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Cuando salimos a correr pensamos en las zapatillas, el ritmo, la distancia o la recuperación. Sin embargo, hay una parte del cuerpo que también está muy presente durante el ejercicio y a la que no siempre prestamos atención: la boca.
La práctica deportiva puede influir en nuestra salud bucodental, especialmente cuando determinados hábitos -como una hidratación insuficiente, el consumo frecuente de bebidas deportivas o apretar los dientes durante el esfuerzo- se convierten en algo habitual.

Más esfuerzo, menos saliva
Durante una carrera, especialmente cuando aumenta la intensidad, es habitual respirar por la boca, en muchas ocasiones de manera inconsciente. Si a esto le sumamos la pérdida de líquidos a través del sudor, puede producirse una disminución del flujo salival y aparecer sensación de sequedad.
Y ahí la saliva cumple una función importante: ayuda a mantener el equilibrio de la boca y contribuye a proteger los dientes. Por eso, mantenerse correctamente hidratado durante la práctica deportiva no solo es importante para el rendimiento, sino también para la salud bucodental.
El papel de los geles y las bebidas deportivas
Los geles, bebidas isotónicas y otros productos ricos en hidratos de carbono pueden resultar útiles durante entrenamientos largos o intensos, pero muchos contienen azúcares y presentan una elevada acidez. Su consumo frecuente puede favorecer la aparición de caries y el desgaste del esmalte.

La clave no está necesariamente en eliminarlos, sino en utilizarlos de forma adecuada y evitar convertirlos en bebidas de consumo habitual fuera del ejercicio.
Sin duda, será el agua aquello que nos ayudará a rehidratarnos y a recuperar las condiciones favorables para la boca
¿También aprietas los dientes cuando corres?
Hay otro hábito recurrente y evidente a partes iguales: mantener la mandíbula en tensión durante el ejercicio. Algunas personas aprietan o rechinan los dientes sin darse cuenta cuandorealizan un esfuerzo, especialmente en momentos de mayor intensidad. Esto aplica a carreras, deportes varios, ejercicios de gimnasio…

Si esta tensión se mantiene de forma repetida, puede sobrecargar la musculatura y favorecer molestias, dolor de cabeza o desgaste dental.
Una buena forma de empezar a corregirlo es prestar atención a la posición de la mandíbula mientras corremos: los labios pueden estar juntos, pero los dientes no deberían permanecer apretados
Una rutina para cuidar la ‘sonrisa runner’
Incorporar la salud bucodental a la rutina deportiva no requiere grandes cambios. Algunas recomendaciones sencillas, siguiendo los consejos de Institutos Odontológicos, son:
● Mantener una buena hidratación antes, durante y después del ejercicio.
● Reservar las bebidas y productos deportivos para los momentos en los que realmente sean necesarios y priorizar siempre el agua.
● Cepillarse los dientes dos veces al día y realizar una correcta limpieza interdental.
● Prestar atención a la tensión de la mandíbula durante los entrenamientos.
● Consultar con el dentista si aparecen sensibilidad, desgaste dental, sangrado de encías o molestias mandibulares.
Correr es una forma de cuidar el cuerpo, y la boca también forma parte de él. Igual que prestamos atención a la alimentación, el descanso o la recuperación, incluir la salud bucodental entre nuestros hábitos deportivos puede ayudarnos a seguir disfrutando de cada actividad








