Yoga para cuidar tu espalda

Cuatro posturas de yoga que te ayudarán a cuidar tu espalda y a evitar desequilibrios
Mercedes de la Rosa / Fotos: Gonzalo Manera -
Yoga para cuidar tu espalda
Yoga para cuidar tu espalda

¿Te duele la espalda por las horas que pasas frente al ordenador, por una mala postura o sencillamente porque es una parte vulnerable que descuidamos a la hora de hacer deporte y en nuestro día a día?

Te recomendamos estas 4 posturas de yoga que te ayudarán a aliviar el dolor y prevenir lesiones al levantarte cada mañana. Repite cada postura de cinco a diez veces llevando la atención a tu respiración.

1. Tensión en el cuello y cervicales

Gato/Vaca – Marjari/Bitilasana
Colócate a gatas, con las manos debajo de los hombros y las rodillas debajo de las caderas.
VACA: al inhalar, abre el pecho y mira hacia el entrecejo.

GATO: al exhalar, empuja el suelo con las manos y relaja el cuello, llevando la mirada hacia el ombligo.

Contraindicaciones: no hagas esta postura si tienes alguna lesión en el cuello o en las cervicales.

 

2. Estiramiento de la columna vertebral

Perro boca abajo – Adho Mukha Svanasana

A gatas, con las rodillas debajo de las caderas y las manos debajo de los hombros, eleva las rodillas y lleva los isquiones y nalgas hacia el techo. Empuja el suelo desde las manos, alejando los hombros de las orejas, estirando la espalda y acercando el tronco a las piernas. Puedes mantener las rodillas ligeramente dobladas o estirarlas lentamente. Lleva todo el peso de tu cuerpo hacia los talones, tratando de que estos toquen el suelo. Relaja la cabeza y separa los hombros.

Contraindicaciones: no realices esta postura si estás embarazada o tienes la tensión sanguínea alta.

 

3. Dolor en la zona lumbar

Torsión suave en el suelo - Supta Matsyendrasana

Túmbate en el suelo bocarriba con los brazos en cruz y lleva las rodillas hacia el pecho. Inspira así y, al exhalar, lleva las rodillas hacia la derecha, dejando ambos hombros apoyados en el suelo. Lleva la mirada por encima del hombro izquierdo y mantén cinco respiraciones largas y profundas. Con una inspiración, vuelve a llevar las rodillas hacia el pecho; y al exhalar llévalas hacia el hombro izquierdo. Mantén otras cinco respiraciones profundas.

Contraindicaciones: no practiques esta torsión si tienes algún disco desgastado.

 

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