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En el mercado de las gafas deportivas hay nombres que prácticamente no necesitan presentación. Basta con ver el diseño de una lente para identificar al fabricante. Y después hay marcas como Revoray, mucho menos conocidas todavía; yo al menos debo reconocer que no había oído nunca la marca, y que intentan abrirse paso por una vía diferente: ofrecer características propias de las gafas de gama alta sin entrar en la misma guerra de precios.
La compañía se presenta como una marca especializada en gafas deportivas de alto rendimiento, especialmente orientada al ciclismo y al esquí, y sitúa la investigación tecnológica, los materiales y el diseño como sus principales argumentos.
En su catálogo hay actualmente tres propuestas de gafas de ciclismo —Lumo, Arte y NEX2— con filosofías bastante diferentes. Las Lumo apuestan por la lente fotocromática, las Arte por la polarización y las NEX2 que hemos probado, por una tecnología destinada a modificar la percepción del color y aumentar el contraste. Quizá precisamente esta última, por esa característica, nos parece de lo más interesante.
NEX2: la lente como protagonista
A primera vista, la NEX2 responde al patrón que ya se ha convertido casi en un estándar entre las gafas deportivas actuales: una gran lente envolvente, mínima estructura alrededor de ella y una estética claramente deportiva. Su diseño encaja claramente con los estándares del momento, pero la característica que Revoray coloca en primer plano no es el diseño, sino la mejora del contraste cromático.
Según la información proporcionada por la marca, la NEX2 utiliza una tecnología propia de lentes de mejora del color que busca hacer más diferenciables las superficies de la carretera, las texturas del terreno y los elementos del entorno. La intención es especialmente interesante para el ciclismo: no se trata simplemente de oscurecer la luz, sino de conseguir que aquello que vemos sobre el asfalto o el terreno resulte más fácil de distinguir. Podemos confirmar, con las gafas puestas, que esa mejora del contraste ayuda a diferenciar mejor los baches o posibles objetos en la carretera; vamos, que es efectiva.
Es una filosofía que tiene sentido especialmente cuando se rueda por carreteras con diferentes tipos de pavimento, zonas de sombra, cambios de iluminación o terrenos mixtos. En esas situaciones, la capacidad de distinguir una irregularidad, una grieta, una zona húmeda o un cambio de textura puede ser más importante que conseguir simplemente una imagen más oscura.
La NEX2 utiliza además una lente de policarbonato (PC), un material habitual en gafas deportivas por su resistencia al impacto, y la documentación de Revoray especifica que aporta protección UV420. Hechas las consultas técnicas pertinentes, averiguamos que eso significa que filtra toda la luz azul entre los 400 y los 500 nm de longitud de onda y esto tiene sus consecuencias, al eliminar toda la radiación 'mala' y también parte de la buena.
Aquí hay que hacer una distinción importante: que una lente tenga determinadas características técnicas no significa automáticamente que su rendimiento óptico sea superior al de cualquier competidor. La calidad real de una lente también depende de aspectos como su uniformidad óptica, distorsiones, tratamiento superficial, comportamiento frente a reflejos o fidelidad cromática. Son cuestiones que una ficha comercial no permite valorar por completo, pero sobre el papel, la NEX2 parte de una base técnica interesante.
35 gramos y una montura casi imperceptible
En gafas destinadas a pasar varias horas sobre la bicicleta, el peso importa, pero no lo es todo. Una montura ligera puede resultar incómoda si ejerce demasiada presión sobre la nariz o si las patillas no mantienen bien la posición. Revoray emplea en la NEX2 TRH de base biológica un material que la marca describe como ligero, flexible, resistente a los impactos y pensado para proporcionar durabilidad. El conjunto pesa 35 gramos, una cifra competitiva para unas gafas de este tipo, aunque más interesante que el dato de la báscula es cómo se reparte ese peso.
Aquí aparece uno de los detalles más cuidados de la NEX2: la almohadilla nasal de goma con cámara de aire suave, diseñada para reducir la presión sobre el puente de la nariz. Las patillas, por su parte, son flexibles y antideslizantes para adaptarse a diferentes tamaños y formas de cabeza.
Es precisamente en estos pequeños elementos donde se decide muchas veces si unas gafas son realmente cómodas después de tres o cuatro horas de pedaleo.
Unas gafas pueden tener una lente extraordinaria, pero convertirse en un problema si terminan desplazándose con el sudor, presionan detrás de las orejas o dejan marcas en la nariz. Seguro que has experimentado más de una vez alguno de estos males con algún modelo de gafas, ¿verdad? Por eso, en la NEX2 resulta más relevante la combinación de 35 gramos + apoyo nasal + patillas flexibles que cualquiera de esos datos tomado de forma aislada.
Una marca que todavía tiene que demostrar su sitio
Revoray parte de una posición curiosa. Su documentación presenta la marca como una alternativa a las grandes compañías del sector, con la intención de ofrecer tecnología y materiales de nivel profesional a precios más accesibles. La empresa afirma haber realizado una fuerte inversión en I+D y sostiene que algunas de sus soluciones pueden igualar o incluso superar las de marcas premium. La segunda parte es una afirmación que, como siempre que procede del fabricante, hay que coger con cierta distancia.
Lo que sí parece claro es que Revoray no ha planteado sus gafas como un producto básico de bajo coste. La NEX2 incorpora materiales específicos, una lente de policarbonato, una tecnología propia de mejora del color y una construcción orientada al uso prolongado, y eso hace que resulte una marca a seguir.
En un mercado en el que las gafas deportivas de gama alta pueden alcanzar precios elevados, la aparición de fabricantes menos conocidos puede ser positiva si realmente consiguen trasladar determinadas tecnologías a productos más accesibles. Pero el prestigio en este segmento no se construye únicamente con una buena ficha técnica: hacen falta tiempo, consistencia en la calidad de fabricación, servicio posventa y, sobre todo, que los ciclistas empiecen a utilizarlas y hablen de ellas. Revoray todavía está en esa fase de construcción de marca.
¿Qué aporta realmente la NEX2?
Su principal argumento no es, por tanto, el precio ni siquiera el diseño. Es la forma de tratar la imagen que llega al ojo. La marca denomina a su filosofía óptica “Pro Vision”, una combinación de claridad, contraste y respuesta visual. En su documentación llega a afirmar que su tecnología está diseñada para ayudar a reaccionar 0,1 segundos más rápido ante cambios de luz y mantener los ojos más relajados durante los descensos.
Este último dato debe interpretarse como una afirmación del fabricante, no como una conclusión independiente de esta prueba. Lo interesante es el concepto que hay detrás: unas gafas de ciclismo no deberían limitarse a proteger los ojos del sol. También deben permitir interpretar rápidamente lo que ocurre delante de la rueda. Y ahí la NEX2 tiene una propuesta diferenciadora frente a otros modelos que centran buena parte de su tecnología en la polarización o en el oscurecimiento variable.
Como detalle que nos ha gustado, vienen en una funda flexible con cremallera que las protege, con dos tiras de velcro que permiten sujetarla al manillar de la bici y un mosquetón de plástico, un paño de limpieza y una funda de tela más sencilla, como veis aquí abajo.
Tres gafas, tres maneras de ver la carretera
La propia gama de Revoray, con tres modelos, permite entender mejor dónde encaja la NEX2.
Lumo apuesta por una lente fotocromática capaz, según la marca, de variar su transmisión de luz visible entre el 16 y el 70 % en su versión de lente roja. Está pensada para situaciones en las que las condiciones de iluminación cambian durante la ruta. Su peso es de 34,5 gramos.
Arte, en cambio, utiliza lentes polarizadas para reducir los reflejos procedentes del asfalto, el agua y otras superficies. Su montura es de Grilamid TR90, pesa 33,4 gramos e incorpora una almohadilla nasal ajustable en tres posiciones y un sistema que permite cambiar las lentes.
NEX2 juega otra partida: lleva una lente orientada a potenciar el contraste cromático y la percepción de los detalles, con una construcción de 35 gramos y un enfoque más universal para carretera, entrenamientos y terrenos mixtos.
No hay necesariamente un modelo mejor que el otro. Depende de lo que busque cada ciclista, pero a nuestro entender, las NEX2 que hemos probado son de lo más polivalente.
Sobre la marcha
Cuando vamos rápido, especialmente en una bajada rápida en carretera o por caminos con irregularidades, como en mountain bike o gravel, nuestros ojos están procesando información continuamente: cambios de textura, obstáculos, sombras, curvas, gravilla, baches... Una lente capaz de mejorar el contraste sin generar una imagen artificialmente exagerada puede tener mucho sentido en ese contexto. La clave estará en comprobar hasta qué punto esa tecnología consigue realmente ese efecto en diferentes condiciones de luz y, especialmente, si resulta natural después de varias horas de uso. Según nuestro criterio, cumplen lo que prometen, esa mejora de la percepción al acentuar el contraste en situaciones concretas que puede llegar incluso a evitar un posible peligro, aunque observamos que en las zonas más oscuras o con bajadas bruscas de luz (entrar a un túnel, a un bosque, zona umbría de repente...) perdíamos detalle, por lo que las recomendamos sobre todo para condiciones lumínicas estables. En una salida a pleno sol constante, verás que tu vista va muy cómoda y relajada con las NEX2.
Una observación: se venden como modelo específico para ciclismo, pero correr con ellas es también una experiencia muy agradable y, por su ligereza, que permite que no oscilen mucho con las zancadas, son perfectamente aptas y recomendables también para running.
Su precio aproximado ronda los 90 €, hay 8 diferentes combinaciones de color y tienes más información en su página web: revoray.com/es







