Desgarro muscular: cómo actuar y cómo recuperarnos tras esta lesión

No es una rotura total, sino un rasgado mayor o menor de las fibras del músculo. Analizamos las causas por las que se produce y el tratamiento que debemos seguir
Miguel Ángel Rabanal -
Desgarro muscular: cómo actuar y cómo recuperarnos tras esta lesión
Desgarro muscular: cómo actuar y cómo recuperarnos tras esta lesión


Es un mayor o menor rasgado (sin rotura total) de las fibras musculares que conforman el músculo y va acompañado de un hematoma al romperse los vasos sanguíneos que lo recubren. Las más habituales las suelen sufrir los corredores en gemelos e isquiotibiales.

Causas:

- Sobreentrenamiento.

- Esfuerzos muy intensos y/o prolongados sin estar suficientemente adaptados.

- Estrés y malos hábitos de vida que restan recuperación a las fibras musculares fatigadas durante los entrenamientos.

- No calentar adecuadamente.

- Abusar de los estiramientos sin que esté la musculatura aún caliente.

- Exceso de tono muscular y acortamiento muscular.

Molestias:

Dolor en el músculo en cualquier movimiento que implique su contracción.

Complicaciones:

Puede evolucionar a una rotura que si es total implicaría una intervención quirúrgica para reparar la zona.

Tratamiento:

Reposo y frío durante los primeros días y posteriormente calor, además de tratar de restablecer la funcionalidad del músculo mediante masajes y técnicas varias por parte del fisioterapeuta.

Tiempo normal de curación:

Entre 2 semanas y 2 meses.

Remedio casero:

Durante las primeras 48 horas coloca una bolsa de guisantes en la zona afectada durante 10 minutos cada 2-3 horas y al tercer día trata de empezar a ponerle calor con la ayuda de una manta eléctrica.

Para evitar que queden adherencias y nudos en las fibras musculares cuando se están recomponiendo estaría bien hacer masajes suaves y ligeros en la zona, para ello cuando empieces a notar que las molestias desaparecen coge un palo de escoba y haz fricciones con presiones moderadas por la zona afectada arriba y abajo mientras estás sentado en el sofá.

Ejercicio recomendado:

Con el objetivo de prevenir y fortalecer la zona afectada por el desgarro, te recomiendo hacer un ejercicio que fortalezca la zona de los isquios y gemelos, que son los músculos más afectados por los desgarros al correr, para ello ancla los tobillos en un banco o espaldera y con los brazos cruzados y la espalda lo más recta posible, trata de bajar el tronco todo lo lento que puedas y recupera la posición de nuevo de manera rápida, y si no tienes fuerza suficiente, ayúdate de las manos en la fase de elevación solamente.

2-5 series de 8 repeticiones 2 veces a la semana, recuperando 3-4 minutos que se aprovecharán para estirar los gemelos, sóleos e isquiotibiales.

Estiramiento recomendado:

Del mismo modo que en el ejercicio anterior, ahora haremos un estiramiento 2 en 1 en el que se estirará tanto la musculatura de los sóleos del pie atrasado como de los isquios en la pierna adelantada.
20-25 segundos varias veces al día.

 Y para los que quieran seguir profundizando en las causas y los posibles tratamientos para volver a la normalidad tras una fascitis plantar, periostitis tibial, tendinitis rotuliana o de la fascia lata... ¡Podéis ampliar toda la información y despejar miedos en la sección de lesiones! Conocer al "enemigo" es el primer paso para recuperar y prevenir. 

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