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Cómo afecta la salud dental al rendimiento deportivo: los problemas en la boca que pueden perjudicar tu entrenamiento
Caries, problemas de encías, erosión dental o sequedad bucal pueden convertirse en enemigos inesperados del deportista. Y algunos hábitos habituales durante el entrenamiento, como el consumo frecuente de geles energéticos y bebidas isotónicas, tampoco se lo ponen fácil a nuestros dientes.
Cuidamos la alimentación, medimos las horas de sueño, planificamos los entrenamientos y prestamos atención a la recuperación. Sin embargo, hay una parte de nuestro cuerpo que rara vez entra en la ecuación cuando hablamos de rendimiento deportivo: la boca.
Y no debería quedarse fuera. La boca no funciona como un compartimento aislado del resto del cuerpo. La salud bucodental forma parte de la salud general y los problemas orales pueden provocar dolor, molestias, afectar al bienestar y, en algunos deportistas, interferir también con el entrenamiento y el rendimiento.
Las bacterias y las sustancias inflamatorias generadas en la boca pueden llegar al torrente sanguíneo y afectar a músculos, tendones y articulaciones. El resultado, en la práctica, se parece mucho a lo que cualquier deportista reconocería como una mala racha: más fatiga de la esperada, peor recuperación entre sesiones y una sensación general de estar "a medio gas" sin causa aparente.
De hecho, la relación entre salud dental y deporte lleva años despertando el interés de los investigadores. Un estudio realizado durante los Juegos Olímpicos de Londres 2012 entre deportistas que acudieron a la clínica dental de la Villa Olímpica encontró caries en el 55% de los atletas evaluados, erosión dental en el 45% y gingivitis en el 76%. Además, un 18% reconoció que su salud oral había tenido algún impacto en su entrenamiento o rendimiento.
Los datos no significan que tener una caries vaya necesariamente a hacerte correr más despacio o levantar menos peso. Sin embargo, sí sabemos que un problema dental puede provocar dolor, inflamación, dificultades para comer o dormir y afectar al bienestar general del deportista.
"En consulta vemos con frecuencia pacientes muy disciplinados con su entrenamiento que nunca han relacionado su cansancio persistente con la salud de sus encías. La boca es un termómetro del estado general del cuerpo, y en deportistas amateur y de élite por igual, cuidarla no es solo una cuestión estética: es parte del rendimiento. La boca también forma parte del cuerpo y cuidarla debería integrarse dentro de cualquier rutina de salud y prevención", explica la doctora Eugenia Cervantes, especialista en odontología estética y diseño de sonrisa.
Geles y bebidas isotónicas: ¿pueden perjudicar los dientes?
Uno de los aspectos que más debería interesar a corredores, ciclistas, triatletas y aficionados a los deportes de resistencia es precisamente aquello que consumen para rendir mejor.
Geles energéticos, bebidas isotónicas, barritas, bebidas con carbohidratos... son productos habituales durante entrenamientos y competiciones prolongadas. Su utilización puede responder a necesidades nutricionales y de hidratación perfectamente justificadas, pero la exposición frecuente de los dientes a productos con azúcares y/o ácidos puede favorecer un entorno menos saludable para el esmalte.
El problema no está necesariamente en consumir una bebida isotónica o un gel durante una sesión de entrenamiento, sino en la frecuencia con la que los dientes quedan expuestos a azúcares y ácidos, especialmente si ese consumo se prolonga durante horas y no va acompañado de unos buenos hábitos de higiene oral.
A ello se suma otro elemento: la saliva.
Durante el ejercicio intenso, especialmente cuando entrenamos con altas temperaturas, podemos sufrir deshidratación y sensación de boca seca (xerostomía). La saliva desempeña un importante papel protector en nuestra boca: ayuda a limpiar restos de alimentos, neutralizar ácidos y mantener el equilibrio del entorno oral. Por eso, mantener una hidratación adecuada también es importante desde el punto de vista de la salud bucodental.
El verano puede convertirse así en una época especialmente delicada. A los entrenamientos con calor se suman los cambios de horarios, vacaciones, comidas fuera de casa y una mayor relajación de algunas rutinas de higiene.
Cinco consejos para cuidar tu salud dental si haces deporte
La buena noticia es que proteger los dientes no requiere añadir una nueva y complicada rutina al entrenamiento. Algunas medidas sencillas pueden ayudar a reducir riesgos:
1. No olvides el agua durante el entrenamiento.
Además de ser fundamental para mantener una hidratación adecuada, beber agua ayuda a arrastrar restos y reducir el tiempo que determinadas sustancias permanecen en contacto con los dientes.
2. Si utilizas geles o bebidas deportivas, evita mantenerlos innecesariamente en la boca.
Especialmente en entrenamientos largos, intenta que el contacto con los dientes sea lo más breve posible y, cuando puedas, bebe agua después.
3. No te cepilles inmediatamente después de consumir productos muy ácidos.
Tras tomar bebidas isotónicas o azucaradas, que son más ácidas, es preferible enjuagar la boca con agua para neutralizar ese efecto ácido y esperar antes de cepillarse para evitar posibles daños en un esmalte temporalmente reblandecido.
4. Las vacaciones no son vacaciones para el cepillo de dientes.
Los cambios de horarios y los viajes hacen que sea fácil alterar las rutinas. Llevar un pequeño kit de higiene dental en la mochila o en la maleta puede ayudar a mantenerlas. Incluye, además, la revisión dental dentro de tus revisiones de salud.
5. Presta atención al bruxismo y a la tensión mandibular.
Si aprietas o rechinas los dientes, especialmente en periodos de mayor estrés o competición bajo presión, conviene revisarlo. El bruxismo puede relacionarse con desgaste dental, molestias mandibulares o dolores de cabeza. Aspectos que, en apariencia, nada tienen que ver con el entrenamiento.
"Los deportistas están cada vez más concienciados sobre la importancia de cuidar todos aquellos factores que pueden influir en su bienestar. La salud oral no debería ser una excepción. No se trata de pensar que cuidar los dientes nos hará rendir más, sino de evitar que un problema prevenible termine interfiriendo en nuestro día a día o en nuestra práctica deportiva", señala Eugenia Cervantes.
Al final, quizá la enseñanza sea mucho más sencilla de lo que parece: si cuidamos la alimentación, la hidratación, el sueño o la recuperación para poder seguir entrenando, la salud de nuestra boca también merece formar parte de ese entrenamiento invisible.











