¿Cómo influye en un deportista donar sangre? ¿Cuándo es el mejor momento y cuál hay que evitar?

Donar sangre es uno de los mejores triunfos que podemos tener los deportistas en nuestro palmarés. Pero, ¿cómo y cuándo debemos hacerlo para que no afecte a nuestro rendimiento?

¿Cómo influye en un deportista que done sangre? ¿Cuándo es el mejor momento y cuál hay que evitar?
¿Cómo influye en un deportista que done sangre? ¿Cuándo es el mejor momento y cuál hay que evitar?

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Donar sangre es un gesto sencillo que puede salvar vidas y los deportistas tendriamos que dar ejemplo. Pregúntate a tí mismo cuando fue la última vez que donaste sangre. Si cumples las condiciones para ser donante no hay ninguna otra excusa para no contribuir con uno de los mayores gestos de solidaridad. No hay que esperar a que lo necesita una persona cercana a nosotros.

Es cierto que a veces los deportistas tenemos rechazo a donar porque tenemos dudas sobre cómo puede una donación afectar a nuestro rendimiento rendimiento deportivo. Hay que ser sinceros y la respuesta corta es sí, aunque el impacto depende de varios factores: el tipo de donación, la intensidad del entrenamiento, el deporte que practiquemos y, sobre todo, el momento de la temporada en el que decidamos donar.

En una donación convencional de sangre total se extraen aproximadamente 400-500 ml de sangre. El organismo comienza inmediatamente a compensar esa pérdida, pero no todos los componentes de la sangre se recuperan a la misma velocidad. Y ahí está la clave para entender por qué donar sangre puede tener consecuencias temporales sobre el rendimiento.

Menos sangre, menos capacidad para transportar oxígeno

Para un deportista, el principal efecto de donar sangre no está tanto en la pérdida de volumen sanguíneo como en la reducción temporal de los glóbulos rojos y de la hemoglobina, la proteína encargada de transportar oxígeno desde los pulmones hasta los músculos.

El plasma, que representa buena parte del volumen de la sangre, se recupera relativamente rápido. Sin embargo, la fabricación de nuevos glóbulos rojos necesita más tiempo. Por eso, aunque podamos sentirnos aparentemente normales pocos días después de donar, nuestra capacidad máxima para transportar oxígeno puede seguir siendo inferior a la habitual.

Y esto es especialmente relevante en los deportes de resistencia. Estudios realizados con deportistas y personas entrenadas han observado descensos del VO₂máx y de la capacidad máxima de ejercicio después de una donación de sangre total. En un estudio controlado con personas moderadamente entrenadas, el VO₂máx llegó a reducirse hasta un 10% y la masa de hemoglobina alrededor de un 7% durante el periodo de seguimiento de cuatro semanas.

Otra investigación observó que, tres días después de donar, el VO₂máx había disminuido un 6,5% y el rendimiento en una prueba contrarreloj un 5,2%. En ese trabajo, el rendimiento había vuelto a los valores iniciales aproximadamente a los 14 días, aunque algunos parámetros sanguíneos, como la hemoglobina, tardaron más en recuperarse.

Esto no significa que cada deportista vaya a perder un 5 o un 10% de rendimiento. Son resultados obtenidos en grupos concretos y la respuesta individual puede ser muy diferente. Pero sí nos dan una idea importante: donar sangre puede tener un efecto medible sobre el rendimiento, especialmente cuando necesitamos nuestra máxima capacidad aeróbica.

¿Cuándo se nota más?

Los primeros días son los más delicados. Una revisión de varios estudios encontró reducciones de hemoglobina, VO₂máx y capacidad máxima de ejercicio durante las primeras 24-48 horas posteriores a una donación convencional. Por eso, el mismo día de la donación no es un buen momento para entrenar fuerte, y lógicamente habría descartar el programar series, sesiones de alta intensidad, tiradas largas, competiciones o entrenamientos especialmente exigentes inmediatamente después.

Además, hay otro factor que a veces se pasa por alto: la donación puede afectar temporalmente a la respuesta cardiovascular y termorreguladora. En un estudio realizado con ciclistas que hicieron ejercicio en condiciones de calor, se observaron cambios en la frecuencia cardiaca y en la regulación de la temperatura después de donar. Estos efectos agudos desaparecieron aproximadamente a los dos días.

La recomendación práctica es sencilla: deja el día de la donación como jornada de descanso y retoma el ejercicio progresivamente, especialmente si aparecen mareos, debilidad o fatiga.

Entonces, ¿cuál es el mejor momento para donar?

Si entrenas por salud o de forma recreativa, probablemente no sea necesario complicar demasiado el calendario. Pero si tienes objetivos deportivos concretos, sí merece la pena planificarlo.La peor opción es donar en las semanas previas a una competición importante, especialmente si hablamos de una prueba de resistencia en la que pequeños cambios en el rendimiento pueden marcar una diferencia considerable.

Maratón, media maratón, ciclismo de carretera, triatlón, trail, esquí de fondo o pruebas de larga distancia son disciplinas en las que la capacidad de transportar oxígeno resulta especialmente importante. En estos casos, tiene sentido evitar una donación cerca del objetivo principal de la temporada.

Una estrategia razonable es colocar la donación en un periodo de menor carga, por ejemplo, después de una competición importante o durante una fase de transición o recuperación, dejando después suficiente margen antes del siguiente objetivo.

No existe, sin embargo, un número mágico de días válido para todo el mundo. Algunos estudios han encontrado una recuperación del rendimiento alrededor de las dos semanas, mientras que otros han observado alteraciones en parámetros hematológicos durante varias semanas.

¿Cambia el efecto de la donación según el tipo de deporte que practicamos?

Sí. Y mucho. En deportes de resistencia, como correr, ciclismo, triatlón, remo o natación de larga distancia, la reducción temporal de la capacidad de transporte de oxígeno puede tener una mayor repercusión.

En deportes predominantemente técnicos o de fuerza, el efecto sobre el rendimiento específico puede ser menor, aunque no significa que donar sangre sea irrelevante. La fatiga, la menor tolerancia al ejercicio intenso y la recuperación del volumen sanguíneo también pueden influir.

En un entrenamiento de fuerza, por ejemplo, quizá la disminución de VO₂máx no sea el factor determinante de nuestro rendimiento, mientras que en una subida larga sobre la bicicleta sí puede resultar mucho más importante.

También hay que prestar atención al hierro. La donación de sangre supone una pérdida de hierro y las reservas de ferritina pueden disminuir de forma considerable. En deportistas que ya parten de unas reservas bajas, las donaciones frecuentes pueden convertirse en un factor adicional a vigilar. En el estudio de donaciones repetidas, la ferritina llegó a reducirse alrededor de un 50% tras una donación.

¿Donar sangre significa dejar de entrenar?

No. Significa entrenar con cabeza. La donación de sangre y el deporte no son incompatibles. De hecho, una persona físicamente activa puede ser perfectamente donante si cumple los criterios establecidos. La cuestión está en elegir bien el momento y respetar la recuperación posterior.

Para un deportista recreativo, la estrategia puede ser tan sencilla como donar en un día libre, descansar después y volver progresivamente al entrenamiento. Para alguien que prepara una competición, lo más inteligente es evitar que la donación coincida con las semanas críticas de preparación o con los días inmediatamente anteriores a la competición.

Y existe una diferencia importante entre donar sangre total y donar plasma. En la donación de plasma se devuelve al donante la mayor parte de los glóbulos rojos, por lo que el impacto sobre la hemoglobina es diferente. Precisamente por eso, algunos trabajos han señalado la donación de plasma como una alternativa potencialmente más compatible con las necesidades de los deportistas.

Las primeras 72 horas post-donar sangre paso a paso

Las primeras horas:
Después de la donación, lo prioritario es recuperar líquidos y evitar esfuerzos. Bebe con normalidad y sigue las indicaciones del centro de donación. Ese día, mejor nada de entrenamiento intenso, pesas exigentes ni actividades que impliquen un gran esfuerzo físico. Si notas mareo, debilidad o malestar, descansa y no entrenes.

A las 24 horas:
Si te encuentras bien, puedes retomar una actividad suave, como caminar, movilidad o un paseo en bicicleta muy tranquilo. La intensidad debe ser claramente inferior a la habitual. No es el momento de comprobar cuánto has perdido de forma física: el objetivo es facilitar la recuperación.

A las 48 horas:
Si no hay síntomas y la recuperación está siendo normal, puedes aumentar progresivamente la actividad. Un rodaje suave o una sesión de entrenamiento moderada puede ser razonable para muchos deportistas, pero conviene evitar todavía los esfuerzos máximos, las series muy intensas y las sesiones especialmente largas.

A las 72 horas:
Para muchos deportistas recreativos, si se encuentran perfectamente, este puede ser un buen momento para volver gradualmente a su rutina habitual. Aun así, la recuperación de los glóbulos rojos y de la capacidad de transporte de oxígeno continúa durante más tiempo, por lo que sentirse bien no significa necesariamente que el rendimiento haya vuelto al 100%.

El semáforo del entrenamiento

🟢 Verde: caminar, movilidad y actividad muy suave si te encuentras bien.

🟡 Amarillo: entrenamiento moderado durante los días siguientes, aumentando la carga poco a poco.

🔴 Rojo: competición, series máximas, HIIT, tiradas largas, entrenamientos muy exigentes o sesiones en condiciones de mucho calor inmediatamente después de la donación.

 

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