Jengibre o cúrcuma: ¿qué es mejor para un deportista?

Dos raíces, dos grandes aliados de la alimentación saludable y un mismo objetivo: ayudar a nuestro organismo a recuperarse mejor. Pero ¿cuál merece un lugar privilegiado en la dieta de un deportista?

Lucas Delgado

Jengibre o cúrcuma: ¿qué es mejor para un deportista?
Jengibre o cúrcuma: ¿qué es mejor para un deportista?

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En los últimos años, el jengibre y la cúrcuma han pasado de ser ingredientes habituales de la cocina asiática a convertirse en protagonistas de infusiones, batidos, suplementos y rutinas de recuperación. Los dos tienen compuestos bioactivos con propiedades interesantes y los dos se han relacionado con procesos como la inflamación y el estrés oxidativo.

Pero hay una pregunta que se repite entre corredores, ciclistas, aficionados al gimnasio y deportistas de resistencia: ¿es mejor el jengibre o la cúrcuma?

La respuesta más honesta es: depende de lo que busques. No son productos milagrosos ni sustituyen una buena alimentación, el descanso o una planificación adecuada del entrenamiento. Sin embargo, pueden ser complementos interesantes dentro de un estilo de vida saludable.

Jengibre: el aliado para después de entrenar

El jengibre (Zingiber officinale) contiene diferentes sustancias bioactivas, entre ellas los gingeroles y shogaoles. Su consumo se ha estudiado especialmente por sus posibles efectos sobre la inflamación, el dolor muscular y las molestias digestivas.

Para un deportista, una de sus principales ventajas puede estar precisamente ahí: en la recuperación y en el bienestar digestivo.

Después de una sesión exigente, es normal experimentar cierta respuesta inflamatoria asociada al ejercicio y, especialmente tras actividades poco habituales o muy intensas, pueden aparecer las conocidas agujetas. Algunos estudios han observado que el consumo de jengibre puede ayudar modestamente a reducir determinadas molestias musculares, aunque sus efectos no son comparables a los de un analgésico y la evidencia todavía tiene limitaciones.

Además, el jengibre tiene una larga tradición de uso frente a las náuseas. Esto puede resultar interesante para deportistas que tienen tendencia a sufrir molestias gastrointestinales, por ejemplo durante viajes, entrenamientos intensos o determinadas situaciones de competición.

¿Cómo tomarlo? Una de las opciones más sencillas es utilizar jengibre fresco en infusiones, añadirlo rallado a comidas o incorporarlo a un batido. También existen suplementos, pero aquí conviene ser más prudente: una dosis mayor no significa necesariamente un beneficio mayor.

Cúrcuma: mucho más que el color del curry

La cúrcuma (Curcuma longa) es una especia amarilla muy característica de la cocina india. Su principal grupo de compuestos bioactivos son los curcuminoides, entre los que destaca la curcumina.

En el ámbito deportivo, la curcumina ha despertado mucho interés por su potencial para modular determinados procesos relacionados con la inflamación y el estrés oxidativo. Algunos ensayos han encontrado efectos favorables sobre el dolor muscular y determinados indicadores de recuperación después del ejercicio, aunque los resultados no son uniformes.

Aquí aparece un detalle importante: la curcumina tiene una biodisponibilidad relativamente baja. Es decir, consumir cúrcuma no equivale automáticamente a conseguir concentraciones elevadas de curcumina en el organismo. Por eso muchos suplementos utilizan formulaciones diseñadas para mejorar su absorción.

Tradicionalmente se ha combinado la cúrcuma con pimienta negra, cuyo compuesto piperina puede aumentar la absorción de la curcumina. Actualmente también existen formulaciones comerciales con diferentes sistemas de administración.

Pero, una vez más, más biodisponibilidad no significa necesariamente que un suplemento sea imprescindible. Para la mayoría de las personas, la cúrcuma como especia puede formar perfectamente parte de una alimentación variada.

Entonces, ¿cuál gana?

Si hablamos exclusivamente de rendimiento deportivo, ninguno de los dos puede considerarse un suplemento imprescindible. Ni el jengibre ni la cúrcuma van a convertir una sesión normal en una sesión extraordinaria ni van a compensar una dieta deficiente.

Pero si buscamos diferencias prácticas, podemos establecer algunas preferencias.

Jengibre: puede resultar especialmente interesante cuando buscamos un alimento versátil para acompañar la recuperación y, además, queremos aprovechar su tradicional utilización frente a las náuseas y las molestias digestivas.

Cúrcuma/curcumina: tiene más investigación específicamente orientada a determinados marcadores relacionados con inflamación, dolor y recuperación después del ejercicio, aunque la respuesta depende de la formulación y de la dosis utilizadas.

Por tanto, si la pregunta es "¿cuál tiene más interés como herramienta de recuperación?", la cúrcuma y, concretamente, determinadas formulaciones de curcumina, tienen un perfil de investigación deportiva particularmente interesante. Si hablamos de un ingrediente sencillo para incorporar habitualmente a la alimentación, el jengibre también tiene mucho que ofrecer.

No hay que apagar toda la inflamación

Aquí conviene desmontar una idea muy extendida en el mundo del deporte: inflamación no significa necesariamente algo malo. El ejercicio provoca adaptaciones en el organismo y determinadas respuestas inflamatorias forman parte de los mecanismos normales de adaptación y reparación. Por eso no tiene sentido intentar eliminar cualquier señal inflamatoria después de cada entrenamiento.

El objetivo de una buena estrategia de recuperación no debería ser "apagar" completamente la inflamación, sino favorecer una recuperación adecuada sin interferir innecesariamente con las adaptaciones al entrenamiento. Además, los resultados obtenidos con extractos concentrados o suplementos no deben extrapolarse automáticamente a una cantidad culinaria de la especia.

¿Jengibre y cúrcuma juntos?

No existe ninguna razón general para elegir exclusivamente uno. Se pueden utilizar ambos dentro de una alimentación saludable. Una combinación sencilla puede ser una infusión de jengibre y cúrcuma, aunque no debemos confundir una bebida saludable con un suplemento deportivo. Otra posibilidad es utilizarlos como especias en platos de arroz, verduras, legumbres, pescados o carnes. Y aquí está probablemente la clave: antes que obsesionarnos con una "superraíz", debemos construir los cimientos de la recuperación.

Dormir suficiente, consumir la cantidad adecuada de energía, asegurar una ingesta suficiente de proteínas y carbohidratos, hidratarse y distribuir correctamente las cargas de entrenamiento tendrá mucha más importancia que elegir entre jengibre y cúrcuma.

¿Y los suplementos?

Los suplementos de curcumina o extractos de jengibre pueden proporcionar cantidades mucho mayores de compuestos activos que el uso culinario. Eso también significa que no son completamente equivalentes a una especia utilizada en la cocina.

Además, pueden existir interacciones con medicamentos y situaciones en las que convenga evitar dosis elevadas o consultar previamente con un profesional sanitario. Esto es especialmente relevante si se toman medicamentos de forma habitual, existen problemas de coagulación, se va a someter uno a una intervención quirúrgica o se tienen determinadas enfermedades digestivas o biliares.

En el caso de los deportistas de competición, también es recomendable elegir suplementos de fabricantes fiables y, cuando sea posible, productos sometidos a programas de control de sustancias prohibidas.

El veredicto

¿Jengibre o cúrcuma? Para recuperación muscular, la cúrcuma/curcumina tiene actualmente un interés científico especialmente notable. Para digestión, náuseas y como ingrediente cotidiano, el jengibre es una opción excelente.

Pero la verdadera respuesta para un deportista probablemente sea menos espectacular: no tienes que elegir. Puedes utilizar jengibre y cúrcuma como parte de una alimentación variada, disfrutando de sus sabores y de sus compuestos bioactivos, sin convertirlos en el centro de tu estrategia deportiva. Porque cuando hablamos de rendimiento y recuperación, las grandes diferencias siguen estando en lo básico: entrenar bien, comer suficiente, dormir bien y darle al cuerpo el tiempo necesario para adaptarse.

Las raíces pueden ayudar. Pero la base sigue siendo la misma.