Sigue la polémica con la campeona del mundo de Hyrox que compitió cubierta de heces

La australiana Joanna Wietrzyk, campeona mundial y una de las atletas de referencia de la disciplina, sufrió un episodio repentino de incontinencia intestinal durante la prueba y, pese a ello, continuó compitiendo hasta completar el recorrido y hacerse con la victoria.

Lucas Delgado

Joanna Wietrzyk
Joanna Wietrzyk

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Lo ocurrido el pasado sábado en el HYROX de Pekín ha abierto un inesperado debate sobre los límites de la competición y, sobre todo, sobre la seguridad e higiene de los participantes. La australiana Joanna Wietrzyk, campeona mundial y una de las atletas de referencia de la disciplina, sufrió un episodio repentino de incontinencia intestinal durante la prueba y, pese a ello, continuó compitiendo hasta completar el recorrido y hacerse con la victoria.

El problema adquirió especial relevancia porque Wietrzyk siguió utilizando las diferentes estaciones y elementos compartidos del circuito mientras presentaba restos visibles en las piernas y el calzado. Según testimonios recogidos tras la competición, la contaminación alcanzó zonas de la pista, alfombras y equipamiento que posteriormente tuvieron que utilizar otros participantes.

La polémica no tardó en trasladarse a las redes sociales, donde parte de la comunidad cuestionó que la organización permitiera a la atleta continuar por el posible riesgo higiénico para el resto de competidores. HYROX reconoció posteriormente que cometió un error al no reaccionar de inmediato y pidió disculpas por la gestión de la situación. Moritz Fuerste, cofundador alemán de Hyrox, pidió disculpas "a todos los afectados directa o indirectamente  por lo sucedido, así como con todos los que sintieron que no manejamos la situación como deberíamos haber hecho". 

La organización también anunció cambios en sus protocolos y reglamento para situaciones de contaminación biológica. Las nuevas medidas contemplan la posibilidad de retirar de la competición a un atleta cuando exista un riesgo de contaminación por fluidos corporales como sangre, vómito, orina o heces.

El caso de Pekín deja así una cuestión abierta para HYROX: cómo equilibrar la exigencia extrema de sus pruebas con protocolos capaces de proteger tanto al atleta afectado como al resto de participantes cuando surge una emergencia médica durante la competición.