Conociendo a Niko, el primer español campeón del mundo de judo

Cuando conocí a Niko, él sólo tenía 14 años y ya destacaba entre el resto de los chicos de una concentración de judo que se celebraba en Andorra. Apenas sabía hablar un poco de español, pero se hacía entender con una enorme sonrisa, su cara de ángel y el lenguaje universal del respeto y la disciplina. Nada de eso ha cambiado en los últimos 8 años, y Sherazadishvili acaba de conseguir la primera medalla de oro en un campeonato del Mundo para el judo masculino español.
Sara Alvarez -
Conociendo a Niko, el primer español campeón del mundo de judo
Conociendo a Niko, el primer español campeón del mundo de judo

¿Con tu altura y tu físico, podrías haber elegido cualquier deporte, ¿por qué judo? ¿cómo empezaste?

Empecé a hacer judo Tbilisi, en Georgia, cuando tenía 10 años. En mi país de nacimiento, existe una lucha tradicional que se asemeja al judo, por lo que son muchos los deportistas georgianos que acaban en este deporte olímpico. También practicaba waterpolo. Los dos deportes me gustaban mucho, pero me decidí por el judo, porque me lo pasaba muy bien, ¡yo siempre he sido un luchador!

¿Seguiste practicando judo cuando nada más llegar a España?

Llegué a España con 13 años y enseguida volví a hacer judo. Un año después, cuando ya comencé a hablar español, conocí a Quino (Joaquín Ruiz), él dirige un club en Brunete en el que se realiza a diario un entrenamiento orientado al alto rendimiento, que es lo que yo estaba buscando. Desde entonces, él ha sido mi entrenador y todo el equipo del club forma parte de mi familia.

¿Y cuándo dijiste “esto es lo mío” y empezaste a soñar con ser campeón del Mundo?

Cada vez quería hacer mejores resultados, conseguir más. Con 15 años no solo me lo pasaba muy bien, tenía claro que quería llegar a ser algo en el judo. Cada vez me notaba más cerca de los resultados. La medalla en el campeonato del Mundo junior de 2014, el año que conseguí la nacionalidad española, fue muy importante en esto. Me demostró a mí mismo que estaba preparado, que iba por el buen camino.

Dicen que van a ponerte una calle en Brunete… ¿Tú que nombre les recomendarías para que los vecinos que vivan allí reciban los paquetes?

¡¡¡Jajajajá!!! Yo lo acortaría, porque mi apellido es tan largo que ni siquiera los georgianos lo saben pronunciar y escribir bien. ¿Qué te parece “Niko Shera”? Lo dejaría ahí para no complicarle la vida a la gente.

Aparte de un gran deportista, tienes un “aura” especial. Eres extremadamente popular allí donde vas. ¿A qué crees que se debe? Eso no lo sé (se encoje de hombros, ruborizado). Yo intento ser como soy y ya está.

Cuando no tenías apenas ayudas económicas te hicieron buenas ofertas para representar a otros países, ¿por qué decidiste seguir siendo español? En otros países el judo y el deporte en general dispone de muchos más recursos y me hicieron ofertas muy tentadoras, especialmente tras los Juegos de Río. No obstante, a mí ya me costó mucho la decisión de competir por España. No por España que es el país donde me he formado como deportista y en el que he pasado los años más importantes de mi vida, sino por Georgia. Son dos países maravillosos que forman parte de mí. No quería cambiar de nacionalidad una segunda vez, como quien cambia de camiseta, es algo muy difícil de decidir y que debe hacerse solo cuando se siente. Yo he hecho lo más justo, lo más correcto, para encontrarme bien conmigo mismo.

Seguro que a muchos lectores les gustaría que nos contases qué hay que hacer para conseguir ese cuerpazo…

Bueno, fundamentalmente judo, pero también pesas, carrera… la preparación física es imprescindible para ser un buen judoka. Yo hago 3 sesiones al día: a las 7 de la mañana, a media mañana y luego por la tarde una sesión de judo muy intensa.

¿Cuál es la clave, qué crees que te hace diferente a los demás?

Intento llegar concentrado a cada sesión, la constancia es fundamental. También es importante cuidarse cuando no se está en entrenado y disfrutar de lo que haces, si no disfrutas, es imposible soportar ese nivel de entrenamiento. La clave también es la gente que me rodea, esto no llega solo, no hubiera sido posible sin mi entrenador, sin Quino. Él no falta nunca, siempre está ahí conmigo en todo momento. Sin Quino, sin los compañeros de mi club y sin la ayuda de la Federación Española esto nunca hubiera sido posible.

¿Y ahora, te coges vacaciones?

Sí, están siendo unos días de locura con los medios de comunicación. Y yo lo agradezco mucho y hago por atenderlos lo mejor posible, el judo es un deporte maravilloso, apasionante, que está muy necesitado en España de que la gente lo conozca un poco más. Cuando pase este “boom” voy a irme un par de semanas a Georgia para ver a la familia y descansar un poco. Voy a continuar haciendo deporte a modo de preparación física, pero judo no. Me va a venir bien para descansar un poco la cabeza. ¡Aunque con el “subidón” que tengo, me pondría a entrenar ahora mismo!

Me consta que antes ya te perseguían las chicas… ¿ahora qué vas a hacer para esquivarlas?

¡Nada! (se ríe a carcajadas) Que vengan, que vengan.

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