Fitness

Modo verano: Por qué tu cuerpo no quiere entrenar igual y por qué eso no es malo

El verano y la llegada del calor modifica muchos más aspectos que la temperatura ambiental. Cambian la luz, el descanso, el apetito, las relaciones sociales y hasta la manera en la que percibimos el tiempo. Y todo eso, afecta a nuestro rendimiento y energía.

Olga Castañeda

3 minutos

Modo verano Por qué tu cuerpo no quiere entrenar igual y por qué eso no es malo

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Cada verano ocurre lo mismo. Cambian los horarios, dormimos más tarde, las comidas se alargan, caminamos más casi sin darnos cuenta y la sensación de rutina desaparece durante unas semanas. En países como España, entre junio y septiembre, incluso quienes siguen trabajando viven con una percepción mental cercana a las vacaciones. Y el cuerpo lo nota.

Por eso, muchas personas sienten que entrenan peor en verano. O que les cuesta más mantener la disciplina. O que necesitan “parar”. El famoso “descanso activo” aparece entonces como una especie de permiso colectivo para desconectar del ejercicio hasta septiembre. Pero quizá la cuestión no sea dejar de moverse, sino entender que el organismo entra en otro modo de funcionamiento.

Porque el verano no apaga el cuerpo. Lo transforma.

 

Un cuerpo distinto para un entorno distinto

 

La llegada del calor modifica muchos más aspectos que la temperatura ambiental. Cambian la luz, el descanso, el apetito, las relaciones sociales y hasta la manera en la que percibimos el tiempo. Y todo eso tiene un impacto fisiológico real.

El notable aumento de las horas de luz influyen en el ritmo circadiano, nuestro reloj interno. La secreción de melatonina se retrasa, nos acostamos más tarde y el sueño suele ser menos profundo. Aunque durmamos más horas, la recuperación no siempre es igual de eficiente.

 

Al mismo tiempo, el cuerpo tiene que invertir más energía en enfriarse. La termorregulación aumenta el gasto fisiológico: sudamos más, perdemos líquidos y electrolitos y la frecuencia cardiaca se eleva antes ante un mismo esfuerzo. Esa sensación de fatiga precoz que aparece en julio no suele ser falta de forma física. Muchas veces es simplemente adaptación.

Pero el verano también tiene el efecto contrario, hay:

  1. Más movimiento espontáneo
  2. Más tiempo al aire libre
  3. Más estímulos sociales
  4. Menos fatiga mental. 

 

Caminamos más, nadamos, jugamos, improvisamos planes y pasamos menos horas sentados. Incluso el entorno influye en la motivación: no genera la misma respuesta emocional entrenar frente al mar que bajo luz artificial. Factores relacionados con neurotransmisores como la dopamina ayudan a explicar por qué algunos entrenamientos se sienten más ligeros o agradables en esta época del año.

El problema es que seguimos intentando entrenar igual que en noviembre.

 

El gran error: pensar que descansar es dejar de estimular

 

Aquí aparece uno de los grandes malentendidos del verano. El concepto de “descanso activo” suele interpretarse como bajar el ritmo hasta casi desaparecer del mapa deportivo. Y aunque reducir carga o intensidad puede ser muy positivo, eliminar completamente el estímulo no siempre tiene sentido.

El cuerpo necesita movimiento constante. No necesariamente entrenamientos extremos ni horarios rígidos, pero sí continuidad. Especialmente porque en verano el organismo ya está recibiendo estímulos diferentes: más desplazamientos, más actividad incidental y un contexto físico mucho menos sedentario.

La clave no es entrenar más. Ni entrenar duro. La clave es entrenar acorde al momento fisiológico y mental del verano.

Cambiar el tipo de estímulo en lugar de cancelarlo.

Por eso, esta época del año puede ser perfecta para introducir rutinas cortas, sencillas y flexibles que acompañen al cuerpo en lugar de obligarlo a funcionar como el resto del año.

No necesitas gimnasio. Ni material. Ni una planificación compleja.

Solo tu cuerpo, el suelo… y entender qué necesita tu energía en cada momento del día.

 

¡Permanece atent@!

En los próximos días os daré dos rutinas:

  1. ACTIVAR EL CUERPO Y ELEVAR LA ENERGÍA
  2. BAJAR REVOLUCIONES Y FAVORECER EL DESCANSO

 

 

*Agradecimientos Tomás Muñoz @cronicasstudio

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