Ponte al día en nutrición: lo más nuevo en tu dieta

¿Qué se lleva este año? ¿La dieta del arroz o la de la zanahoria? ¿Entrenar en ayunas  o comer sólo por la mañana? Me toca repasar las tendencias de nutrición que vienen para aponernos al día, pero con lo que se investiga y tiene sentido común, que en Sport Life no pretendemos seguir la dieta de moda. Nos gusta lo "fashion" pero con base científica.
Yolanda Vázquez -
Ponte al día en nutrición: lo más nuevo en tu dieta
Ponte al día en nutrición: lo más nuevo en tu dieta

 

Las tendencias de cada año ya no son sólo una cuestión del mundo de la moda, en nutrición se investiga y se descubre cada año. Estar al día supone leer mucho y en inglés. Las modas cambian en alimentación, cuando estudiaba en la facultad se llevaba la palabra "NO-grasa" y para tener una alimentación saludable y no ganar peso había que eliminar la grasa al máximo: la dieta debía ser baja en grasa, los alimentos bajos en grasa, incluso se llegó a decir que no había que aliñar con aceite de oliva porque contenían un 99% de grasa… Ahora sabemos que estábamos equivocados, hay diferentes tipos de grasas y hay que optar por las saludables. Los últimos años han sido buenos con las proteínas y de castigo para los carbohidratos, el lema ahora es "No-Carbohidratos" para perder peso y evitar enfermedades que van desde la diabetes a la depresión… pero ya está cambiando, aunque no tan rápidamente como la moda en ropa y zapatos, en nutrición también hay tendencias. Lo malo es que en ropa de temporada no tienes más problema que el de tu cuenta corriente disminuida y un armario lleno de ropa que te cuesta mantener a la última. En cambio en nutrición, si te equivocas acabas con una pájara entrenando o compitiendo en el mejor de los casos, pero puedes pagarlo con tu salud si no rectificas.

No puedes seguir las dietas de moda que salen cada año sin saber si son ciertas y tan saludables o efectivas para perder peso definitivamente como prometen. Unos kilos mal perdidos se transforman en problemas que van desde disminución de tu energía y alteración de tu metabolismo hasta engordar los kilos perdidos en poco tiempo, y pueden ocasionar enfermedades reales que empeoran tu salud y tu calidad de vida. Hay que ponerse al día y aprender razonando con lógica lo que necesita tu mente, tu cuerpo y tu vida.

En Sport Life nos gusta estar al día, nos gusta leer los artículos en inglés que se publican en revistas científicas de fitness y nutrición, comentarlos y contarlos si nos parecen interesantes y aplicables a las personas deportistas. Hay mucha información, desde la nutrición deportiva de alto rendimiento a la búsqueda de la dieta perfecta para adelgazar, pero nosotros somos personas normales, tenemos una vida, trabajamos, tenemos hijos, vida social y entrenamos sin ganar carreras, porque nos gusta el deporte sin vivir de ello.

A lo largo de estos años nos hemos dado cuenta de que los atletas y deportistas de elite tienen una genética y unas condiciones de vida privilegiadas en general, ellos siempre tienen un nutricionista y un entrenador y un médico pendiente de su salud y rendimiento, por lo que no siempre se puede aplicar su entrenamiento y su dieta a los que sólo queremos disfrutar y estar en forma, mejorando un poquito cada día con el deporte. Lo mismo ocurre con los estudios en sobrepeso y obesidad, si una sustancia les ayuda a perder peso a los participantes del estudio es porque lo necesitan. Si realmente sólo te sobran 3 kilos,  no vas a perder los 10 kilos que te gustaría aunque sigas al pie de la letra la dieta o tomes el nuevo suplemento descubierto. Hay que ponerse al día, sólo así descubrirás cuál o cuáles son los consejos que se adapta a ti, el que te funciona para lo que necesitas, más músculo, más energía, menos colesterol, menos grasa… ten claro tu objetivo y aplícate el cuento siempre que sea saludable el consejo.

Aquí están las tendencias que nos vienen en alimentación, son tendencias, unas se quedarán para siempre y otras serán humo en un par de meses como suele pasar cada año. Y como casi siempre, se originan en EE.UU. Son los que más estudian y publican artículos, aunque curiosamente también son uno de los países del mundo donde peor se alimentan y más obesidad hay. Esa es otra historia, yo me quedo con lo bueno y os lo cuento. Y como siempre digo: "No hay reglas generales, lo que vale para ti no tiene porqué ser bueno para mí". Prueba, experimenta y piensa. Nadie mejor que tú para saber lo que alimenta a tu cuerpo y alma.

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1. Equilibrio. Nos dijeron en la escuela que los nutrientes esenciales para obtener energía son los carbohidratos, las proteínas y las grasas, pero luego vienen las modas y nos dicen que hay que tomar "cero grasas", "cero azúcares", o "cero algo". Eso no sólo es imposible, también es insano pues los alimentos naturales son una mezcla compleja de nutrientes, y no debemos simplificar y tomar sólo un tipo de nutrientes porque todos sabemos que nuestro cuerpo necesita muchas cosas para estar sano. En la naturaleza no hay alimentos "perfectos" como tampoco los hay "imperfectos", es la combinación de un poco de todo lo que consigue el equilibrio en la mesa. Las modas hacen que algunos alimentos parezcan más saludables que otros, pero no podrías alimentarte siempre de manzanas o de yogur o de agua, por muy beneficiosos que sean.

2. Simplicidad. La vida es complicada, alimentarse bien, no. El trabajo, la familia, el entrenamiento… hay tantas cosas que hacer cada día que no podemos complicarnos más siguiendo dietas que requieran hacer compras extraordinarias y mucho tiempo para cocinar. Simplificar tus platos no sólo te ayuda a ganar tiempo para ti, también mejora tu economía y ayuda a comer mejor porque en general se puede decir que los alimentos básicos, crudos o cocinados de forma sencilla, suelen ser los más apropiados para estar sano.

3. Calidad. Empezamos a ser sibaritas o "qualitarios", una nueva palabra que define la tendencia a alimentarse con lo mejor, con los alimentos más naturales y de mejor calidad, aunque sea pagando más. Es una nueva corriente californiana en contra de la comida basura y/o rápida y sus insanas consecuencias en EE. UU. Aboga por comer de forma sencilla y comprar en el mercado de toda la vida, alimentos de temporada, preferentemente locales y orgánicos. Como diría mi abuela ¡eso ya lo hacíamos nosotros cuando éramos pequeños porque no había otra cosa! Ahora puedes escoger más variedad y más calidad. Y no tiene por qué ser más caro si planificas los menús, o vas a economatos, o compras al día lo que vayas a comer, evitando tirar a la basura lo que sobra o se estropea.

4. Volviendo a la dietas de nuestros ancestros. La paleodieta llegó hace unos años a nuestro país y se va a ir reforzando como una dieta saludable que te ayuda a perder peso en forma de grasa, ganar músculo y energía y evitar problemas cardiovasculares y de envejecimiento. La base está en comer como en el Paleolítico, cuando éramos cazadores-recolectores y la dieta era rica en fibra y proteínas de frutas, verduras, frutos secos, carnes, pescados y huevos y grasas de aceites vegetales, y no existía ni la pasta, ni el pan ni la repostería. Es una dieta baja en carbohidratos sencillos y/o azúcares.  Sustituye a la dieta mediterránea en el top de modas, pero yo la complementaría con ésta añadiendo más frutas, platos de legumbres típicos de nuestros abuelos, cereales integrales y variados y no abusando de las carnes.

5. Dietas más verdes, sin necesidad de ser vegetarianas. Renunciar de por vida a la carne u otros productos de origen animal requiere una fuerte convicción, voluntad y buenos conocimientos de nutrición y cocina para alimentarse correctamente. Es una opción, pero para estar sano no tienes que dejar de comer productos animales si te gustan y no te apetece ser vegetariano. Sabemos es que los alimentos de origen vegetal son los más saludables, te ayudan a evitar enfermedades y son más respetuosos con el planeta, lo lógico es que sigas una dieta vegetal al 80% y no renuncies a tus huevos revueltos, tu vaso de leche con cacao y un solomillo de vez en cuando. Intenta que cada uno de tus platos tenga al menos una verdura, hortaliza, fruta, seta, etc. Basta incluir vegetales de todos los colores en cada receta: verde,  rojo, naranja, amarillo, blanco, morado, etc. No sólo ganarás salud, también perderás peso.

6. Aceites naturales y de primera presión. Tenemos la suerte de poder disfrutar de uno de los mejores aceites vegetales como es el aceite de oliva, rico en grasas monoinsaturadas como el ácido oleico que ha demostrado sus beneficios antioxidantes y protectores de la salud. Pero hay que saber escoger el mejor aceite, siempre el de primera presión en frío o virgen extra sin mezcla. Es más caro porque es un producto natural, sin química pues es el zumo de aceituna que obtiene por presión. Lo mismo ocurre con otros aceites que vienen: de aguacate, de argán, de coco, de sésamo, etc. puedes utilizarlos para aliñar tus platos si son de alta calidad y de primera presión.

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7. Carbohidratos sí, pero en grano entero y originales. Los carbohidratos se han evitado estos últimos años porque hemos ganado peso abusando del trigo y sus derivados. Hemos refinado y simplificado el trigo hasta convertirlo en una harina fina y poco nutritiva con la que se puede hacer pasta, repostería fina, galletas, cereales de desayuno, etc. alimentos con carbohidratos de bajo índice glucémico, que se digieren rápidamente y apenas aportan fibra ni nutrientes.  La tendencia es recuperar los cereales básicos y originales y cocinarlos al mínimo para disfrutar de alimentos ricos en carbohidratos, fibra y vitaminas y minerales como la espelta o trigo antiguo, cebada, centeno, avena, arroz salvaje, arroz rojo, quinoa, amaranto, kamut, mijo, farro, etc.

8. Azúcar no, hay que endulzar de forma natural. El azúcar blanco tiene un problema, es tan cómodo y tan dulce que lo utilizamos sin moderación. Al sistema digestivo le encanta porque lo absorbe al instante, basta beber agua con unas cucharadas de azúcar diluidas para aumentar los niveles de glucosa en sangre en pocos minutos. Tenemos una tendencia natural a que nos guste el dulce, ya que el cerebro requiere glucosa como fuente de energía básica para trabajar, por eso el azúcar es tan adictivo, cuanto más tomas más quieres y nos hemos acostumbrado a añadir azúcar para enmascarar otros sabores, como el amargo del café, el chocolate o el té, cuando no lo necesitan. No podemos evitar el "ansia de dulce" escrito en nuestra genética pero sí podemos rebajar nuestra adicción ¿Cómo? Limitando al máximo la cantidad de azúcar que tomamos al día. Esconde el azúcar blanco para las tardes de repostería casera y descubre que hay  cinco sabores de los alimentos. Y cuando quieras dulce utiliza edulcorantes naturales como la estevia o stevia, una planta sudamericana que ya llegó en el 2012 y endulza sin calorías. Es el sueño de las personas golosas, es 300 veces más dulce que el azúcar, pero no aporta calorías, pero además es una planta medicinal que ayuda a mejorar la absorción de las grasas, la tensión arterial, equilibra los niveles de azúcar en sangre, por eso la pueden tomar las personas con diabetes, y hasta ayuda en los problemas gastrointestinales, además de ser un diurético natural.

También puedes endulzar con miel, un alimento natural y sin procesar de naturaleza compleja y con propiedades medicinales, en este caso aporta calorías, pero su intenso sabor dulce permite utilizarla en cantidades reducidas. Y pronto empezarás a oír nuevos edulcorantes naturales como el de néctar de coco, de la fruta del monje china, de la baya Oubli o brazeina africana, etc.

9. Nuevas proteínas de origen no animal. La mayor parte de las proteínas de alta calidad biológica viene de alimentos animales como los huevos, pescados, lácteos y carnes. Son alimentos caros en su fabricación y con un alto coste ecológico, aparte de que la corriente vegetariana entra con fuerza  por motivos éticos, ambientales o de salud. Hasta ahora la proteína vegetal venía de las legumbres, especialmente la soja y los granos y frutos secos como almendra, alpiste, tempeh, etc. Las nuevas proteínas que vienen provienen de algas como la espirulina o alga azul y nuevos complejos de mezcla de algas y plancton y de los hongos como el quorn, una micoproteína que se obtiene a partir de la fermentación del hongo Fusarium venenatium.

10. Fuera gluten. Cada año se descubren nuevos casos de celiaquía o intolerancia al gluten o proteína del trigo, cebada, centeno y avena, generalmente en niños pero se estima que la mayoría de los adultos están sin diagnosticar. Aparte del problema de alergia o intolerancia al gluten, cada vez hay más personas que comprueban que al eliminar el gluten de su alimentación se encuentran con más energía, pierden peso en forma de grasa y hasta ven como desaparecen los síntomas de algunas enfermedades como depresión, digestiones pesadas y con gases, estreñimiento, anemias, etc. La dieta sin gluten está llegando de la mano de los famosos como "Hannah Montana" y deportistas como Djokovic, y parece que se va a quedar porque "limpia" la dieta  al eliminar los alimentos derivados del trigo como el pan, galletas, bollería, fritos, rebozados, pasta, pizza, etc. que son la dieta básica de las personas con sobrepeso y obesidad, y también de muchos niños, adolescentes y adultos jóvenes que ya empiezan a exceder de peso.

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11. Pescado sin contaminantes. La contaminación acaba en el mar y los peces grandes que viven muchos años en lo alto de la cadena alimenticia están acumulando niveles altos de metales pesados como el mercurio y el plomo, tanto es así que ya se recomienda a las embarazadas evitar pescados grandes como el atún o el emperador, los más contaminados. Las granjas de pescado también están en "entredicho", los peces se alimentan de piensos y viven hacinados lo que hace que acumulen grasa y pierdan su naturaleza proteica y rica en ácidos grasos omega-3. Las nuevas corrientes abogan por escoger los pescados frescos y pequeños de toda la vida como boquerones, sardinas, arenques, truchas y salmones, salmonetes, etc. sin olvidarnos de la merluza, bacalao, lenguados, gallos, etc. combinados con mariscos "económicos" como mejillones, berberechos, sepia, calamares, etc. Todo a la plancha, al horno, o al vapor combinados con verduras, hierbas frescas y aliño de zumo de limón.

12. La nueva medicina: suplementos para la digestión. Hace unos meses nos lo contaron los amigos de Soria Natural, la primera medicina es cuidar la digestión. Si tienes una buena salud intestinal,  digieres bien y asimilas los alimentos, no sólo mantienes tu peso y no acumulas grasas, también tienes  la salud bien asegurada. Ya conocemos los suplementos de fibra, los alimentos probióticos y la flora intestinal, ahora vienen las enzimas digestivas, sustancias que ayudan a romper los alimentos en sus componentes para facilitar la digestión y absorción de nutrientes. Frutas como la piña y la papaya son ricas en enzimas que digieren proteínas, puedes añadirlas a tus platos de carne, huevos y pescados. Y también encontrarás nuevos suplementos digestivos con fermentos y enzimas digestivas para cuidar tu digestión y tu salud.

13. La era digital nutricional. Las aplicaciones de los smartphones y tabletas ya son digestivas, no sólo las recetas ordenadas por categoría siempre a mano en la cocina, también cuentas con calculadores de calorías y nutrientes por plato que te ayudan a ajustar tus menús al entrenamiento y a llevar un diario de lo que comes o de lo que deberías comer según tu peso, edad, sexo, entrenamiento, sueño, etc.  Coordina tu tecnología para tener toda la información, desde el pulsómetro a tu báscula, cuanta más información controles, mejor conocerás tu cuerpo y lo que necesita.

14. Adiós transgénicos, adiós. Es una batalla dura, pero las marcas van a tener que cambiar los ingredientes porque todas las encuestas realizadas apuntan a que los consumidores no queremos alimentos modificados genéticamente de ninguna forma. La alimentación ecológica, orgánica, respetuosa con el medio ambiente y los animales, es la mejor opción y a lo que tiende la nueva nutrición. No nos importa pagar más o tener que comprar alimentos con manchas o de tamaño más pequeño si lo que comemos es natural.

15. Más súperalimentos. El 2013 es el año internacional de la quinoa o "quinua" el cereal de los incas del Perú, una fuente de proteínas  vegetales, hierro y vitaminas B. Y nos seguirán llegando alimentos con una gran riqueza en vitaminas y minerales o con un toque extra antioxidante y/o energético como: el agua de coco como bebida isotónica, las palomitas caseras como snack saludable, la coliflor como súper antioxidante,  el yogur griego como fuente de proteína animal, calcio y vitamina D, el cacao crudo en polvo o pepitas de cacao como fuente de magnesio, hierro, fibra y antidepresivo para combatir la ansiedad en el adelgazamiento. Las semillas de chía como fuente de ácidos grasos omega-3 vegetales, la estevia como edulcorante natural, el amaranto como cereal nuevo, la espelta o trigo antiguo como nuevo súper cereal, los cacahuetes incas o sacha inchi como tentempié energético, las bebidas de bayas de acaí como fuente de energía y antioxidantes para el ejercicio, las algas en la cocina y las nuevas bayas o frutas del bosque suecas como "lingoberry" y el "discolberry" como fuente de vitamina C y antioxidantes.

16. Fermentado siempre ganas. La fiebre de los alimentos fermentados vuelve a ponerse de moda. Encabezada por el chucrut o col fermentada de los países del Este, los fermentos vegetales son ricos en bacterias amigas de la flora intestinal, y no sólo cuidan el sistema digestivo, la fermentación añade propiedades medicinales a las hortalizas y verduras, y se estudian sus propiedades anticancerígenas. Se puede encontrar todo tipo de alimentos fermentados: pepinos, remolachas, nabos, tomates verdes, pimientos. De oriente nos viene el kimchi es una mezcla fermentada de col, zanahorias, cebollas verdes, jengibre, ajo y chiles. Los japoneses consumen ciruelas fermentadas umeboshi, miso, salsa de soja, la nato y tamari. Los indonesios comen tempeh, trigo fermentado. Y el kéfir es un producto lácteo fermentado originario de la región de Turquía. Y por supuesto, no olvidemos el vino y la sidra y otras bebidas alcohólicas obtenidas por fermentación de frutas, de las que no hay que abusar pero se pueden tomar con moderación por sus propiedades antienvejecimiento.

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17. Alcaliniza tu dieta. Las dietas alcalinas son muy utilizadas en la medicina naturista por su capacidad desintoxicante y se relacionan con una buena salud y la mejoría de muchas de las enfermedades de nuestra época de carácter inflamatorio u originadas por infecciones de la Candida albicans, una levadura. La dieta alcalina se basa en comer el 80% de tu dieta con alimentos que alcalinizan o aumentan el pH de nuestro sistema digestivo como las frutas, especialmente limones y otros cítricos, casi todas las verduras y hortalizas crudas, algas, setas y agua mineral alcalina; y reducir al 20% restante de tu dieta los alimentos ácidos como azúcares y harinas, café, vino, chocolate, fritos, carnes, embutidos, lácteos y quesos, pasta, arroz,  legumbres, huevos, pescados, frutos secos y alimentos procesados. Los resultados son muy variados y afectan a todo los sistemas por su carácter antiinflamatorio.

18. Pon un toque de especias y hierbas aromáticas. Ya conocemos muchos condimentos típicos de la cocina mediterránea, rica en hierbas aromáticas como romero, albahaca, orégano, tomillo, etc. Tenlas a mano en la cocina porque son digestivas, dan sabor, evitan añadir sal a los platos y reducen la inflamación por sus propiedades antioxidantes. De Oriente nos vienen las variedades más picantes de pimientas, cayenas, chili, y otras especias como clavo, cardamomo, nuez moscada, etc., casi todas digestivas y antisépticas. Las especias picantes mejoran la digestión de las grasas y ayudan a aumentar la tasa metabólica quemando más calorías en forma de calor disipado en la digestión. Y no olvidemos las que se añaden a los postres como canela, vainilla o anises, dan sabores agradables y permiten disminuir la cantidad de azúcar y prevenir los picoteos al mantener los niveles de glucosa en sangre constantes.

19.  Comer en compañía. Es una buena costumbre que no debemos perder por las prisas y el picoteo rápido frente a la TV. Para las familias es una parte de la educación, pues los niños aprenden lo que ven y si quieres que coman bien, debes poner buenos alimentos en los platos y acostumbrarles a comer de todo y sin tonterías. El hecho de comer con otras personas no sólo favorece la comunicación, también ayuda a comer lentamente y a masticar bien, así se digiere mejor y disminuyes la ansiedad y el estrés. No tienes excusa para volver a poner la mesa grande y hacer al menos una comida al día con los tuyos. Y los domingos a comer en grupo, que no se pierda la alegría típica mediterránea.

20. Entrenar en ayunas. Sí, no hay base científica sobre que ayude a adelgazar, pero si entrenas para un deporte de resistencia, salir a primera hora de la mañana a entrenar sin nada en el estómago te ayuda a quemar grasa más eficientemente, pues los músculos "tiran" de la grasa de reserva al no disponer de glucógeno por el ayuno nocturno. Funciona siempre que no te cebes durante el resto del día porque acabas tu entrenamiento matutino con un hambre canina. Entrenar con hambre suele funcionar bien cuando corres o nadas entre 40 y 50 minutos, incluso te da un "punto fiera" para acabar cuanto antes y llegar a desayunar, pero no vale para entrenamientos largos de más de una hora, especialmente en bici donde la "pájara" está siempre cerca. Ni se te ocurra hacerlo en competiciones, tampoco lo hagas todos los días, deja que el cuerpo aprenda y varíe con cada entrenamiento.

21. Proteína en cada momento. Hace años nos contaron que las proteínas se absorben mejor durante los 20 minutos que transcurren después de entrenar porque se abre la famosa "ventana metabólica" durante la que los músculos requieren aminoácidos para reparar los efectos del entrenamiento. Ahora parece que no es así, los músculos requieren proteína en intervalos regulares a lo largo del día, están en constante cambio y es importante que cada comida o snack aporte una ración de proteínas, no sólo para mantener la musculatura, también porque la proteína tiene efecto saciante y ayuda a comer menos, especialmente en las cenas. 

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22. ¿Y cuánta proteína hay que tomar? Es la eterna pregunta y se seguirá discutiendo este año. Los amantes del músculo piensan que hay que dar más de los 1-2 g de proteína recomendados por kilo de peso al día. Los puristas de la dieta dicen que estamos sobrecargados de proteínas y que no necesitamos tomar más, y menos en forma de batidos y suplementos. La respuesta es complicada, pero los estudios apuntan a  adaptar las dosis a cada persona, al tipo de entrenamiento y a la etapa en su vida. Parece que la proteína es el futuro para conseguir retrasar el envejecimiento y la pérdida muscular siempre que se asocie con una dieta baja en carbohidratos y un entrenamiento de musculación corto pero intenso, para evitar lesiones, quemar grasa y crear masa muscular.

23. La vida es cambio. Lo nuevo en fitness es el CrossFit, un entrenamiento en grupo con los WODs (entrenamientos del día) tan variados que permiten cambiar constantemente. Y es que se ha visto que evitar las rutinas y cambiar los entrenamientos frecuentemente no sólo es más divertido, también provoca grandes mejoras deportivas, mayor pérdida de grasa y mejora de las habilidades atléticas. Aplica lo mismo a tu alimentación y hazte una "dieta cruzada", cuanto más diversa sea mejor será tu salud y más energía tendrás para entrenar fuerte y conseguir resultados. Desayuna platos diferentes cada día, no hagas siempre la misma ensalada, ni tomes siempre pollo a la plancha, también existen otras carnes y aves. Y en las cenas olvídate de la manzana y el yogur desnatado, hay muchas frutas y muchas opciones ligeras. Si comes siempre lo mismo, no te extrañe que no consigas cambiar tu cuerpo o evitar las gripes.

24. Aburre al apetito. Dicen que tenemos varios estómagos como las vacas, uno especialmente grande para dulce que nos permite comernos un helado y pastel después de haber dicho "No puedo más" en el segundo plato. Los nuevos estudios dicen que basta reducir cada comida a un único ingrediente para reducir el apetito por el efecto de "saciedad sensorial específica" que nos hace comer más cantidad cuando hay variedad de sabores. Esto se explica desde el punto de vista evolutivo ya que como decíamos en los puntos anteriores, la variedad en el plato es garantía de salud, que obligaba a nuestros antepasados a salir a cazar y recolectar alimentos variados para no comer siempre lo mismo. Pero ahora tenemos todos los sabores en la despensa o en el restaurante y nuestro apetito está sobreestimulado, porque aparece "ansiedad por comer de todo", esos picoteos que van del chocolate a las galletitas saladas pasando por las palomitas dulces y los pepinillos picantes, a un ritmo de anuncio y sin moverse del sofá. Si no sabes cuándo parar de comer, aplica este punto para controlar tu apetito, prueba a poner en un plato sólo patatas fritas o sólo pollo y ya verás como no puedes acabártelo y acabas llenándote antes. Y si sólo pones acelgas… ¡verás cómo adelgazas!  Aunque no debes abusar de este descubrimiento, porque acabarías enfermando.

25. Las tendencias son sólo tendencias. Ponte al día, experimenta  y no te lo creas todo. Esta tendencia te la marco yo, y es que es mi filosofía y os invito siempre a que me pongáis en duda cada mes como yo pongo en duda  a los que leo, siempre en positivo. Lo que publican los científicos está medido en laboratorio, bien con ratones o con grupos de personas escogidas, no tiene por qué ser cierto o por qué valer para ti. Desde el primer número de Sport Life me comprometí a contar sólo lo que tenía base científica o al menos cierta lógica desde el punto de vista nutricional, pero en 14 años las cosas han cambiado, y alguna vez habrás visto artículos de alimentación o dietas que ya no son válidos. Hasta cuando hemos tratado alguna dieta de moda (de la que no estaba muy convencida) lo hemos hecho con actitud crítica y "mente abierta".

Intentando experimentarlo y contrastarlo, bien pidiendo a los sportliferos que nos cuenten en Facebook como les fue, como pasó en la dieta Dukan -en la que vimos que sólo era posible seguirla si no practicabas deportes de resistencia, pues  la pájara estaba asegurada sin carbohidratos-. O probando directamente cual conejillos de Indias, como hice en la dieta de las 24 horas ¡qué fin de semana más duro entrenando como loca y cerrando la boca! Eso sí, perdí dos kilos y gané musculatura, pero recuperé un kilo al día siguiente. Lo mismo puedes y debes hacer tú, no eres un deportista de elite que se juegue la temporada, y si te va mal pasarás un mal día después de comer diferente, pero si te va bien, irás aprendiendo como funciona tu cuerpo y como sacarle mayor rendimiento deportivo. ¡Y luego nos lo cuentas!

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