Probamos el RunIQ, el primer pulsómetro de New Balance

El smartwatch de New Balance se presenta con gps integrado, memoria interna para tu música y pulsómetro óptico.
Juanma Montero para New Balance -
Probamos el RunIQ, el primer pulsómetro de New Balance
RunIQ de New Balance

En la primera incursión de New Balance en el territorio de los relojes inteligentes nos han sorprendido con su modelo RunIQ, que se dirige directamente a los deportistas, principalmente corredores pero no exclusivamente. Basado en Android Wear, es compatible con dispositivos Android e iOS, aunque con iPhone pierde bastantes funcionalidades, como la del control de la música, que está por actualizarse en breve.

Con GPS integrado, no necesita estar cerca de un smartphone para funcionar. Tiene también pulsómetro óptico de muñeca y una memoria interna de 4GB para tu música, así que tienes todo lo que precisas para entrenar. La pantalla tiene una resolución espectacular, se ven las líneas hiperdefinidas y los colores son muy brillantes. Es un gadget sugerente, con infinidad de carátulas diferentes gratuitas que puedes descargar, con muchísimos estilos: deportivos, vanguardistas, clásicos, más funcionales, en cualquier color que quieras.

 

 

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El RunIQ te escucha y responde a los comandos de voz “OK Google”, por ejemplo, le puedes pedir que ponga una alarma, que inicie el cronómetro, le puedes preguntar qué pulsaciones tienes, que te avise de que quieres salir a correr a una hora concreta, etc. Además es sumergible, así que no te lo tienes que quitar cuando vayas a la piscina y su acelerómetro integrado seguirá contabilizando tu actividad, aunque no de forma específica, sino como movimiento genérico.

Antes de empezar a usarlo tienes que descargarte las apps Android Wear, MyNB y Strava, esta última porque tus entrenamientos se guardan automáticamente en la nube de Strava una vez lo configures con tu cuenta, o abras una nueva, y es en Strava donde se quedan archivados y donde podrás repasar tus tiempos, tus segmentos y tu evolución.

RunIQ tiene funcionamiento táctil y también tiene tres botones físicos que facilitan las tareas cuando estás haciendo deporte, nos gusta que uno de ellos sea específico para la toma de parciales o ‘laps’. Como modos de deporte te da a elegir entre carrera y ciclismo. Para uso diario, con las notificaciones activadas, la batería le dura hasta 24 horas, una cifra más que interesante, aunque la autonomía se reduce sustancialmente al usar el GPS y el pulsómetro a la vez, hasta un máximo de 5 horas.

En nuestra sesión de test más larga (ciclismo) un día hicimos 4h50’ a primera hora de la mañana y el reloj aguantó hasta primera hora de la tarde sin pedirnos carga, más de lo que pensamos, pero aun así un poco justo. El ‘motor’ del RunIQ es un chip Intel de 512 MB de RAM, con 4 GB de almacenamiento interno y el reloj tiene conectividad WiFi además de Bluetooth Smart, lo que le permite tanto actualizar su software con rapidez y sin cables, como sincronizar tu música desde GooglePlay.

¡A entrenar!

Pulsa el botón superior y el RunIQ busca satélites para controlar tu velocidad y ritmo. La primera vez puede tardar hasta 5 minutos, pero no desesperes, luego “se aprende” dónde está y tarda mucho menos. Desde esa pantalla de inicio de actividad puedes acceder a la configuración para elegir carrera o ciclismo, la pausa automática y las unidades de medida. Una vez que le das a empezar te da tres datos esenciales: distancia, tiempo y ritmo. Al mover el dedo a la izquierda accedes a tus pulsaciones, divididas en 5 zonas gráficamente, al desplazar de nuevo el dedo y tendrás tu cadencia de zancada y más a la izquierda aún llegas a la pantalla de tiempos parciales (laps).

Si sigues deslizando entre los ajustes, es interesante que los puedas hacer en marcha, por si te arrepientes de haber elegido pausa automática, por ejemplo. Si llevas el dedo de abajo a arriba puedes pausar el entrenamiento y si lo deslizas al revés, de arriba abajo accedes al menú de música. Encontramos datos variables en las pulsaciones, que no siempre coincidían con las registradas a través de una banda de pecho, y esto parece ser el pan de cada día en casi todos los pulsómetros de muñeca que hemos probado.

La propia tecnología es sensible a la posición del reloj, la humedad, el ajuste de la pulsera (que tiene que estar bien cerrado pero sin apretar mucho). Si no buscas precisión absoluta de la frecuencia cardiaca el dato que te da RunIQ es más que suficiente, siempre estaba bastante próximo a la cifra real. Al acabar se guardan los datos automáticamente en Strava, un punto interesante.

Es un reloj evolutivo, de hecho, aunque de momento no se puede usar la app Play Store de Android ni la cuenta de Google, a partir de la primavera sí que se podrá, con la futura actualización a Android 2.0 de Android Wear. Ahora se pueden descargar ya muchísimas aplicaciones de Android Wear cuando tu New Balance está emparejado con un dispositivo Android, como Runtastic, CityMapper, Telegram, Linkedin, aplicaciones de previsión de tiempo, de gestión de tareas, de compras, etc.

OK:
Pulsómetro, GPS y smartwatch sumergible todo en uno.
Integración directa con Strava.
Alta visibilidad y resolución de la pantalla.

KO:
A veces da lecturas erróneas de pulsaciones.
Con el GPS y el pulsómetro funcionando a la vez la batería le dura 5 h.

375€

www.newbalance.es