La prueba de esfuerzo del deportista: la cinta ergométrica

Juanma Montero -
La prueba de esfuerzo del deportista: la cinta ergométrica
La prueba de esfuerzo del deportista: la cinta ergométrica

Después de conocer nuestra composición corporal la cinta ergométrica era el siguiente destino. Ahí sí que se suda porque, lo suyo, para obtener resultados concluyentes, es "darlo todo." Electrodos en diversas zonas del pecho, máscara, tubitos y funda de malla para sujetar cada elemento en su sitio me dan un aspecto no muy "fashion".

Empieza el test y ya tengo las pulsaciones elevadas, correr en la cinta de esta guisa, es diferente a hacerlo por la calle, más complicado, pero no hay más que concentrarse un poco para moverse correctamente y enseguida sale natural. Desde que empiezas, la historia no hace más que complicarse cada vez más, porque el protocolo implica un aumento de intensidad creciente. Cada minuto vas 1 km/h más rápido, algo que además de notar en las piernas y en el corazón podrás constatar en la pantallita que tienes delante. En el monitor grande de la derecha hay muchos más parámetros, como un "electro" en directo.
 

Llegamos al umbral aeróbico, en mi caso a 137 pulsaciones/minuto, un punto cómodo en el que tus parámetros fisiológicos están estabilizados. El organismo se encuentra en equilibrio, con un aporte suficiente de oxígeno a los músculos y una eficaz eliminación del dióxido de carbono y del ácido láctico producidos, equilibrio que va desde este umbral VT1 hasta el llamado umbral anaeróbico o VT2, que por el análisis de gases nos llegó a las 167 p/m. Aquí es cuando la cosa se empieza a poner seria, la cinta sigue aumentando la velocidad, tu corazón tiene que empujar cada vez con más frecuencia y más fuerza y el test se vuelve un poco psicológico; sobrepasar el umbral resulta incómodo y tu respiración se acelera. El Dr. Julio de la Morena y el otro facultativo que nos acompaña, Iván, están pendientes en todo momento tanto del electro como de mi cara. Aguanto hasta que el tapiz marca 17,4 km/h, a tope de pulsaciones con 189 latidos por minuto. Han pasado solo 13’22" que a mi cabeza le han parecido más de media hora y he llegado a un consumo máximo de oxígeno de 62,93 ml/kg/min, un subidón cuando el médico me dice que el valor, ese cuadradito rojo en la gráfica de abajo, está muy bien a mis 50 "tacos" recién estrenados, por encima del excelente... luego me diría que son valores para sedentarios... ¡me cachis! Me quedaré con lo primero. Reconfortante ducha y siguiente fase.

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