis días, grasa que activa la quema de calorías, comportándose como una especie de "quemagrasa natural". Hasta ahora se sabía que el frío estimulaba la grasa parda, pero no se sabía cómo el cuerpo le daba la señal a las células.

Desde el punto de vista clínico la irisina y la FGF21 constituyen un sistema hormonal sensible al frío, previamente desconocido, que probablemente pueda utilizarse en un futuro para combatir la obesidad a través de la activación de la grasa parda.

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