Maigua Ojeda, la mujer para la que el desierto es su jardín

Maigua Ojeda, ganadora del Gran Slam Plus Deserts 2025: 1.250 km en autosuficiencia en un año en los desiertos de Namibia, Gobi, Wadi Rum, Antártida y Atacama

Fran Chico

Maigua Ojeda en el desierto jordano
Maigua Ojeda en el desierto jordano

La mujer que ha ganado este año el Grand Slam Plus Deserts, la competición que suma 1.250 km en autosuficiencia en un año en los desiertos de Namibia, Gobi, Wadi Rum, Antártida y Atacama, de pequeña hacia orientación y escalada. “Hasta que gané una carrera en el colegio y empecé en el atletismo”. Tenía 10 años. En la adolescencia compitió en pista y en cross e incluso llegó a ser campeona nacional por equipos.

“Hasta que no encontré con un entrenador que no entendió y que me decía que no valía para el atletismo. Estuve 3 meses sin correr hasta que descubrí el trail. Empecé a correr para mí. Sin importarte nada unos segundos o unas décimas de una serie del entrenamiento. Además, yo había empezado ya a estudiar Ciencias del Deporte y empecé a entrenarme”.

Maigua empezó a sumar victorias como la Snow Running Trail 2 Heaven, una prueba de 20 km a los pies del Aneto y hacer retos como el que, motivado por la enfermedad de cáncer de su madre, le llevó a correr 80 km por el desierto del Sáhara para poner en valor a los donantes de medula ósea.

Atacama Chile Javier Guzman
En el desierto de Atacama (Chile). Foto: Javier Guzman

Las carreras de aventura son el “campo de juego” de esta toledana de 34 años. Se estrenó en Fuerteventura en una carrera de 120 km en tres días para luego dar el salto a Perú, al desierto de Ica, dónde se enfrentó a dunas de 700 metros. “Fue una prueba muy exigente, en la arena te hundías hasta las rodillas con la mochila de 12 kilos. Y no veías a nadie en 360 grados”.

“Para mí los desiertos son las catedrales del mundo. Por su silencio, por el respeto con el que voy a ellos y por la devoción que me suscitan”.

Sobre el momento más difícil, la ultrarunner se queda pensando un buen rato. “Es que los corredores tenemos mala memoria para lo malo. Pero te diría que en Namibia. Un día tuvimos 54 grados y entre el calor y las dunas costaba mucho avanzar. Además, en la etapa maratón de 80 km me perdí junto a otro corredor, sin ver huellas por ningún lado, y aquello es plano como un mar, no ves nada ni a nadie. Nos quedamos sin agua casi una hora pero al final saber orientación nos sacó de allí con la brújula del reloj”.

Para Maigua “los desiertos son las catedrales del mundo. Por su silencio, por el respeto con el que voy a ellos y por la devoción que me suscitan”.

Ahora se está preparando para la Lapland Artic Ultra, una prueba en la que apenas participa una docena de personas. “Son 500 km en autosuficiencia por el Círculo Polar Ártico tirando de un trineo que pesa 40 kg, casi lo que yo que estoy en 48 lo que va a suponer un gran desgaste también a nivel de estabilidad de cadera. Hay 10 días para terminar”.

Maigua insiste en la importancia de ir muy bien preparados a estos retos. “Tu cuerpo es el templo que habitas. Para estos retos hay que entrenarse a conciencia, con un entrenamiento multidisciplinar. Para la Artic yo estoy haciendo bici, esquí de fondo cuando puedo, mucha fuerza, yoga, tiro de trineo en la pista…”.

Maigua 35
Maigua Ojeda con las medallas del Grand Slam Plus Deserts

La nutrición papel decisivo. “En los desiertos la clave es la hidratación. Llevamos comida liofilizada y deshidratada para después de la etapa. Yo intento combinarla con comida real ligera para no comer tanto procesado. Por ejemplo, a un guiso de patata lo combino con cuscús, dátiles y coco rallado que es muy calórico. En carrera suelo llevar agua en un bidón y en el otro polvo de High fructosa, más siempre cápsulas de sales. Hidratarse mucho, mojarse la cabeza continuamente, controlar cuándo podrás volver a tener agua. Hay que vigilar que tu cerebro no se sobrecaliente. En lo que se refiere a los geles, suelo llevar de 40-50 gramos de hidratos con 250 mg de sodio. En este tipo de carreras tan largas, sobre todo en las primeras etapas, vas casi siempre en zona 2, por lo que te interesa el metabolismo de grasas y asegurar que tu musculatura tenga glucógeno. Importante, esto es muy personal. Lo que me va bien a mí, puede no funcionar para otro”.

¿Y se puede vivir de esto? Maigua es entrenadora y para las carreras tiene algunos sponsors aunque “lo que falta lo pongo yo de mi trabajo. Podría tener una casa, un coche mejor, pero tengo sueños cumplidos”.

Y tiene claro que camino seguir el resto de su vida. “Yo siempre decía que no tendría ídolos pero después de conocerle en persona puedo decir que mi ídolo es Carlos Soria. Ojalá pueda estar toda la vida en la montaña como él que con 86 años sigue dándonos lecciones de vida a 8.000 metros”.