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Carlos deja una huella imborrable entre quienes hemos tenido la suerte de trabajar con él y hace que su pérdida, en el desgraciado y evitable accidente de tren de Urda, sea especialmente dolorosa. En Sport Life Ibérica nos cuesta encontrar palabras para expresar la desolación que sentimos ante la repentina pérdida de Carlos Martínez Millet. Su marcha deja un vacío enorme en nuestra organización, pero, sobre todo, entre todas las personas que hemos tenido la suerte de compartir vida y trabajo con él.
Carlos ha sido mucho más que un profesional de referencia. Ha sido una de esas personas fundamentales que aparecen en la historia de una empresa y que, con su trabajo, su compromiso y su manera de entender las relaciones humanas, contribuyen decisivamente a que un proyecto siga adelante, incluso cuando las circunstancias parecen ponerse especialmente difíciles.
A lo largo de su trayectoria en Sport Life Ibérica, Carlos desempeñó responsabilidades de enorme relevancia, vinculadas a la dirección financiera, las operaciones, los recursos humanos, el Consejo de Administración y el accionariado. Una amplitud de funciones que habla de su capacidad, de su visión global del negocio y, sobre todo, de la confianza que siempre depositamos todos los trabajadores en su criterio.
Pero reducir su aportación a sus responsabilidades sería quedarse muy lejos de lo que Carlos ha significado para Sport Life Ibérica y para todos nosotros.
Quienes hemos vivido con él algunos de los momentos más complicados de la historia de nuestra compañía sabemos hasta qué punto fue importante su contribución. En un sector tan exigente y cambiante como el de la comunicación y la edición especializada, Sport Life Ibérica ha tenido que afrontar situaciones extraordinariamente difíciles. Momentos en los que era necesario tomar decisiones complejas, encontrar soluciones, mantener la perspectiva y, por encima de todo, no perder la confianza en el proyecto.
Carlos estuvo ahí. Siempre estuvo ahí.
Su capacidad de análisis, su conocimiento de la empresa, su visión estratégica y su solvencia profesional fueron herramientas fundamentales para afrontar muchas de esas situaciones. Tenía esa combinación tan valiosa de rigor, experiencia y sentido práctico que permite abordar los problemas sin perder de vista lo verdaderamente importante.
Carlos era una persona capaz de entender la empresa en su conjunto, de anticipar dificultades, de buscar alternativas y de aportar serenidad cuando más se necesitaba. Un profesional de los que no se limitan a cumplir con sus responsabilidades, sino que se implican de verdad en el destino de aquello que ayudan a construir.
Y, sin embargo, si algo queremos destacar hoy es sobre todo su calidad humana.
Porque Carlos no ha sido importante únicamente por lo que sabía hacer, sino también por cómo lo hacía y por cómo se relacionaba con quienes le rodeaban. Su presencia, su criterio, su compromiso y su forma de afrontar las dificultades dejaron una huella que va mucho más allá de cualquier cargo o responsabilidad.
En Sport Life Ibérica siempre hemos querido entender nuestra organización como algo más que una empresa. Somos un equipo de personas que ha compartido ilusiones, incertidumbres, dificultades, éxitos y también momentos muy duros. Una familia profesional que ha aprendido a salir adelante unida.
Carlos ha sido una de esas personas que hacen posible que una empresa pueda sentirse así. Alguien con quien contar, alguien cuya aportación resultaba esencial y alguien que, desde su posición y su manera de entender el trabajo, ayudó a mantener vivo ese sentimiento de pertenencia.
Por eso su pérdida nos afecta de una manera tan profunda. Porque no despedimos solamente a un compañero con una trayectoria profesional extraordinaria. Despedimos a una persona que siempre formará ya parte de nuestra historia, de nuestros esfuerzos compartidos y de todo lo que hemos conseguido construir, con aportaciones muy relevantes para el futuro de la empresa.
Hay trayectorias que se pueden resumir en cargos, responsabilidades y resultados. Y hay otras que se miden también por la confianza que generan, los problemas que ayudan a resolver, las personas a las que acompañan y la huella que dejan cuando ya no están.
Carlos abarcaba sin duda todo. Porque Carlos siempre estaba ahí.
Nos queda el agradecimiento por tantos años de compromiso, por su contribución a Sport Life Ibérica, por haber estado a nuestro lado en los momentos en los que más lo necesitábamos y por todo lo que nos enseñó, profesional y personalmente.
Carlos, gracias por ayudarnos a llegar hasta aquí. Por tu trabajo, por tu confianza, por tu compromiso y por haber sido una parte tan importante de esta familia.
Tu legado seguirá presente en nuestra empresa y, especialmente, en quienes tuvimos la fortuna de trabajar y compartir camino contigo.
Siempre formarás parte de Sport Life Ibérica. Porque Carlos siempre estaba ahí. Como estará Sport Life Ibérica para su mujer, María José y para su hijo, Marcos de ahora en adelante.
Con todo nuestro cariño y agradecimiento infinito,
La familia de Sport Life Ibérica







